La larga lucha chaqueña por ser provincia: la conquista de la ciudadanía. Segunda Parte

Por el

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Protagonistas y antagonistas de 1918 a 1945

“La falta de cumplimiento de las cláusulas de la ley Nº 1532 de organización y gobierno de los territorios nacionales, sancionada en 1884, originó enfrentamientos entre distintas fuerzas, nacionales y locales, cuyos móviles de lucha fueron variados. Los testimonios que acompañaron el desempeño práctico de estos movimientos, defensores o coartantes de los derechos legítimos del habitante del territorio, no dejan dudas sobre cual era la situación del Chaco: legalmente, y tras un vertiginoso crecimiento demográfico, estaba, hacia comienzos de la década del veinte, en condiciones de provincializarse. La realidad mostraba, de todas maneras, que ni siquiera se contaba con legislatura propia ni representación parlamentaria, limitándose la población a la elección de concejales municipales como todo derecho cívico. La situación no variaría hasta mediados de siglo”

Escribía en la primera parte de esta serie de notas que hay que comprender a la provincialización del Chaco, como un proceso histórico-político complejo, en el que el 8 de agosto de 1951, fecha en que se promulgó la ley, es un momento crucial de ese proceso, largo, por cierto, de búsqueda y conquista del ejercicio de ciudadanía política de los habitantes del entonces Territorio Nacional del Chaco.

En esta segunda nota, escribo acerca de quienes protagonizaron, como sujetos sociales y políticos, las luchas que a lo largo de ese proceso histórico se produjeron en nuestro territorio, así como también, de quienes como antagonistas de ese largo anhelo se opusieron en función de sus intereses políticos y económicos.

Uno. El rol del periodismo.

En el Chaco, a partir de 1918 aparecen movimientos que piden la ampliación de los derechos cívicos de los habitantes. Un papel central en la gestación de esos movimientos y asociaciones lo cumplen los diarios y sus periodistas.
Rodrigo Gutiérrez Viñuales (2001), plantea que el “diario «La Voz del Chaco» se convirtió en aquellos años en acérrimo defensor de las autonomías territoriales”

“Basaba sus reclamos en el «prodigioso desarrollo industrial, agrícola, ganadero, comercial, político y social que los territorios han alcanzado. (…). …Téngase bien presente -decía -, nuestro federalismo republicano que pretende imprimir un sello de verdadera democracia a nuestra república, no es sino la más inmoral de las ficciones constitucionales…nos han llevado al más típico unitarismo… El problema de la autonomía de los territorios nacionales debe ser acometido con un criterio fundamentalmente administrativo» .

1918 marca, como ya escribí, la hora señalada del inicio de una mayor toma de conciencia chaqueña acerca de sus derechos políticos ausentes, tal como lo atestigua que el 21 de abril de ese año La Voz del Chaco publicó -como lo documento Gutiérrez Viñuales (2001)- “una invitación a los vecinos de Resistencia a reunirse en la Sociedad Italiana …a las 9.30 horas”

“…Siendo necesario para la mayor y más eficaz defensa de los intereses generales del territorio, que este tenga en el Congreso de la Nación un representante que lleve el mandato y encarne la soberanía del pueblo proclamada y reconocida por nuestra Carta Magna y convencidos de que ha sonado la hora propicia para que un movimiento popular se inicie -y que deberá producirse simultáneamente en los demás territorios-…»

Además de la prédica de La Voz del Chaco, otras publicaciones locales también abogaron por los derechos políticos del que carecíamos: El Colono, fundado en 1906 (plateaba la necesidad de representación parlamentaria, pero sostenía que la provincialización era prematura debido a la escasa formación cívica en el territorio ), Justicia y el periódico Chaco Provincia, de la ciudad de Sáenz Peña. A nivel nacional, Gutiérrez Viñuales (2001) afirma que tanto La Razón como la Nación en el año 1921 denunciaban la ausencia de derechos cívicos y el estado de abandono en el que se hallaban los territorios nacionales.

En la década del treinta y en los primeros años de los cuarenta, tomó la posta la revista Estampa Chaqueña, como potente vocera de una plena conquista de los derechos políticos chaqueños, para convertirnos en provincia.
“Criticó duramente a los partidos que no se pronunciaban decididamente por la provincialización; «¿para qué no se disuelven?» decía. Y agregaba: «… seguimos creyendo que el menor de los males que pueden pesar sobre las infortunadas gobernaciones es el de su autonomía» . Protestó contra los gobernadores ajenos al medio, «figuras decorativas» que «han creído que podían obrar como en territorio conquistado», pero quien se hizo acreedor de las más ácidas críticas fue el propio Congreso de la Nación, en donde se hablaba, sin fundamentos, de la incapacidad política de la gente de los territorios, de supuestas calamidades económicas que en realidad el Chaco no sufría; se hablaba de otorgar a los territorios unas «anacrónicas legislaturas», con representantes con voz pero sin voto ni sueldo, atentando así contra el derecho político y la Constitución. «Los legisladores del 84 -decía `Estampa Chaqueña’- que redactaron esa ley (la 1532) … no sabían que… en estos años de gracia y calamidades… habían de salirle exégetas maravillosos que nos hicieran juegos de prestidigitación con sus palabras. (…). Que se opongan a la provincialización no nos extraña en los señores diputados que no conocen los territorios, principalmente al Chaco. Pero que lo hagan con argumentos de buena ley y no con sofismas…» (Gutiérrez Viñuales, 2001).

Dos. El rol de los sujetos colectivos y de las instituciones.

Leemos tanto en Roberto de Jesús Zalazar como en Rodriguez Viñuales (2001), que a partir de 1918 aparecieron en nuestro territorio organizaciones colectivas que bregaron por el reconocimiento de los derechos políticos territorianos. La secuencia de sus apariciones es la siguiente: en 1918 la «Liga Territorial”, con la adhesión de grupos similares de Formosa y La Pampa. Luego, en 1919, el «Comité por un gobernador chaqueño”; en 1920, la «Unión Territorial del Chaco»; en 1922, la «Asociación de Fomento de los Territorios de Chaco y Formosa”; en 1930, «Agrupación Pro Derechos Territoriales»; en 1936, la «Alianza Civil Territorial», a cuya cabeza estuvo Juan Ramón Lestani, que fuera intendente de Resistencia por el socialismo. Por último, en 1940, la «Junta Provincialista del Chaco», también presidida por Juan Ramón Lestani, que impulsaba encuentros tanto en Resistencia (en la Universidad Popular), como en el interior. Cabe destacar, también, en 1922, la creación de una organización interterritorial, la «Junta Permanente”, integrada por delegados de municipios, comisiones de fomento y sociedades rurales de los territorios.

En cuanto a los objetivos de las organizaciones mencionadas, las mismas buscaron, por un lado, la representación parlamentaria, la elección de gobernadores nativos, y, por otro lado, en menor medida, la provincialización del Territorio Nacional del Chaco. De la lista citada, sólo la Alianza Civil Territorial y la Junta Provincialista del Chaco sostuvieron la propuesta de la provincialización.

La oposición más fuerte a los sucesivos proyectos de provincialización surgió de la Asociación de Fomento de los Territorios de Chaco y Formosa, creada en 1922 por Juan Mac Lean, en Capital Federal, centrada, sobre todo, en argumentos económicos (incapacidad de autonomía económica para sostenernos como provincia) y político-culturales (falta de formación cultural y política por elevado analfabetismo y ausencia de ejercicio cívico). Planteaban los derechos a tener un gobernador nativo y representación parlamentaria.

Similar posición tuvo el naturalista Enrique Lynch Arribálzaga, quien presidió en 1918 la Liga Territorial y la «Comisión Pro Capacitación Institucional», creada en 1932, presidida por Eduardo Beretta y constituida por delegaciones de nueve de las asociaciones culturales y económicas más importantes del Territorio Nacional, entres las cuales se destacaba la Cámara de Comercio. Esta comisión ponía, en primer lugar, como condición clave para la provincialización que las tierras fiscales del territorio fueran pasadas a la órbita provincial, porque caso contrario, se agobiaría con impuestos al comercio y a la industria. En segundo lugar, la otra condición era la instrucción cívica de la población y un plan de alfabetización. La Sociedad Rural compartía esta posición desde 1928. Se trataba de una visión paternalista de hombres que se consideraban así mismos ilustrados, en relación al resto de la población, en el contexto del “tutelaje republicano” de los nueve territorios nacionales carentes de derechos.

Como se deprende de lo expuesto hasta aquí, en la década del veinte, a excepción del apoyo del periodismo, no hubo asociaciones territorianas que plantearan la necesidad de provincialización del Chaco.

Ahora bien, tal como escribe Gutiérrez Viñuales (2001) un aporte gravitante para poner en agenda el reclamo de provincialización tuvo por protagonistas al primer y segundo Congresos de municipalidades de nuestro territorio nacional, realizados en 1933 y 1935, con importante apoyo de diario nacionales como La Prensa, Crítica, La Razón, Noticias Gráficas y La Vanguardia. El segundo de ellos consiguió que los gobernadores designados fuesen residentes en el territorio, lo que recién se cumplió en 1938. Al año siguiente, y en 1940, 1942 y 1945 -este último por iniciativa de Juan Domingo Perón- se produjeron otros congresos de municipios.

Tres. El rol de los partidos políticos.

El radicalismo irigoyenista en la década del veinte, el socialismo en la década del treinta y el Peronismo a partir de su irrupción en 1946 fueron las fuerzas políticas de orden nacional que presentaron proyectos para provincializar el Chaco, veintidós en total. En el orden local, aparecieron dos fuerzas populares que proponían la provincialización: el Partido Provincialista de Charata y la Unión Provincialista de Puerto Bermejo.

El primer proyecto fue presentado a la legislatura nacional en 1922, a través del Poder Ejecutivo encabezado por Hipólito Irigoyen. Otros dos proyectos le sucedieron en la década del veinte: en 1927 y 1928. Analía Silvia García escribe que en el Chaco no solo no hubo movimientos que apoyasen esos proyectos, sino que en varios casos los rechazaron. A nivel nacional, el Congreso, mayoritariamente manejado por los conservadores no aprobaron esos proyectos.

Con golpe de Estado a Irigoyen, en 1930, aparece en el escenario político lo que se llamó el régimen de “la Concordancia”, que según Troncoso se trató “de un orden político considerado ilegítimo por gran parte de los historiadores modernos, fundamentalmente debido al uso abierto y generalizado del fraude electoral que era justificado como «fraude patriótico» por sus dirigentes”. Porque “se oponía frontalmente a la Ley Sáenz Peña de 1912, que establecía el sufragio secreto y universal para los hombres, y si bien formalmente la misma no fue derogada, en los hechos se retornó al antiguo régimen de voto cantado”.

Fue una alianza política formada en el año 1931 entre el ejército, el Partido Conservador, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente que gobernó el país durante la llamada década infame entre 1932 y 1943, a través de Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto M. Ortiz (1938-1942) y Ramón Castillo, que completó el período por muerte de Ortiz (1942-1943).

En esa década del treinta, ya que aparecen a nivel local las organizaciones y partidos que propician, como ya se ha escrito aquí, la provincialización, así como también los congresos de municipios mencionados. En cuanto a la política nacional, es el partido socialista el que toma la bandera de la provincialización, en especial a través de su diputado nacional Demetrio Buira, quien presentó proyectos de provincialización en 1932, 1934 y 1936. A nivel local, desde 1936 se destacó la prédica del socialista Juan Ramón Lestani. Dos años después, en 1938, el ensayista de Unidad y Conciencia y Por los caminos del Chaco, escribía en el primero de esos libros, que “el Chaco es un gigante que no siente, ni piensa. Para que se oriente, démosle cerebro y corazón: es decir, unidad y conciencia .”

La revolución del 1943 y el camino hacia un orden político y social diferente.

Escribe Rodrigo Viñuales (2001) que hacia 1943 “pocos dudaban de que el presidente de la Nación, luego de las elecciones a realizarse en 1944, sería Robustiano Patrón Costas” (candidato de la Concordancia) pero “la revolución del 4 de junio de aquel año cambió todos los planes”. Costas fue un político conservador y empresario que representaba a las patronales azucareras de Ledesma y El Tabacal, símbolo de la explotación a los pueblos originarios reclutados forzosamente para el trabajo en la zafra de sus ingenios. Herminio Arrieta del Ingenio Ledesma y Robustiano Patrón Costas del Ingenio El Tabacal eran reconocidos en aquel tiempo por ser figuras políticas del conservadurismo del interior del país .

A nivel local, ya antes de la revolución del ‘43, grupos nacionalistas opuestos al régimen de la Concordancia se habían organizado y actuaban en forma clandestina contra el gobierno del “fraude patriótico”. No faltaron entre ellos militantes irigoyenistas, dado que su espacio político se había separado de la UCR y estaba proscripto. Felipe Gallardo provenía del iriyonenismo y ahora participaba de estos grupos que vieron en la revolución de 1943 la posibilidad de quebrar el régimen político de la década infame. Por eso formaron en El Zapallar, hoy San Martín, el “Centro Revolucionario” de apoyo a los principios nacionalistas de la revolución del ’43. En los dos años siguientes los trabajadores chaqueños se organizan en gremios que encabezarán las luchas por la provincialización. El Zapallar será uno de los centros neurálgicos de nuestro territorio que recogerá ese clamor. Allí se formó, en 1944, como nos informan Zalazar (2013) y Gutiérrez Viñuales (2001), el «Sindicato de Obreros de Oficios Varios», adherido de inmediato a la recientemente instaurada Confederación General del Trabajo sección Resistencia”. De esta C.G.T. pasaron a depender tres Subdelegaciones regionales, una en Presidencia Roque Sáenz Peña y otras dos en Villa Angela y Zapallar. Y a principios de 1945, también en El Zapallar, se creó el Sindicato Único de Trabajadores Rurales, organización gremial sindical de agricultores que surgió luego de la sanción en 1944 del Estatuto del Peón Rural, a instancia de Perón, como Secretario de Trabajo y Previsión, para garantizar el cumplimiento de los derechos de los trabajadores, negados por los poderosos terratenientes del territorio del Chaco, que al igual que Patrón Costa eran tan enemigos de la provincialización como de las legislaciones laborales en favor de los obreros y campesinos. La tarea de ese sindicato será fundamental para irradiar en todo el Chaco la necesidad de convertirnos en provincial.
Vemos aparecer aquí, entonces, por un lado, el sujeto social organizado, la CGT chaqueña, y dentro de ella, de modo especial, el Sindicato Único de Trabajadores Agrarios, como los sujetos sociales deseantes de la provincialización. En la próxima nota veremos cómo la irrupción del peronismo será condición de posibilidad política para convertir las antiguas carencias y necesidades en derechos.

[1] Gutiérrez Viñuales, Rodrigo (2001). La Provincialización del Chaco, El histórico proceso de un anhelo (1884-1951) Buenos Aires: Fundación Cedodal

[2] Diario La Voz del Chaco, 30 de diciembre de 1915, p. 1.

[3] Diario La Voz del Chaco, 18 de abril de 1918, p. 1.

[4] Gutiérrez Viñuales (2001) cita el texto de Analía Silvia García “El Territorio Nacional del Chaco durante el gobierno radical (1916-1930). Resistencia, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, 1986, 86 pp.): “el periódico «El Colono» la consideraba prematura debido a la escasa ejercitación de los derechos políticos de los habitantes”

[5] Revista Estampa Chaqueña, Resistencia, 6 de agosto de 1932, Nº 143, p. 3.

[6] Revista Estampa Chaqueña, Resistencia, 20 de mayo de 1933, Nº 178, p. 3.

[7] Revista Estampa Chaqueña, Resistencia, 29 de julio de 1933, Nº 188, p. 3.

[8] Zalazar, Roberto de Jesús (2013). Del Territorio a la Provincialización. Resistencia. Editorial Contexto.

[9] García, Analía Silvia: El Territorio Nacional del Chaco durante el gobierno radical (1916-1930). Resistencia, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, 1986, 86 pp.

[10] Troncoso, Oscar A. (1976).  El pacto Roca-Runcima.. Historia Integral Argentina Vol. 7 (El sistema en crisis). Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

[11] Lestani, Juan Ramón (2010). Por los caminos del Chaco. Unidad y conciencia. Oro y miseria. Colección Rescate. Resistencia: Instituto de Cultura del Chaco.

[12] Rodriguez, Lidia (1998/1999) Las condiciones laborales en la Argentina del siglo XX. En Anuario de la SAHE número 2. Miño y Davila, Buenos Aires

Escritor, docente y editor.


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