Vivir como se piensa, la lección del Maestro Horacio González

Por el

Mala música suena hoy en nuestros corazones.  Se nos acaba de ir un pensador enorme, un intelectual insular, lúcido e inquebrantable en la defensa de las ideas de la Emancipación y la Igualdad, por las que militó durante toda su vida. Un polemista que amaba tanto el debate de ideas como detestaba los lugares comunes de lo “políticamente correcto”. Un hombre que transformó la interpelación en belleza e instrumento de batalla cultural.

​Horacio González, sociólogo, docente, investigador, ensayista, militante de esa clase de filosofía política que quiere y sabe hundir los pies en el barro de nuestras historias latinoamericanas.

Amigo y compañero generoso, quién no lo recuerda a su lado en la presentación de un libro, en una charla tanto en un barrio como en una universidad o biblioteca popular o en el prólogo o contratapa de un libro, porque nunca quiso decir que no a quienes no quería decir que no. Porque siempre honró la palabra compañero y su praxis vital.

Por eso estuvo con nosotros y nosotras en la fundación del Frente de Artistas y Trabajadores de las Culturas, el 15 de mayo de 2014. Por eso la Biblioteca Nacional, sus auditorios y salas, su bar Macedonio fueron nuestro hogar y ágora militante. Por eso discutió con rigor, con fervor y lealtad la letra de cada documento que forjamos.

Fue presidente del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA en la década del ’60. Fue uno de los profesores de las Cátedras Nacionales entre 1969-1972, en la carrera de Sociología, como parte de la resistencia a la dictadura de entonces.

Era profesor de Teoría Estética, de Pensamiento Social Latinoamericano, Pensamiento Político Argentino y dictó clases en varias universidades nacionales, entre ellas las de la ciudad de La Plata y Rosario. Entre 2005 y 2015 se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional.

Fue director de la revista El ojo mocho, que habilitó reflexiones estéticas, políticas, éticas y filosóficas, inspiradas en el espíritu crítico.

Integró el Espacio Carta Abierta desde su creación en 2008.

Fue director del sello Fondo de Cultura Económica para Argentina desde marzo de 2019.

Escribió libros indispensables para comprender la cultura e historia de las ideas en la Argentina.

En el 2016 escribió “Derrota y Esperanza. Un folletín argentino por entregas”. Fue en pleno gobierno neoliberal. Allí escribió que “la autocrítica no es un ritual o protocolo cargado de axioma, sino una búsqueda de una forma de hablar de lo que nos pasó”:

«… la creación de una mirada que examine lo que ocurrió al estar cerca, bajo la manera de un método de extrañamiento que lejos de desentendernos de una interpretación profunda, nos aparte de los “conversos”, “nuevos pluralistas”, “inquisidores que pasan la factura” y “ortodoxos de la vendetta”. Pero que nos acerque con más sensibilidad a explicar lo que vivimos. El entrañamiento es un modo de la objetividad en antiguas críticas literarias, pero es la objetividad del comprometido”.

Fue un acto de resistencia a ese presente de neo darwinismo social. Y una rigurosa interpelación a la memoria de un proyecto político que -siempre lo dijo- debía saldar asignaturas pendientes para reinventarse

Por eso lo despedimos en nuestro aquí y ahora tan aciago hablando de él en presente y en futuro. Hasta siempre querido Horacio, hasta las relecturas que vendrán de tu obra forjadora de horizontes.

Presentación de Culturidicio 1 y 2 el 13 de junio de 2019 en Bs. As., junto a Gabriela Diker y Tete Romero



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