Tutela judicial efectiva en tiempos de pruebas para la humanidad

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Por Víctor Emilio del Río*

Sin duda la pandemia del Covid-19 ha cambiado nuestro normal ritmo de vida. Como nos sucedió a la mayoría de las personas, esta emergencia nos inmovilizó. Nuestra vida social quedó en pausa, generándonos temores, miedos e inseguridades de todo tipo. La acción más simple, abrir la puerta de nuestra casa para salir, significa un potencial riesgo de contagio. Tememos por la salud y vida de nuestras familias y afectos, tememos por la vida de todos.

Fue necesario detenernos y preservarnos en el interior de nuestras casas. Aislamiento y distancia social. Paralizar la mayor parte de las actividades y analizar en nuestros hogares cómo vivir de una forma diferente. Reorganizar la vida familiar, repartimos tareas nuevas, incluso pensar cuestiones tan básicas como alimentarnos para hacerlo en forma segura. Creamos nuevos espacios de actividad en el aislamiento de nuestras casas. Nos encargamos de cuidar a nuestros familiares más vulnerables, asumiendo los liderazgos necesarios para llevar adelante la dinámica de la convivencia y subsistencia familiar.

Comparando nuestras vivencias personales con la administración de justicia, de igual manera ante las primeras medidas de la emergencia del virus, el Superior Tribunal de Justicia del Chaco dictó medidas acordes a las disposiciones de aislamiento social y cuarentena. Para ello, en esa primera etapa, se dispuso un sistema de Feria, asignando un grupo de jueces, fiscales, defensores, asesores de menores, ayudantes fiscales, distintos funcionarios y empleados para atender este primer período. Todos ellos debieron cumplir su trabajo con las inseguridades que supuso este período, permitiendo inmediatamente mantener un sistema de justicia de urgencias.

En la misma forma que en nuestros hogares sobrellevamos el aislamiento con el auxilio de medios tecnológicos que nos posibilitaron mantenernos comunicados con el resto de nuestra familia, amigos o compañeros de cualquier actividad que realizamos; algo similar ocurrió en el servicio de justicia, ya que una vez prolongadas las medidas de aislamiento y cuarentena obligatoria, el Superior Tribunal de Justicia convocó a la totalidad de jueces y funcionarios del Poder Judicial que regresen a prestar su servicio, pero en diversas modalidades.  Todos los jueces y funcionarios, con sus colaboradores inmediatos, secretarios y prosecretarios debían retomar sus tareas como líderes para organizar sus dependencias. Los jueces, secretarios y prosecretarios que se encontraban entre los grupos de riesgo, lo debían hacer desde sus hogares sin concurrir a las oficinas. La decisión más acertada fue la de preservar a la mayor parte del personal, exigiendo que estos presten guardia pasiva desde sus domicilios, para desde allí colaborar con la elaboración de tareas que el juez les encargue.

Esta situación exigía buscar novedosas formas de brindar justicia, en medio de medidas de aislamiento y distanciamiento social, sin posibilidad alguna de atención al público ni de contacto con papeles, no pudiendo realizar traslados ni convocatoria de personas a las dependencias judiciales. Requirió creatividad para dar una pronta respuesta, buscando formas prácticas que pudieran brindar tutela efectiva a los pedidos que acuden a la justicia.

La pandemia nos colocó en el umbral de un cambio definitivo de paradigma, donde priorizamos la visión de servicio por sobre las formas. Simplicidad, celeridad y practicidad para dar acceso a la justicia inmediata ante algunos sistemas que son muy rígidos. Interpelándonos si solo somos meros “actuarios o notarios de papeles”, para reconocer que la sociedad nos envistió de la autoridad para liderar este proceso y decidir el mejor derecho ante las necesidades más afligentes y urgentes de nuestros ciudadanos. 

En sistemas procesales penales como el de nuestra provincia, que ha priorizado la oralidad en toda la sustanciación del proceso, se han demostrado más ágiles para brindar respuestas ingeniosas o novedosas con la utilización de medios modernos de comunicación. También los restantes fueros han brindado pronta respuesta a las cuestiones más graves que afectan al derecho de familia, sectores vulnerables, cuestiones urgentes de pagos y alimentos como todas aquellas actividades que reduzcan posibles atrasos.

La decisión institucional de apostar por la modernización e informatización absoluta del Poder Judicial nos coloca a la vanguardia nacional, permitiéndonos brindar respuestas en forma remota. Tal innovación tecnológica mediante la implementación de un sistema informático propio, conocido bajo la sigla SIGI -ideado y creado por nuestros propios operadores informáticos-, ha demostrado su utilidad en esta especial situación. Todos los operadores del sistema penal pueden consultar la totalidad de los expedientes penales en soporte electrónico. Los abogados pueden realizar sus presentaciones mediante el ingreso digital de escritos (INDI) en toda la provincia, impactando inmediatamente en las oficinas respectivas, con la consiguiente obligación de los responsables de controlar diariamente lo que allí ingresa. Además de la consultas de saldos judiciales y pagos electrónicos.

Estas últimas semanas, la labor sin descanso del personal de la Dirección de Tecnologías de la Información (DTI) ha logrado conectar a la totalidad de los jueces, fiscales y defensores del fuero penal para que puedan ingresar al sistema desde sus casas, permitiéndonos continuar trabajando desde nuestros hogares. Esto nos permitió comenzar a poner en marcha el servicio de justicia dentro de las posibilidades del aislamiento social y cuarentena. Repito, el Poder Judicial está trabajando en la emergencia y alistado su trabajo para cuando se retome el normal servicio de justicia. Se estima que hacia el final del período de cuarentena se habrán habilitado cerca de 600 conexiones de este tipo.

Todos los días estamos realizando audiencias en las causas que lo permiten, emitiendo resoluciones o sentencia, dictando proveídos, librando oficios y todas las tareas relativas al servicio. Claro que esto supuso comunicarnos por medio de correo o medios modernos de comunicación. Nos exige abandonar algunas costumbres y prácticas tribunalicias de imposible realización en estas circunstancias, articulando otras que permitan los mismos objetivos procesales pero con nuevas modalidades virtuales o electrónicas.

Nos encontramos ante la imposibilidad de establecer reuniones de personas, de tomar contacto cercano, de evitar desplazamiento o citación de ciudadanos, como de realizar audiencias presenciales. Para solucionarlo, los jueces primero hemos realizados foros de conversación donde todos aportamos ideas para generar ámbitos de creatividad e innovación ante estas nueva modalidad de funcionamiento. Partimos de pautas de desinformalización, pero bajo la exigencia de buena fe procesal y confianza entre los operadores, mediante soportes seguros que permitan un juicio justo, sin sorpresas ni arbitrariedades. Esto supone un trabajo en conjunto de todos los actores del sistema judicial, convocando al aporte de ideas  para una nueva forma de prestación del servicio.

En los distintos fueros, los jueces de las distintas localidades de la Provincia han recurrido a la utilización de las aplicaciones telefónicas de WhatsApp o Skype u otros similares, para mediante ellos realizar todo tipo de audiencias. Se han concretado diferentes audiencias con personas privadas de su libertad, notificando resoluciones, tomando declaraciones, realizando muchos juicios abreviados, incluso juicios orales en los que restaba cumplir con los alegatos. Todo ello mediante llamados en conferencia, desde el juez con las partes, fiscal y defensor, realizados desde sus dependencias o casas. Para ello contamos con la colaboración de las dependencias policiales o penitenciarias que han facilitado teléfonos celulares que nos permiten concretar la videoconferencias e interacción con los detenidos. Estas videocomunicaciones y videoconferencias son utilizadas valorando las ventajas y desventajas de cada una y manteniendo una comunicación frecuente con todas las partes en los procesos. Ya que tales plataformas que son de acceso de la mayoría de la población, al tenerlas instaladas en sus teléfonos móviles y permiten un fácil uso sin requerir ninguna instalación adicional. Y los tribunales arbitran las formas necesarias para dejar debida constancia de su realización.

Muchas de estas experiencias nuevas han llegado para quedarse, ya que estas nuevas aplicaciones suponen mejores resguardos, evitan costos de traslados y disminuyen riesgos. Por lo cual prontamente se diseñarán los protocolos que finalmente den seguridad jurídica a estos nuevos medios, que llegaron para incorporarse a los procesos de resolución o conocimiento.

La utilización de estas aplicaciones en el servicio de justicia permiten que los jueces del fuero penal podamos atender prioritariamente la situación de crisis carcelaria. Ya que en la provincia venimos trabajando anticipadamente con las recomendaciones de los organismos internacionales y nacionales sobre la situación especial de vulnerabilidad que suponen los sistemas penitenciarios y de detención ante la problemática de una pandemia. Incluso ante la interposición de un Habeas Corpus Colectivo Correctivo, presentado por la Defensoría General de la Provincia, el Superior Tribunal de Justicia ha hecho lugar parcialmente a tal petición. Allí ha delineado una suerte de guía para el resto de los tribunales, que deberán ser analizados en cada caso en particular, en debido resguardo de la ciudadanía y de las condiciones de detención de la cual el Estado es garante. Los operadores del fuero penal se encuentran abocados en la resolución de la factibilidad de los diversos pedidos de prisión domiciliaria, cese de prisión, reducción de penas o reducción de plazos en el sistema de progresividad de la pena; para colaborar en el descongestionamiento del sistema carcelario y centros de detención solo en los casos que corresponda.

El Gobierno Provincial envió una serie de propuestas al Poder Judicial para analizar las distintas medidas que permitan establecer una serie de protocolos y medios tecnológicos para realizar estas formas de comunicación con el servicio penitenciario y con unidades de la Policía provincial. Como así también sobre el control sobre las medidas de control que se dispongan, también mediante los medios tecnológicos, con la actuación del Ministerio de Seguridad y con la intervención de  organismos de Derechos Humanos para implementarlos en toda la provincia.

“Lo mejor y peor de la humanidad se evidencia en estas situaciones extremas”. Si bien resta mucho por hacer, el servicio de justicia del Chaco ha demostrado su mejor faceta. Comprendemos el atendible reclamo de los profesionales del derecho que demanda la pronta resolución de sus casos. También es necesario comprender que hay un gran esfuerzo para ir dando respuesta pero desde esta tan singular situación. Demanda mayores esfuerzos, trabajar sin horarios y en todo momento, incluso desde nuestras casas.

Exige de todos una creatividad nunca vista, con un sentido de unidad y solidaridad interna jamás tan eficazmente experimentado. La emergencia nos convoca a dar lo mejor de cada uno, con una entrega absoluta y actitud nueva, donde algunos deberán sobrellevar los riesgos por la prestación del servicio en modalidad presencial. Mientras, los que deban hacerlo desde sus casas demostrarán todo el empeño para prontamente ordenar la tramitación de sus juzgados. Hoy más que nunca he observado la pasión y entrega de todos aquellos que entienden esta función pública como vocación de servicio al prójimo. Donde hoy se requiere la inteligencia, creatividad e ingenio para brindar respuestas acordes a las necesidades actuales.

Recibimos muchas críticas, por culpas propias o ajenas, pero ante esta situación me siento profundamente honrado de pertenecer a este Poder Judicial y trabajar con tanta personas de bien que conforman a este servicio, la mayoría de ellos realizándolo en forma silenciosa y abnegada para mantener este servicio. Hace unos pocos días hable con una jueza amiga de Estados Unidos de América y ella no podía creer lo que estábamos haciendo en nuestra provincia, ya que ellos tenían totalmente paralizado el servicio de justicia y no encontraban acuerdos para realizar ningún tipo de audiencias, no siendo capaces de admitir la utilización de comunicaciones en los soportes modernos. Siempre pensamos que somos los peor del mundo. En este caso no es así, estamos dando muestra de innovación, utilidad y eficacia ante esta situación anormal. Y seguramente podemos elaborar aún más respuestas que mejorarán más nuestro servicio.

Siguiendo la propuesta que nos formuló la presidente del Superior Tribunal de justicia, Iride Isabel Maria Grillo, quien nos propuso: “Nos corresponde… emprender nuevo desafíos, desarrollar las potencialidades inconmensurables de la condición humana… revisar nuevos aprendizajes, eliminando preconceptos y desatando nudos mentales….”. Es cierto que debemos salir de ciertas prisiones formales ya que la humanidad entera está sometida a esta dura prueba, y quienes prestamos aquí nuestro servicio debemos transitar esta etapa con coraje y valentía cívica, con el temple y la reflexión necesaria para servir honorablemente a nuestros conciudadanos, donde TODOS puedan sentir QUE SE HIZO JUSTICIA.

*Juez de la Cámara Segunda en lo Criminal de la Primera Circunscripción

                                                                        


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