Ni reinas ni mariposones: La escuela tiene que mostrar otro tipo de valores

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Los concursos de belleza son una práctica cultural muy arraigada socialmente, tan naturalizada que casi no permite cuestionamientos. Incluso desde los estamentos estatales como la escuela, los certámenes para elegir a las reinas y reyes de lxs estudiantes contaron por años con el aval institucional. Pero en este contexto de reflexión en torno a los mandatos patriarcales y las estructuras sobre el género y la sexualidad, todo se pone bajo la lupa.

Desde el Consejo de Educación del Chaco surgió una propuesta para trabajar sobre la violencia simbólica que imponen los concursos de belleza en el ámbito escolar. El vocal de este organismo, Miguel Szabó, tras casi 30 años de ejercicio docente y militancia activa entendió la necesidad de repensar estas prácticas que de alguna manera afectan las leyes de protección a la mujer, la niñez y la adolescencia. 

La iniciativa contó con el apoyo de la mayoría de los integrantes del Consejo -compuesto por docentes, padres y alumnos-, fue elevada a la ministra Marcela Mosqueda, y está a la espera de una resolución que avale su aplicación. Se presentó en términos de “Proyecto de recomendación”, basado en la violencia simbólica y la imposición de estereotipos a niñas, niños y adolescentes.

El proyecto inicial proponía la suspensión de los concursos de belleza y la selección del mariposón. En su lugar, instaba a la promoción de otras actividades que pongan en valor virtudes de los alumnos que no tengan que ver con ideales de belleza ni estereotipos de género. Alejandra Leal Chudey, titular del Consejo, entendió que era un buen momento para “generar en los espacios de las instituciones educativas una maravillosa oportunidad para debatir estas prácticas, deconstruir esto que nos parece tan natural y alegre pero que tiene otras consecuencias y otros orígenes”.

Consejo de Educación del Chaco

Nada es inocente

En septiembre, las redes sociales y los noticieros dieron entidad a un video en el que un grupo de chicas de Catamarca pararon una elección de reinas de belleza estudiantiles para decir: “Todas somos Reinas”, dejando atrás una larga tradición impuesta por el imperio de los roles de género. Así de fácil, con descaro adolescente, se autocoronaron y se pasearon en la pasarela con la dignidad intacta. (ver nota)

Las elecciones de reinas y de mariposones no son sólo prácticas frívolas y superficiales, afectan de manera violenta a la identidad, la autoestima y la salud de lxs jóvenes.

El proyecto se basa en la idea que este tipo de usos y costumbres ejercen violencias simbólicas sobre niños, niñas y adolescentes. Y lo que es peor, se reproducen dentro del sistema escolar. Es necesario entender que con la realización de estos concursos se están desconociendo leyes vigentes como la Ley Argentina 26.485 sobre la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, vigente desde 2009, que aspira a eliminar la discriminación por género en todos los órdenes de la vida, afirmando en particular el derecho de las mujeres a una vida sin violencia tanto física como simbólica. Además, la adhesión de nuestro país a la Convención sobre los Derechos de los Niños y la Ley 26.061 de Protección Integral de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y, en especial, los referidos una vida sin violencia y sin discriminaciones, a la salud, la educación y la seguridad personal; a la integridad física, psicológica, sexual; a que se respete su dignidad y la no discriminación por situaciones sociales, económicas, étnicas, ente otras.

En este último punto, al autor del proyecto destacó que nuestra provincia, por formación histórica, cuenta con pueblos indígenas que de alguna manera “no responden a los estereotipos occidentales y cristianos sobre la belleza”. Además está la cuestión de la salud, “la exigencia de tener un cuerpo determinado pueden llevar a desórdenes alimenticios como la bulimia y la anorexia”. 

Cuando se trata de producir grandes cambios culturales, es necesario visibilizar los perjuicios que vienen produciendo estas experiencias. “Hay un sinnúmero de cuestiones que tuvimos en cuenta para que reflexionemos en todas las escuelas. Una de ellas es que estamos lesionando derechos, produciendo daños sobre la autoestima, en la formación de niños, niñas y adolescentes. Estamos en contra de que se fijen estereotipos en las escuelas, que se reproducen en los medios de comunicación como la elección del mariposón, que llevan adelante algunas empresas de turismo y que en algunas escuelas se realizan inclusive desde los centros de estudiantes y esto no es inocente, es muy nocivo”, dice Szabó.

El movimiento Ni Una Menos vino a cumplir un papel muy importante en la reflexión de muchas conductas: “Nos está enseñando que no debemos violentar ni marginar a la mujer que está supeditada a la mirada del hombre, que termina cosificándola desde los medios de comunicación y la sociedad. Por lo tanto, la escuela no puede seguir reproduciendo estereotipos que terminan lesionando derechos. Siempre que se elija una reina en un establecimiento escolar, hay de 15 a 25 niñas y adolescentes a las que simbólicamente le estamos diciendo “vos no servís”, reflexiona el docente.

¿Cómo se va a llevar a la práctica?

Desde la presidencia del Consejo, Leal Chudey explicó que la idea es generar espacios institucionales a través de la capacitación docente y del debate con la comunidad, sin imponer la suspensión de los concursos “porque la intención no es un cambio de paradigma de manera autoritaria, sabemos que no sucede de esta manera. Nuestra propuesta desde el ministerio es la formación docente para que paulatinamente esto se incluya dentro de los PECs (Proyecto Educativo Comunitario) que año a año se elaboran en los ámbitos escolares”.

La escuela, espejo de la sociedad

“Si estos eventos ocurren en la escuela, inevitablemente van a seguir sucediendo en la sociedad, porque tienen que ver con fiestas populares con raigambres culturales. La educación tiene que tratar de mostrar otro tipo de valores. Las leyes, además, están para cumplirse, lo que les cuesta entender a muchos docentes es que existe, además de la violencia física que es la que todos conocen, otro tipo de violencia que son las simbólicas, aquellas que llevan a lesionar derechos, a perjudicar el desarrollo de la niñez y la adolescencia”, explicó Miguel Szabó. 

La homofobia ya no está de moda, ni siquiera produce risa. La elección del mariposón, un clásico en donde los varones se visten con faldas cortas y tacos altos deja de ser graciosa. Desde su experiencia docente, el autor de la iniciativa relata situaciones muy incómodas en donde en pleno desfile, se escuchaban los gritos de algunos apellidos de alumnxs, poniendo en evidencia su orientación sexual “dudosa”. Estos desfiles lesionan los derechos de las minorías, ridiculizan la homosexualidad y refuerzan un estereotipo de “macho”.

“No hubo resistencia en este sentido por parte de los docentes que entendieron que se vulneran derechos y se estereotipa y se excluye a una minoría”, dijo Szabó. Costó un poco más la cuestión de las elecciones de reinas, tal vez porque no se magnifica que del total de alumnas de los colegios y escuelas solo unas pocas son las preseleccionadas que competirán por la banda y corona, se quedarán con el reinado, dejando atrás expectativas, pero también una inversión económica. Porque no solo de belleza se trata. Hay que llegar a la pasarela con el mejor outfit, maquillaje y zapatos. 

Del lado que se lo mire, estas prácticas son excluyentes. Vale la reflexión y los cambios de paradigmas, y si son desde las instituciones, mucho mejor. En que la escuela eduque en igualdad y libre de violencias puede estar la clave.


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