Tesis para otra historia del Chaco – Tercera Parte

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Tesis 1. El discurso del “Chaco puede” y la nueva campaña militar de colonización de El Impenetrable.

Primera Tesis: La metáfora del desierto verde como narrativa fundante para una Historia Oficial del Chaco que fija su inicio en 1878, como reedición del magno relato nacional de civilización y barbarie. Emanciparnos de ese mito es condición de posibilidad para la emergencia de una u otra historia, la de sus voces y memorias, de las otredades silenciadas y acalladas: la de un territorio pluricultural y plurilingüe.

En este tercer texto, desarrollaré la tercera y última parte de esta primera tesis. Este ensayo propone una serie de tesis para reinterpretar la historia del Chaco, en términos de deconstrucción de los mitos fundantes que operan como representaciones sociales hegemónicas. Porque su obstinada vigencia constituye los obstáculos epistemológicos principales –la madeja de prejuicios- que nos impide comprender que somos hijas e hijos del Chacú pluriverso, una tierra cuya principal riqueza es la diversidad cultural, lingüística, étnica y de género.

Una comunidad chaqueña a fines del siglo XIX. Fuente: Archivo General de la Nación


1-«Chaco Puede»: El discurso de la dictadura en el Centenario de Resistencia

Ricardo Piglia (1) escribió parafraseando a Paul Válery “la era del orden es el imperio de las ficciones, pues no hay poder capaz de fundar el orden con la sola represión de los cuerpos. Se necesitan fuerzas ficticias”. Construyen sentido común. “Chaco Puede” fue la ficción que nos impuso la dictadura.

Tenía 14 años cuando se conmemoró, el 2 de febrero de 1978, el Centenario de Resistencia. Estábamos en plena dictadura cívico militar y por ese entonces el eslogan que identificaba al gobierno dictatorial en nuestra provincia era “Chaco Puede”.  Tal como lo recuerda María Silvia Leoni (2), en el acto central Antonio F. Serrano, gobernador de facto, rindió homenaje a aquellas familias «que con su presencia de grupo, de organización y trabajo, formaron una colectividad y un grupo social, al amparo y la protección del ejército, al amparo de la Iglesia de Dios y de Cristo….Esto origina hasta su propia cultura… que surge de esta ascendencia racial, cultural y religiosa”.

Establecía así, con ese discurso, la epopeya del Chaco Gringo como la tradición fundacional y dominante, el espejo rector desde el cual mirarnos y reconocernos. Pero planteaba ahora un nuevo desafío: la colonización completa de la provincia, el camino hacia el desierto verde del Impenetrable. La “civilización definitiva de la selva”, “del monte chaqueño” y por lo tanto de sus habitantes, a través de su integración pacífica a nuestra cultura del “crisol de razas”. Esas fueron las verbalizaciones que oí y leí durante esos años de mi escuela secundaria. Ese fue el horizonte de ficción que pergeñó la dictadura.

El 23 de septiembre de ese mismo ’78 se fundó Fuerte Esperanza, como símbolo e inicio de la campaña del Oeste –de nuestro lejano Oeste- con la presencia del Dictador Videla. Evoca en su discurso la Campaña del Desierto en el sur y en el norte argentinos, las tareas “civilizadoras del Ejército y evangelizadora de la Iglesia para incorporar a los indios y a las tierras despobladas a la civilización”.

Ese mismo año se inicia el operativo «Toba 2» –el «Toba 1» había empezado en el ’76-, que bajo la forma de campañas de «acción cívica» que incluían pintar escuelas y arreglos en instituciones estatales, escondían los «otros operativos», destinados a tomar prisioneros políticos, en especial, a los líderes y referentes de las Ligas Agrarias, organización campesina integrada fundamentalmente por jóvenes que provenían mayoritariamente de sectores católicos comprometidos social y políticamente, vinculados en buena medida con la Teología de la Liberación y el Movimiento de los Sacerdotes del Tercer Mundo.

En una muy buena investigación histórica Osbaldo Díaz y Mauricio Muro(3) harán hincapié en el papel muy importante que cumplieron las Ligas Agrarias en la puja por una más justa redistribución de la riqueza agraria en el Chaco:

«Cabe aclarar que para 1971, y a los efectos de destacar los beneficios de la lucha organizada, las cooperativas no llegaban a controlar el 20% de la producción del algodón en todo el país, y ya para 1976, cuando se produce el golpe de estado en la Argentina, ese control pasó a ser del 80% de la oferta algodonera. Estaban en condiciones de determinar políticas de precios en la comercialización, lo cual se hizo posible porque los agricultores tenían materia prima acumulada y en eso consistió su estrategia de lucha”.

” Cabe aclarar que para 1971, y a los efectos de destacar los beneficios de la lucha organizada, las cooperativas no llegaban a controlar el 20% de la producción del algodón en todo el país, y ya para 1976, cuando se produce el golpe de estado en la Argentina, ese control pasó a ser del 80% de la oferta algodonera. Estaban en condiciones de determinar políticas de precios en la comercialización, lo cual se hizo posible porque los agricultores tenían materia prima acumulada y en eso consistió su estrategia de lucha”.

Hay que advertir aquí la perversidad de ponerle el nombre de un Pueblo Originario, al que se seguía llamando salvaje y bárbaro, a una operación represiva de cacería de militantes sociales y políticos, con el propósito de destruir los sentidos y las formas de organización popular campesina. Ese fue el principio del fin de la cultura y la práctica cooperativa en nuestra provincia. Quebrar los lazos sociales de solidaridad fue su objetivo. Para imponer un proyecto económico de concentración escandalosa de la tierra y profundizar el modelo de desarrollo extractivista, con hegemonía de latifundios y terratenientes.

2.La reconstrucción oral y comunitaria de la memoria colectiva Qom

Orlando Sánchez(4), Maestro en la acepción de la palabra que los mexicanos otorgan a quienes nos enseñan con su ejemplo y nos abren los ojos a nuevos horizontes de sentido, por aquellos años aciagos de plomo y horror, entre septiembre de 1977 y noviembre de 1979, emprendió la aventura de los viejos caminos que lo llevarían hacia las voces más sabias de su Pueblo Qom: desde Villa Río Bermejito y Miraflores, en el Impenetrable, Juan José Castelli, Pampa del Indio, Sáenz Peña y San Martín, hasta El Colorado, en Formosa. Encontró allí, en las comunidades indígenas que pueblan esas localidades, a quienes había ido a buscar: a los diez ancianos líderes de su pueblo: Do’ xoi Augusto Soria, Nachicyi Juan Zorrilla, Shiuen Juan Alegre, Cabito Leiva, Petoxoic Pablo Yorqui, Po’ oro Luis Núñez, Nacaayi ‘ Silvio Rojas, Qapap José Alsina, Maqaic Moreno Segundo y Neguetaxaiyi Juan Galicio. Conversó con ellos, los escuchó y a través de esas diez voces logró reconstruir historias que se remontan al siglo XVI, en tiempos de la llegada de los conquistadores españoles, las que atraviesan tres siglos de resistencia, que permiten desocultar lo que sucedió en la llamada “Campaña de Conquista del Desierto del Chaco”, las batallas que libraron para sobrevivir en tiempos de guerra y en tiempos de paz y sobre todo la búsqueda de preservación de su lengua y de su tierra, la persistente forma de habitar el Chaco desde su cultura ancestral.

Orlando Sanchez. Historiador qom, docente

Hay un acontecimiento muy luminoso al interior de lo que representa la investigación que vincula sujetos históricos, memoria, tierra, lengua y culturas y ese hecho está dado por lo que ocurrió en Villa Río Bermejito y en Castelli entre el 26 y 27 de noviembre de 1978, cuando Orlando participaba de un Encuentro de Ancianos. Porque estando todos juntos iniciaron un diálogo a través del cual reconstruirían desde sus memorias y las memorias de sus antepasados conservadas por ellos, la Historia del Gran Chaco, narradas por los máximos responsables de su preservación y transmisión en el mundo de los Pueblos Indígenas, es decir, sus ancianos. Historias de antes de la conquista y posterior colonización y reparto de tierras que eran de ellos, en el Chaco Boreal, Central y Austral.

Gracias al libro que escribió Orlando Sánchez para volcar en forma escrita ese gran diálogo con los ancianos líderes Qom, pudimos saber quién fue Meguexogochi y cuál fue su destino histórico.

3.Deforestación, éxodo rural, ruina económica y herida mortal al cooperativismo.

La campaña de colonización de El impenetrable tuvo amplísima publicidad nacional y provincial. Se ofrecían lotes a precios irrisorios. Mucho ruido y cero nueces.Terminó en un rotundo fracaso, como el lema de “Chaco Puede”. Un gran historiador chaqueño, Guido Miranda, autor de un notable ensayo, Tres ciclos chaqueños (5), elogió en el prólogo de la edición de ese libro, de 1980, esa iniciativa y la pensó como la que terminaría de dar forma al ciclo definitivo de la “colonización de la selva”, y echaría las nuevas bases para el cuarto ciclo, el de la industrialización. Porque el autor de “Fulgor del desierto verde”, de origen socialista pensaba desde la matriz sarmientina de civilización y barbarie; de ella provenían los conceptos de desierto y civilización.

“Inundación, muertes, pérdidas millonarias, pedido de obras, imágenes de animales y cultivos bajo el agua, lamentos y el empresariado del agronegocio que reclama subsidios. Culpan a “lluvias extraordinarias” e invisibilizan la acción del hombre: en la región del Chaco argentino se desmontaron desde 1976 casi nueve millones de hectáreas, equivalente a 440 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. El 61 por ciento se dio a partir de fines de la década del noventa, cuando comenzó a avanzar el modelo transgénico. El Gobierno recortó el 95 por ciento del presupuesto de protección de bosques y el presidente Macri propuso ‘acostumbrarse’ a las inundaciones”(6).

Esta información surge de la “La Red Agroforestal Chaco Argentino (Redaf)”, que sistematizó datos estadísticos desde 1976 sobre la región del Chaco Seco (zonas de Salta, Formosa, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Tucumán, San Luis, San Juan, Jujuy y La Rioja). Revela “que desde 1976 hasta 2018 se desmontaron 8,9 millones de hectáreas. Desde la sanción de la Ley de Bosques (2007) se arrasaron 2,4 millones de hectáreas de esa región”. Hunde las raíces de los flagelos ambientales que hoy padecemos en la política depredadora de la dictadura de 1976. Señala con claridad las marcas de identidad del proyecto político económico del actual gobierno nacional. Porque la ruina económica-productiva e industrial fue la consecuencia final en el Chaco del proyecto de la dictadura del ’76. Porque entonces el éxodo rural diezmó las poblaciones rurales y comenzaron a formarse los anillos de asentamientos precarios alrededor de Resistencia y de Sáenz Peña. Porque hoy esas consecuencias se repiten a través de la restauración de las políticas neoliberales. Porque también hay que decirlo, la matriz del modelo extractivista de desarrollo sigue intacta tanto a nivel nacional como provincial.

El cooperativismo chaqueño fue la mejor respuesta a los regímenes injustos de tenencia de la tierra y de redistribución de la renta agraria. Fue herido gravemente por la dictadura. Hoy está en postrera agonía, porque el neoliberalismo es sobre todo un proyecto cultural fundado en el espíritu individualista, asocial, anti colectivo. He ahí uno de los ejes de la batalla cultural para repensarnos como comunidad solidaria. Para refundar nuestro contrato social lejos de las nociones colonizadoras de desierto y civilización, muy cerca del horizonte de sentido emancipador de la unidad o reunión de naciones, que es una de las acepciones luminosas de Chaco, la palabra que nos nombra, en lengua runa simi quechua.

El cooperativismo chaqueño fue la mejor respuesta a los regímenes injustos de tenencia de la tierra y de redistribución de la renta agraria. Fue herido gravemente por la dictadura. Hoy está en postrera agonía, porque el neoliberalismo es sobre todo un proyecto cultural fundado en el espíritu individualista, asocial, anti colectivo. He ahí uno de los ejes de la batalla cultural para repensarnos como comunidad solidaria.

1-Piglia, Ricardo (2000). Crítica y ficción. Buenos Aires: Seix Barral.

2-Leoni de Rosciani, María Silvia (2002). Los festejos de la ciudad: un aniversario para Resistencia. Instituto de Historia – Facultad de Humanidades – UNNE. En: http://radio.unne.edu.ar/unnevieja/Web/cyt/cyt/2002/02-Humanisticas/H-003.pdf

3-Díaz, Osbaldo y Muro, Mauricio (2019). La Historia como antídoto. Las Ligas Agrarias del Chaco. Resistencia: Librería De la Paz. Saldrá en el mes de junio.

4-SÁNCHEZ, Orlando (2017). La Historia de los Qom del Gran Chaco contada por sus ancianos. Colección Nuestras Voces. Resistencia: Editorial Contexto.

5-Miranda, Guido (1980). Tres Ciclos Chaqueños. Resistencia: Editorial Norte Argentino.

6-Aranda, Darío. El desmonte de casi nueve millones de hectáreas. Inundación sin raíces. 28 de enero de 2019. Diario Página 12.


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