Tesis para otra historia del Chaco – Primera parte

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“… toda memoria es una reconstrucción de sensaciones dispersas, estímulos de los sentidos, rutinas motoras, reacciones aprendidas, que se articulan con sistemas específicos como los de las llamadas memorias semántica, episódica y de otros diversos tipos, para dar lugar a un acto eminentemente creativo. La memoria resulta, por lo tanto, un conjunto de experiencias fragmentarias y desordenadas a las que se otorga sentido a través de un “relato”, eje del que surgen los procesos de la consciencia y diferenciación entre su expresión caótica y fragmentada (catalogada como inconsciente), y la búsqueda de coherencia narrativa (que caracteriza el plano de la consciencia). Toda escena que se rememora es en verdad una “re – construcción” imaginada”.(1)

Hace tiempo que sabemos –o deberíamos saber- que la historia es la política de la memoria y la política es la historia del presente. También, y, sobre todo, que el positivismo al plantear los criterios de objetividad, neutralidad y validez universal, impidió y todavía impide descubrir que con dicho paradigma se incubó en nuestras mentes, lenguajes y corazones la coartada ideológica del poder, para naturalizar entre los oprimidos la versión de los vencedores de la historia como sentido común de las relaciones sociales. Para separar la una, la historia, de la otra, la política, para alejarnos de ellas, para dejársela a los que “saben”, los dueños de las historiografías que condenan los acontecimientos históricos en los que el pueblo irrumpe o se instituye como sujeto político.

Daniel Feierstein sostiene que “la memoria no es reproductora sino creativa” y que la “búsqueda de sentido es el elemento fundante de cada una de las reconstrucciones de aquello que se da en llamar “memoria”. Indaga en las representaciones y memorias elaboradas sobre el genocidio que sufrimos durante la dictadura cívico-militar-empresarial y eclesiástica.

Feierstein (2012) sostiene que tal búsqueda del sentido se articula también con la acción, “con las necesidades de acción en el presente.

Walter Benjamin nos advierte que esas “articulaciones pueden ser de distintos tipos: la historia historicista de los vencedores frente a la memoria que relampaguea en el instante de peligro de los oprimidos”.(2)

Porque la interpretación del sentido de una experiencia histórica puede cambiar la comprensión de los hechos del presente. Por eso está siempre en disputa, porque no hay transformación política sustantiva sin modificación de la matriz cultural de la memoria histórica sobre cuya interpretación se erige una determinada hegemonía política. Por eso, en vísperas del 43 aniversario del 24 de marzo de 1976 debemos denunciar que las versiones oficiales negacionistas de los principios refundacionales de la democracia argentina, Memoria, Verdad y Justicia, están amenazados. Porque el poder de la plutocracia de las corporaciones que hoy nos gobierna precisa desarticular la relación política económica neoliberal del genocidio de la dictadura, así como también la vinculación entre los militares como instrumentos y los sectores civiles económicos y sociales que fueron los instigadores del golpe y los verdaderos vencedores. Porque pueden cambiar los instrumentos, pero lo que buscan preservar son los fundamentos de una política económica, la de mercado, y los de un sistema político, el liberalismo político. Porque quieren seguir presentándolos no como opciones o paradigmas posibles, sino como los únicos, los verdadero, los legítimos. He ahí su impostura, su fragrante mentira.

Propondré entonces, en nuestro aquí y ahora, una serie de tesis para reinterpretar la historia del Chaco, en términos de deconstrucción de los mitos fundantes que operan como representaciones sociales hegemónicas. Porque su obstinada vigencia, constituye los obstáculos principales –la madeja de prejuicios- que nos impide comprender que somos hijas e hijos del Chacú pluriverso, una tierra cuya principal riqueza es la diversidad cultural, lingüística, étnica y de género.

Primera Tesis: La metáfora del desierto verde como mito fundante para una Historia Oficial del Chaco que fija su inició en 1878, como reedición del magno mito nacional de civilización y barbarie. Emanciparnos de ese mito es condición de posibilidad para la emergencia de una Historia Otra, la de sus voces y memorias de las otredades silenciadas y acalladas: la de un territorio pluricultural, plurilingüe y pluriverso.

Primera parte.

1- La historiografía del Chaco como invertebrada.

Ramón de las Mercedes Tissera (3) define a la historiografía del Chaco como “invertebrada”, porque buena parte de nuestros historiadores sostienen que todo comienza en 1878 o bien, cuando llegaron los españoles, primero, y los colonos luego, y soslayan de ese modo, la existencia y presencia milenaria –y actual- de nuestros pueblos originarios. Y sin el conocimiento de nuestros orígenes resulta imposible avanzar hacia una síntesis superadora de lo que Tissera entiende como profunda segmentación social y cultural.

Hace unos años, no obstante, dicha historiografía se está deconstruyendo para que asomen las múltiples voces, memorias, tradiciones culturales y visiones de mundo que entretejen nuestra compleja y heterogénea trama histórica. Digamos, en todo caso, que hay una batalla cultural en ciernes. Pero reconozcamos también que este tiempo histórico de restauración neo conservadora inclina la balanza de dicha disputa a favor de los winner de la historia oficial.

Hay que emanciparse, por lo tanto, del Chaco “invertebrado, desarraigado”, y aprender a leernos como la diversidad del Chacú, que al nombrarnos funda nuestro sentido:

“La concepción historicista más generalizada entre nosotros ha dedicado su mayor aliento a la novedad –incuestionablemente espléndida- del Chaco moderno. La idea de una tierra nueva sin herencias, sin ancestros, ha sido la connotación constante de esta imagen (…)

(…) Da la impresión que el Chaco selvático pudo existir aquí como en cualquier otra antigüedad innominable, sin que el evento pueda influir sobre las nuevas realidades, a no ser por la preocupación filantrópica que inspiran las minorías aborígenes sobrevivientes (…) Por lo menos siete mil años de prehistoria fueron suprimidos por los primeros cronistas y relatores del siglo XVIII. El pasado chaqueño debía comenzar con los conquistadores, los misioneros y los encomenderos recién arribados de España. Todo lo anterior pertenecía a las tinieblas del gentilismo y la ignorancia (…)

“Una coincidencia involuntaria me indujo a recordar las meditaciones de Ortega y Gasset en “España invertebrada”, ese inspirado alegato en el que una de las cabezas más lúcidas del pensamiento hispánico presagiaba a su generación el peligro de renunciar a la conciencia histórica o, lo peor, de pretender acomodar la historia a la conveniencia de ciertas demostraciones circunstanciales. Por esto mismo creí oportuno hablar de un Chaco invertebrado, desarraigado, que es como decir trasplantado al recinto artificial del vivero”.

2- Nombrar Resistencia para desnombrar a nuestros pueblos originarios. Resignificar Resistencia como acto de desagravio, como hogar pluriverso.

La inhumana explotación de los patrones de los obrajes del Paraje San Fernando, fue la verdadera causa de los ataques indígenas –Qom y Moqoit-, del 10, 11 y 12 de junio de 1875. Los peones criollos también padecieron de tales abusos. Nuestro nombre, Resistencia, se debe a la palabra que escogieron los defensores del paraje, y en especial de los obrajes –centros de tales ataques-.

Tales aseveraciones están documentadas en el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, elaborada por el ingeniero prusiano Arturo Seelstrang (4), el 31 de mayo de 1876, así como también en trabajos de Ramón de las Mercedes Tissera(5) y Marcos Altamirano(6).

Nuestro nombre por lo tanto debe ser resignificado polisémicamente, para que no se constituya en resistencia a las culturas de los pueblos originarios, para no sentirlas como ajenas, tampoco para construir oposiciones binarias entre culturas autóctonas e inmigrantes. Culturas de la resistencia entonces.

Resistencias a las condiciones materiales y simbólicas hostiles que dentro y fuera del país unitario nos piensan y sienten inviables, subalternos y carenciados. Resistencia como territorio para proyectar y crear una ciudad pluricultural integrada, superadora de su actual fragmentación y segmentación, re concebida desde la dimensión ambiental.

En la segunda parte del desarrollo de esta primera tesis, abordaremos el hecho histórico que significó la “Campaña de Pacificación del Chaco”, la del “desierto verde del norte” –coetánea a la del sur patagónico- desde la del General Victorica en 1884 hasta la del coronel Enrique Rostagno en 1911, en el marco de la “guerra contra el indio del Chaco”, que duró 47 años, entre 1870 y 1917. Porque con el pretexto de abolir el desierto, como dirá Tissera, lo terminaron creando.  Porque sus consecuencias fundamentales fueron, por un lado, la escandalosa concentración y extranjerización de las tierras: 5 millones 600 mil hectáreas de las actuales provincias de Chaco y Formosa, resultantes de tal campaña, adjudicadas a 112 propietarios particulares, entre los que predominan grupos y familias británicos y franceses.

Veremos en especial el genocidio que produjeron y el destino de esclavitud para las y los sobrevivientes. Uno de ellos fue, precisamente en 1911 la de Napalpí.

Francisco Tete Romero

Escritor, docente y editor.

  • (1) Feierstein, Daniel (2012).  Memorias y representaciones. Sobre la elaboración del genocidio. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de la Argentina.
  • (2) Benjamin, Walter (1989). Tesis de la Filosofía de la historia. En: Discursos interrumpidos I. Buenos Aires: editorial Taurus.
  • (3) Este texto de Ramón de las Meredes Tissera, La invertebrada historia del Chaco, fue publicado en la revista Región en el año 1968 y reproducido por el Diario Norte, 30 años después, el 23/8/1998. Aparece en la contratapa de su libro Chaco, Historia General, Colección Rescate, dirigida por mí, y publicada por Librería De la Paz, en febrero de 2008.
  • (4) Seelstrang, Arturo (1977). Informe de la Comisión Exploradora del Chaco. Buenos Aires: EUDEBA.
  • (5) Tissera, Ramón de las Mercedes (2008). Chaco, Historia General. Colección Rescate. Resistencia: Librería De la Paz.
  • (6) Altamirano, Marcos. Origen del nombre “Resistencia” Capital del Chaco. 21 de noviembre de 2017. Historia del Chaco. En: http://marcos-altamirano.blogspot.com/2017/11/origen-del-nombre-resistencia-capital.html



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