El caso de abuso de la Niña Cielo: radiografía de los hechos

Por el


“De noche no, mami”, le dijo la niña de 4 años a su mamá, cuando hablaban de ir a la casa de su papá. De noche, no, le contó después, porque de noche ocurrían los abusos por parte de su progenitor.

Hoy, son muchas las voces que la apoyan reclamando un proceso judicial respetuoso de las infancias. Al Fin Justicia, junto a otras organizaciones de la sociedad civil y funcionarios y funcionarias, nacionales y provinciales, llevaron a  cabo una conferencia de prensa en donde presentaron un documento de denuncia. “Cielo pudo poner en palabras los abusos de su progenitor, hay pruebas e indicios de cargo, informes médicos y psicológicos, sin embargo, en la Fiscalía N° 3 a cargo de la Fiscal Soto, la investigación penal se encuentra prácticamente archivada”.

Proyecto Bohemia mantuvo comunicaciones con el abogado del caso, el Dr. Paulo Pereyra y representantes de la familia protectora, quienes relataron con minuciosidad todos los hechos de violencia institucional que han sufrido tanto la niña Cielo como su madre. Ella continúa exigiendo que la justicia proteja de una vez por todas a su hija de apenas 4 años de edad. Este relato es una construcción de los testimonios de los representantes.

Cronología de los abusos: los hechos

La primera vez que la niña Cielo intentó poner en palabras el abuso fue en marzo de 2021. En un relato confuso dio a entender que algo sucedía las noches que iba a dormir a la casa de su papá y sus abuelos, un régimen de visitas que mantenía obligatoriamente desde junio de 2020. Sin embargo, en ese primer momento, su mamá no supo comprender lo que la niña trataba de comunicar, pero esa inquietud quedó rondando en su cabeza.

Esa no fue la única señal. Ya desde septiembre de 2020 otros sutiles indicadores denotaban que algo le estaba pasando. Como momentos de berrinches, necesitar usar el pañal, miedo cuando la mamá tardaba un poco en ir a buscarla, regresar a su casa llorando. Luego de un tiempo, cuando llegaba la hora de irse a lo de su papá la niña se desesperaba, y pedía que “de noche no”.

Estas situaciones fueron dadas a conocer al Juzgado de Familia por la mamá, quien solicitaba cambiar el horario de visita, pero fueron desestimadas. La Justicia reprochaba las peticiones, insinuando que la madre buscaba cambiar los horarios para su conveniencia, y argumentando que por cuestiones laborales el horario nocturno era el único que el padre tenía disponible para ver a su hija.

El padre de la niña tiene una prohibición de acercamiento a la madre, ya que está condenado por Lesiones agravadas por el vínculo y por violencia de género, por haber arrastrado a la mujer con la niña siendo una beba en brazos, en 2018. Por este motivo son los abuelos paternos quienes la buscaban, actuando como facilitadores, y cada vez que lo hacían las crisis de la niña continuaban.

Lejos de preocuparse por el estado de la infancia, el Juzgado le echó la culpa a la mamá, argumentando que “no se despegaba de ella, y por eso no quería ir a verlo al papá”. “El Juzgado decía que había que considerar si la situación de violencia que había sufrido la mamá no influía en la nena, que había que colaborar para que la niña vaya. Siempre echándole la culpa a la madre, insinuando que si la niña no quiere ir con el padre es porque la madre está haciendo algo”, comentaban representantes de la familia protectora. En este sentido, el Juzgado comenzó a tratarla como una “madre obstructora”.

Continuaban las angustias, los terrores nocturnos, mientras que los días pasaban y la niña seguía yendo a dormir con su papá. Hasta que en el mes de agosto, la madre nota que su hija realizaba acciones de tocamientos que no había hecho antes. Comienza a indagar, mientras grababa las respuestas con su celular. “Mi papá me hace así”, relatando certificando el abuso.

“Los niños que denuncian violencia no mienten. Hay que saber leer y entender lo que dicen”, insisten las y los profesionales, tal el caso de Clara Martínez, directora de la cátedra Derechos del Niño de la Universidad Pontificia de Comillas, una de las especialistas consultadas para la elaboración de la ley más pionera,  de protección a las infancias frente a la violencia, de España.

La odisea judicial que aún no termina

La filmación en donde Cielo relató de qué manera su papá abusó de ella fue entregada al Juzgado de Familia y a la Fiscalía de Investigación. Acto seguido la familia protectora llevó a cabo el accionar correspondiente, efectuando la denuncia. Sin embargo, aún esperan que la Fiscal a cargo de la investigación, la doctora Rosana Soto, llame al padre de la niña para realizar la declaración de imputado. 

¿Por qué el acusado aún no ha declarado? Según la fiscal, antes se debía entrevistar a la niña en una cámara gessel. Con este argumento, Soto decide reservar la causa.

No sólo ello, sino que durante el último año han intervenido para entrevistar a la niña y a la mamá más de tres veces. Con un equipo interdisciplinario que ha cambiado de profesionales hasta seis veces, esto termina siendo una indagación continua a las víctimas y a las familias, antes que a los agresores, un escrutinio desmedido y revictimizante.

Paralelamente, el Juzgado de Familia N° 1 a cargo de la Jueza Claudia Karina Feldmann continuó imponiendo que se restablezca el contacto con el padre, el agresor, a través del ya mencionado régimen de visitas, que continúa sin ser suspendido. No creyeron en la palabra de la niña ni de la madre. Ante ello la progenitora, intentando proteger a su hija, cesó las visitas, convirtiéndose en una denunciada penalmente por impedimento de contacto, por desobediencia judicial, por proteger a su hija, resguardándola de su abusador.

Sin embargo esta no sería la única forma en que la Justicia deja desprotegida a la niña Cielo:

Cuando ya no pudo la Jueza de Familia restablecer el vínculo con el progenitor, lo que hizo fue encontrar la beta legal y ordenar la revinculación con los abuelos paternos. Abuelos que no resultan ajenos al abuso, si bien penalmente no se los acusó, porque es imposible de probar la relación de los hechos, eran ellos los que los que hacían de facilitadores del encuentro de la niña de su papá y la llevaban hacia su casa, lugar donde ocurrían los abusos. La niña de cuatro años, no puede separar el contexto del abuso en sí de sus abuelos paternos. Pero la ley si lo hace, y el Juzgado de Familia en la Cámara de Apelaciones, separa como absolutamente extraño. Y dice que una cosa es su relación con su papá, y otra cosa es que tenga una vida armoniosa con sus abuelos.”

Representante de la familia protectora de la Niña Cielo.

Habiendo ordenado el Juzgado de Familia la revinculación con los abuelos paternos, el abogado de la madre protectora, Paulo Pereyra, sostuvo que hasta que no se resuelva la causa penal, no es conveniente que la niña tenga contacto con ellos, ya que los abusos sucedían en su casa. En este sentido comunicó que revincular a la niña con sus abuelos paternos no sólo podría frustrar la investigación, sino que además “si se llegara a comprobar que tuvieron algún grado de participación, este contacto previo que ordena el juzgado, causaría un daño irreparable en la niña” respecto a su salud psicoemocional.

Luego de esto, La Junta de Familia cambia nuevamente el equipo interdisciplinar encargado de evaluar a la niña Cielo y la madre protectora, para colocar un Equipo Especial de Revinculaciones, que determinó que la niña no corre ningún peligro con los abuelos, a pesar de que el equipo anterior sostenía lo contrario. 

Lo que resulta llamativo, es que los abuelos rechazaron las propuestas de la familia protectora, en donde los invitan a encontrarse con la niña en lugares seguros para ella como la casa de la madre, o incluso en parques. Decidiendo entonces esperar a la conciliación de la jueza. “Casualmente, la jueza decide concentir todas las peticiones de esa parte”.

Violencia institucional: el doble abuso

En lugar de aceptar las alternativas seguras para la niña, propusieron compartir un almuerzo en el patio de comidas del Shopping Sarmiento donde hay cámaras de seguridad, argumentando que gracias a ellas la mamá podría sentirse más tranquila. Sin embargo, el riesgo de que el padre de la niña se acerque es verdadero, ya que tiene locales comerciales en el edificio. 

De concretarse estos encuentros no sólo habría un impacto emocional en la niña, sino que efectivamente correría riesgo. A pesar de ello, la Jueza Feldmann asintió la solicitud, y se inició un expediente de ejecución de sentencia.

No solo sometieron a la niña Cielo y a su madre protectora a desmesuradas entrevistas en donde fueron revictimizadas una y otra vez, sino que tras el tercer expediente que los abuelos paternos han llevado a cabo para obtener la revinculación con la niña, solicitaron una orden de allanamiento a la casa de la madre protectora para cumplir con la manda judicial.

Ejecutando la orden de la Jueza, el pasado viernes 10 de junio un oficial de justicia, un auxiliar de la justicia pública, los abuelos paternos y su abogada, se dirigieron al jardín de la niña Cielo e intentaron retirarla del establecimiento sin notificar previamente a la madre. De manera que cuando esta llegó “se anoticio que le vino un oficial de justicia que le dijo ‘usted no puede entrar al jardín porque se va con sus abuelos paternos’. Una situación muy violenta”, de acuerdo a representantes de la familia protectora. 

El hecho culminó con la policía intentando llevarse a la niña, que estaba en brazos de su madre. Debido a la gran alteración que la situación provocó a los niños que asistían al jardín pero sobre todo a Cielo, la niña no fue ni quiere ir a esos encuentros con sus abuelos. Ya que ahora tiene miedo de que la policía se lleve a su mamá. 

A pesar de ello, todos los viernes este atropello a la seguridad de la niña Cielo, plagada de violencia institucional, se repite. Y es que continúan intentando llevarla contra su voluntad. 

Los representantes de la familia protectora, que han relatado todos los sucesos descritos, consideran que es mucho mayor el daño que la justicia les está provocando a la niña Cielo y a su madre, que el que causó el propio agresor.

En definitiva, solicitan que la Sala Primera en lo Civil, Comercial y Laboral del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia del Chaco declare la conexidad de los expedientes por tratarse de un sólo caso que “afecta iguales intereses”; revoque la orden de vinculación entre la niña cielo y su padre y “dicte de manera urgente las medidas proteccionales a favor de la niña y su madre”; tome las medidas necesarias para resguardar la integridad psicológica de la infante; y ordene “la intervención de un solo Equipo Interdisciplinario” que conozca la conflictiva y realice un abordaje respetuoso, no revictimizante y con perspectiva de género y niñez.

Falta mucho para que Cielo y su madre puedan sentirse seguras. Faltan jueces y juezas con perspectiva de género y niñez. Falta que la Justicia se mueva con agilidad, litigiosidad e independencia. Falta que se deje de revictimizar a las sobrevivientes de abusos, y que a madres como a la mamá de la niña Cielo se las dejé de desacreditar ejerciendo violencia institucional. Hasta que esto no cambie, muchas madres e hijas como ellas no estarán seguras.

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