Caso Pacce: “al fin Justicia”

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El lunes 10 de mayo comienza el  juicio por el abuso sexual contra dos mujeres luchadoras que han hecho de su dolor, fortaleza y empuje para acompañar a otrxs Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), que hayan pasdo por lo que ellas, cuando eran niñas. Belén y Rosalía fueron víctimas de  delitos ocurridos, en las décadas de 1970 y 1980. Eso las pone en un lugar paradigmático en el seno judicial chaqueño y del país, tratándose del caso más antiguo denunciado que llega a esta instancia.

Daniel Pacce, ex diputado nacional fallecido antes de ser juzgado en 2018, y su esposa Noemí Alvarado, fueron denunciados por Rosalía Alvarado (sobrina) y María Belén Duet, de haberlas abusado cuando eran niñas. Las sobrevivientes pudieron hablar recién en la adultez. Desde el 2016 el Congreso Nacional brindó a ellas y otras víctimas, una herramienta legal, para poder ejercitar sus derechos con plenitud ante el sistema de justicia: la ley 27.206 denominada “De Respeto a los Tiempos de las Víctimas”.

Los hechos  denunciados en este caso se desarrollaron a finales de 1970 y en 1980, cuando las mujeres tenían 3 y 6 años.

Con Pacce ya fallecido, a Noemí Alvarado se la acusa de ser «participe necesario de abuso sexual deshonesto en concurso ideal con corrupción de menores en calidad de autora en concurso real con corrupción de menores en calidad de autora, en el caso de Rosalía», explicó la  actual abogada Nahir Barud, quien junto a Kevin Nielsen integran el equipo querellante que la Secretaría de Derechos Humano y Género de la provincia puso a disposición de las “sobrevivientes”. 

«Noemi participaba, sin ella no se habrían podido llevar a cabo los abusos, la recuerdo en la escena de los abusos», compartió con Télam, Rosalía.

En cuanto a María Belén, la acusación contra la mujer es «por corrupción de menores en calidad de autora», según expresa la agencia de noticias nacional, uno de los varios medios del país que publicaron la noticia. 

El tribunal a cargo de impartir Justicia

El juicio estará a cargo de la Cámara Tercera en lo Criminal, presidida por Ernesto Azcona, e integrada por las juezas Virginia Ise y Natalia Kuray.

Tanto la sociedad como las propias protagonistas de esta historia han esperado con muchas expectativas que llegue el 10 de mayo de 2021, ya que han pasado por distintas instancias judiciales hasta lograr llegar al día del juicio. Desde la denuncia fue extenso y variado el tiempo transcurrido, se impuso el argumento judicial de la prescripción, incluso, la causa estuvo archivada por decisión de la entonces fiscala Daniela Meiriño. Pero las sobrevivientes no bajaron los brazos y con el apoyo legal pertinente lograron desarchivarla. 

«Pablo Pereyra fue abogado de las sobrevivientes. Él, utilizando su experiencia en juicios de lesa humanidad, incorporó los tratados internacionales de derechos que son ley en el país y la ley 27.206, de respeto del tiempo de las víctimas de abuso, y logró que la causa avance», contó Badur a la agencia nacional. Como ahora, Pereyra es funcionario provincial,  la incompatibilidad le impidió seguir con la causa, por eso se hicieron cargo de la querella Badur y Nielsen.

El juicio comienza el lunes y «está previsto que se extienda hasta el 14 de mayo», detalló la abogada, que adelantó además, que van a presentar «más de 20 testigos».

El 28 de abril último, la Cámara de Diputados de Chaco aprobó por unanimidad una resolución por la que expresó «complacencia y acompañamiento ante la fijación, para el próximo 10 de mayo, del inicio del juicio».

Para Rosalía y María Belén este proceso judicial «es un cierre necesario para nosotras y para todas las sobrevivientes de abusos», dijeron a Télam.

Desde el primer momento “yo sí te creo”

EL 13 de marzo de 2018  Proyecto Bohemia publicaba una de las primeras notas sobre el caso Pacce. En ese momento las sobrevivientes luchaban contra el archivo de la causa que había sido dictado por la entonces fiscala Daniela Meiriño, hoy integrante de la Fiscalía Especializada en Género del Ministerio Público Fiscal.  

Desde el primer momento, aún cuando la propia “Justicia” encontraba argumentos legales para archivar la causa por “prescripción” de la ley penal, esta revista, como medio de comunicación respetuoso de derechos, ventiló la causa e hizo seguimiento del proceso judicial. 

En contacto con las sobrevivientes, desde aquel momento, en el inicio del derrotero judicial, Proyecto Bohemia las acompañaba en ese trajín con la publicación del seguimiento de los vaivenes judiciales.  A ambas mujeres, Belén de 34 y Rosalía de 46 años, las marcó el horror de haber sido abusadas en su infancia y por las mismas personas. Para entender el proceso que alguien debe atravesar hasta poder “hablar” y denunciar un hecho tan aberrante como este, es necesario saber que fueron mutiladas en su inocencia.

Rosalía lo describió claramente: “Es horrible, pero a mí me ayudó mucho encontrar a Belén”, sintetizó el sentimiento contradictorio que embarga a todas las víctimas que durante tanto tiempo intentaron olvidar, negar el horror. “Cuando nos pudimos encontrar por primera vez y hablar y recordar las mismas cosas horribles, fue terrible pero aliviador. Las dos recordábamos (y lo dicen a dúo) la cajita dorada (donde el monstruo tenía caramelos que usaba como premios). Ella era pequeña -dice Rosalía en alusión a Belén-  pero lo mío fue durante mucho tiempo desde los 5 ó 6, hasta los 11 años”.

Belén mira a su amiga y como siguiendo el relato que, de a ratos es de una sola, porque el horror es coincidente, sentencia: “En el caso del abuso no hay marca física. O si la hubo a esta altura, ya no la tenemos. Pero por sobre todas las cosas es un ejercicio del poder en la huella más simbólica, más profunda de la construcción. Y hay algo que se juega mucho en una, que es la culpa. Cuando decidí hacer la denuncia me lo planteé: ¿Será que esto es lo correcto? Por eso es muy importante cuando aparece alguna declaración que nos ayuda a confirmar lo que el cuerpo quiere olvidar”. Rosalía interrumpe y explica esa rara sensación contradictoria: “Es un mecanismo de defensa. Cuando leí sobre esto me di cuenta que a mí me pasaba todo el tiempo en el cuerpo y en el alma, en todo. No podes vivir con horror todo el tiempo, porque es invivible. Entonces lo negás. No pasó. Incluso hubo años de mi vida en que yo seguía la relación familiar, iba a la casa (de sus tíos). La mente va intentando borrar esos recuerdos. Pero cada tanto te explota y lo hace de distintas maneras. No sólo gritando lo que él había hecho. Yo he tenido ataques de pánico que he terminado en el Hospital Perrando, sedada en la guardia y nadie sabía por qué”.

Belén la escucha y mientras se seca las lágrimas dice: “Incluso recordar donde sucedían los abusos, los colores de los lugares, los momentos, los horarios en donde pasaba”.

Significa un peso menos a tanta angustia saber que no están solas. A raíz de las publicaciones de los casos en las redes sociales se fueron sumando personas que dijeron saber que esto pasaba a mediado de los ‘80. Que esta familia era así. Personas que se ofrecieron como testigos incluso porque, como cuenta Belén, “era muy voraz el asunto. Siempre había muchos pibes en esa casa. Esto es lo que todos dicen. Ellos eran los anfitriones”.

En la gran mayoría de los casos de abuso sexual infantil es raro encontrar víctimas que lo puedan contar en el momento del padecimiento. Lo aún más macabro es que generalmente los abusadores integran el círculo íntimo del niño o niña. Son familiares o amigos de la familia. Los últimos datos estadísticos de Unicef Argentina, muestran que en el 80 por ciento de los casos los agresores son miembros de la familia o del entorno cercano. Asimismo, cerca del 90 por ciento de los agresores son varones y casi el 70 por ciento de las víctimas son niñas. Por eso es tan difícil expresarlo para un chico. 

Pese a esto, Belén lo pudo hacer. Casi un año después de haber sufrido abuso, entre su balbuceo de nena de tres años para entonces, le contó a su maestra jardinera que “le había visto la cola a Daniel” y así la familia comenzó a indagar. Sin embargo, se encontraron con un gran escollo ante la intención de hacer la denuncia: el sistema judicial de los ‘80. Por eso ella apunta “al sistema en sí, porque en mi caso lo que sucedió fue que mi mamá acudió a la justicia. Y fue la misma justicia la que desalentó el proceso alegando que hacer la denuncia sería algo traumático para mí. Básicamente la mandaron a la casa y que me lleven a un psicólogo. Porque además le planteaban que esta gente tenía mucho poder. Así que la ley 27.206, también pone la lupa sobre el mismo sistema, diciéndole ´ahora no te podés seguir haciendo el que no ves o no darle relevancia a lo que le pase a un niño”.

El lunes 10 de mayo de 2021 se convierte sin dudas en un día histórico como bandera de lucha y defensa de NNA. Y es el día de de la luz de esperanza para Belén y Rosalía. No será un día fácil. Remover recuerdos. Traer a la memoria lo que la mente misma se dispuso olvidar para que el dolor no sea tan lacerante, nunca es fácil. Sin embargo, necesario no sólo para sanar las heridas de estas dos mujeres mutiladas en su niñez, sino para que tantas o tantos como ellas, comiencen a encontrar Justicia. 


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Categoria: Abuso sexual en la Infancia | Tags: , , , , | Comentarios: 0

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