Del “has recorrido un largo camino, muchacha” a la Marea Plateada

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Por Beatriz Ortiz*

En el 2016 finalmente me jubilé. Tenía pensado hacer algunas tareas, por ejemplo tejer, mi hobbie preferido, el que me arranca las más tiernas construcciones y calma mis más grandes tempestades, o viajar, lo que me alegra el alma. Pero -siempre hay un pero- mi alma insaciable buscaba acercamiento con otres, ayudar y servir no como dádiva sino como compañía y soporte para que otres lleven a cabo sus anhelos y necesidades. No imaginaba entonces cuanto esto modificaría mi propia perspectiva. Muy de a poco fui incluyéndome en los debates y luchas de las mujeres contra las consecuencias del sistema social del patriarcado, centralizado en las necesidades de los hombres y con leyes dictadas bajo su mando, hegemonía que nos dejaba de lado en las decisiones sobre nuestro propio cuerpo. 

Fui siguiendo con mis hijas, sus amigas y mis amigas los debates acerca de críticas y propuestas contra esa hegemonía: el proyecto de ley para la Despenalización del Aborto (2018) (1), la necesidad de la Educación Sexual Integral (ESI), el último Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco (2017), tomar conciencia de la cantidad de feminicidios y hasta hacer mi aporte para la bandera verde tejida. ¡Cuánto por desnudar y sacar a la luz!

Seguí minuto a minuto el debate sobre la ley de despenalización del aborto, escuché y compartí las ponencias de tanta gente capaz que nos representaba en sus discursos, participé de distintas maneras de las marchas aprendiendo los cantos de “laspi” (abreviatura de las pibas), emocionada vi abrazarse a las Madres de Plaza de Mayo con ellas, busqué en una costurera un pañuelo verde para mí (símbolo de la campaña; compré uno, me regaló otro), me asombré por la edad de las jóvenes que nos proponían deconstruir el estado patriarcal y construir una nueva femineidad, leí autoras que escribían sobre estos temas. 

Por otra parte, se fueron juntando muchos colectivos de mujeres con diversos motivos y nosotras, las mujeres ¿grandes? somos hijas de las Madres, también somos madres (y hasta abuelas) de “laspi” pero ¿cuál es nuestra identidad? Todo este panorama era sumamente convocante, estas experiencias eran un tsunami, una experiencia y un camino en los que empezaba a asomar la necesidad de abrir zonas oscuras y de pasar a la acción.

De casualidad (¿leíste causalidad? Es probable…) en febrero de 2020 vi un video de la diputada nacional Gabriela Cerruti en que nos invitaba a deconstruir todo lo que nos estaba obstruyendo y a construir lo que nos propusiéramos para alcanzar mayores derechos para nosotras, las mujeres. Ella creó el colectivo La Revolución de las Viejas (2) y surgió la posibilidad de incluirnos como grupo provincial. En una entrevista decía “necesitamos políticas públicas para esta etapa: cómo lidiar con la soledad no elegida, cómo ser autoválidas, como no convertirse en una carga para los hijos”. Había encontrado un lugar donde incluirme dentro de este gran movimiento por nuevos y más derechos.

Como un resorte empecé a buscar a las de Chaco… ¿cómo encontrarlas? pensé…No era necesario buscar tanto, en 24 horas las encontré a través de las redes sociales y entré en contacto. El primer encuentro fue en el Parque de la Democracia de la ciudad de Resistencia el 29 de febrero, el segundo en un club barrial el 7 de marzo. La organización comenzaba a constituirse horizontalmente, sin formalidades que obstruyeran  su funcionamiento, solo con dos de nosotras como organizadoras, comenzábamos a constituirnos y a armar nuestra agenda. Para soñar hay tela de sobra, nuestros deseos, insatisfacciones, las de otras que no están aquí presentes con nosotras, las formas. Mientras eso germinaba se acercaba el Día de la Mujer y queríamos hacer nuestra presentación social, hicimos banderas y pañuelos plateados y fuimos a la marcha del 9 de marzo con “laspi”. La sensación de algo naciendo fue muy fuerte, nos conmovimos, se acercaron ellas y nos armaban cantos con nuestras consignas, nos traían agua, nos protegían. Quedó presentada así La revolución de las viejas Chaco (LRDLV). 

La necesidad de aislarnos por esta cuarentena no fue impedimento para continuar. Nos hicimos amigas del zoom y de la virtualidad y una vez por semana nos reunimos vía internet. Las problemáticas de la sociedad toda frente a la pandemia, la forma de acercar soluciones por momentos nos capturó y colaboramos con grupos que estaban ayudando en situaciones de emergencia. Pero también empezaron a emerger las problemáticas que nos convocaron en principio y se constituyeron grupos en todo el país lo que multiplicó los días de reuniones en las que nos quisiéramos incluir. Por ejemplo, uno que atiende los cambios respecto a la identidad femenina, las que desearían tener una vivienda, las que quieren ocuparse por situaciones en la atención de la salud  sobre todo en situaciones de enfermedad, ente otros temas.

Nos empezamos a hacer cargo de nuestras necesidades para lograr, con el tiempo y nuestro trabajo, constituirlos en derechos. No era la primera vez que estaba en medio de una revolución respecto de los derechos de la mujer. Fui partícipe de los cuestionamientos y demandas en los ‘70, momentos en que debatíamos el uso de las píldoras anticonceptivas y el rol de la mujer en una nueva concepción de pareja, por ejemplo. Pero había pasado mucho tiempo y descubrimos nuevas limitaciones que demandan respuestas acordes. 

Apoyada en su bastón, Beatriz no quiso perderse la marcha el #8M

¿Cuáles son las necesidades que nos convocan?

Una de nuestras principales preocupaciones es respecto de la edad. En el sentido común (statu quo), jubilarse significa no más trabajo formal pero también sosegarse, una vida tranquila, cuidando nietos y padres ancianos. Pero para nosotras, significa no solo el fin de la etapa sino constituir una forma de vida sin limitaciones, hasta donde queramos y podamos vivirla, la vida en su más amplio sentido. No somos pasivas y nuestra actividad puede ser todo lo amplia que queramos, en donde queramos vivir y cómo ser capitanas de nuestras vidas. Conscientes de que la valorización de la edad es una construcción cultural, por lo tanto puede deconstruirse, sostenemos que tenemos que desnaturalizar la imagen de nuestra edad limitante, discriminadora.

Para ello, la diputada Cerruti presentó el proyecto de “Ley para la eliminación de todas las formas de discriminación por razones de edad” que pretende prohibir el requerimiento de la edad para realizar cualquier trabajo, aunque tengamos que quebrar una ley del capitalismo donde a cierta edad ya somos descartables. Se propone como objetivo “garantizar una vida libre de discriminación por razones de edad en la República Argentina”. Y en el art. 3 dice: “A los fines de esta ley se entiende por edadismo a la discriminación contra personas o colectivo de personas por motivos de edad en razón de su envejecimiento, que tiene por objeto o por resultado la reproducción de estereotipos estigmatizantes, que menoscaban o anulan al reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos y libertades fundamentales, tal como lo entiende la Organización Mundial de la Salud (OMS)”. La propuesta tiene por principios la igualdad de géneros, la autonomía personal, el envejecimiento activo y la prohibición de discriminación por edad en el empleo. 

A los efectos de concientizar y apoyar este proyecto de Ley nos reunimos por zoom como colectivo  de LRDLV del Chaco con la vicegobernadora y la secretaria de Derechos Humanos y Género de la provincia con excelente recepción de nuestras inquietudes proponiéndonos distintas formas de enlace para seguir trabajando conjuntamente. Coherentes con este aspecto de que no hay edad para incluirse en el colectivo LRDLV, simplemente adherir a las necesidades y derechos que perseguimos.

Hay varios temas que nos convocan en este momento. Por ejemplo, hay mujeres mayores que hasta ahora no han logrado tener una vivienda y no desean vivir en una institución geriátrica. En el mundo están prosperando las viviendas cercanas entre sí construidas con personas cercanas (cohousing) para gozar de la presencia y compartir la vida con otros y ayudarse. Es hora de construirla. Así se encuentran en plena tarea de constituirse en Cooperativa para poder avanzar. 

Otra comisión se convocó alrededor de los problemas de salud porque pensamos que más allá de la salud reproductiva y de la maternidad, hay problemas que tenemos que ponernos a pensar y accionar respeto de la salud en la etapa vital que nos toca ahora. Para ello armamos una primera acción con invitación abierta, en un conversatorio sobre definiciones que podemos anticipar para cuando no podamos hacerlo. Ya está convocado el Primer Conversatorio virtual de  este grupo.

También está Mujeres sin corset. Feminismos a través del juego y el arte, un grupo de LRDLV que nos invitan a “introducirnos al feminismo de manera lúdica, combinando juego con el arte. Reflexionar y debatir desde el entretenimiento. Queremos aprender y entender los términos que caracterizan al feminismo para modificar hábitos y fortalecer nuestra existencia! … “La necesidad de reflexionar sobre nuestras luchas, nuestros malestares, nuestros conflictos, deconstruir lo instituido por el sistema para nuestro género”. 

Una de las primeras actividades en este grupo fue hacernos cargo de nuestra sexualidad, tan domesticada por el patriarcado. Sostenemos que el patriarcado nos “encorsetó” como mujeres, para él, somos imperfectas por eso nos comprimió, mutilándonos. ¿Acaso no sería esta la interpretación de la incompletud con la que se considera a la mujer sin marido? “Solo ven nuestro útero como receptáculo de semen para albergar un futuro ser. Nuestra sexualidad fue restringida a lo familiar, a lo doméstico, a la procreación y nuestro deseo, una mala palabra… Con la imagen  de la mujer ideal como norma, producen productos y programas a contra marcha de nuestra naturaleza, nos alejan de la lucha por nuestros derechos… Para sacarnos el corset necesitamos hacernos cargo reconociendo nuestro erotismo, el deseo sexual subjetivo, permitirnos sentir. Son todas expresiones de los análisis realizados en nuestras reuniones.

Vamos respondiendo a nuestros interrogantes y críticas con debates de películas, libros, nuestra propia experiencia y charlas con especialistas.  Domesticadas  nunca más, en ningún lugar. Investigaciones y cambios culturales resaltan cada vez más la energía sexual de las mujeres adultas. Después de todo nacimos con ella. Parejas que no pueden tener hijos por impedimento “natural”,  los buscan por medio de la inseminación artificial. Las mujeres que no pueden o no quieren armar pareja también pueden hacerlo, ¿por qué no procurar el desarrollo de su sexualidad sin pareja?

Otra tarea que nos tiene entusiasmadas es la organización de la muestra fotográfica “Mujeres sin corset. Retratos”, en la que participaremos con nuestros autorretratos. Una manera de ir deconstruyendo y reconstruyendo a través de sus significado de nuestra identidad como género. 

Hay una conexión desde los años ‘70 a la fecha. Somos las mismas pero diferentes. Hemos vivido y aun sin pretenderlo esa vida nos puso cerca del caldero donde nos estamos transformando. Ni siquiera lo visualizaba con mi jubilación. No estaba en mis planes. Pero una llamita interior estaba creciendo. La viejas seguimos reuniéndonos, como abejas de una inmensa colmena nos movemos de un lado a otro, nunca más pasivas, nunca más decisiones que no aceptamos “en nuestro nombre”. Hay tantas cosas aun en agenda e impensadas. Seguiremos construyendo nuestro futuro, con decisiones horizontales (como lo vienen haciendo otros colectivos). Se trata de nuestra vida, ¿quién más sabría qué queremos sino nosotras? La marea plateada seguirá su camino, liberándonos de ataduras, libres para ser lo que queramos. 

Buscanos en Facebook como “La Revolución de las Viejas” y “La Revolución de las Viejas. Chaco”

El título alude al slogan de los años ‘70 respecto de las  mujeres, usado por una propaganda de cigarrillos y al nombre coloquial con que nos identificamos porque nuestro pañuelo es plateado.

(1) Este texto fue uno de los primeros trabajos que divulgué a propósito del tema de la despenalización del aborto. Fue escrito 7 años antes del último debate, el autor ni se imaginaba lo que iba a recorrer este tema.  Nos quedó su aporte para la causa. “Aporte a la discusión sobre el aborto. 2011 Juan Carlos Barberis. Médico de Hospital Dr. Julio C. Perrando- Resistencia (Chaco) Profesor de Salud Pública Facultad de Medicina UNNE (Corrientes)”. «Defender la despenalización no significa pretender que las mujeres

(2) Muchos nos preguntan ¿Por qué viejas? Se discutió sobre el nombre en los comienzos del colectivo. La sociedad nos nombra como adultos mayores o viejos… no nos preocupa demasiando eso, sino lo que se oculta detrás de eso, el trato, la desconsideración, la discriminación.  


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