La adopción, una política de protección para las infancias

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“Adoptar es complicado”, es lo primero que te dicen cuando confesás que en tu proyecto de vida está contemplada la adopción como decisión de maternar. Para Gonzalo García Veritá, juez de Niñez, Adolescencia y Familia de Castelli, esa frase constituye uno de los mitos instalados que retrasan o impiden a muchas personas tomar la decisión de inscribirse en el Registro de Adoptantes.

“Muchas familias, en base a esos mitos y prejuicios, no llegan siquiera a hacer consultas. Niños que necesitan protección y cuidados de una familia, hay. Lo que necesitamos son más postulantes en el registro de adoptantes”, afirma.

En Chaco, quienes deseen formar una familia mediante la adopción deben inscribirse en el Registro Centralizado de Adoptantes, que depende del Superior Tribunal de Justicia de la provincia. Y que, a su vez, forma parte de una red federal instaurada por la Ley Nacional 25.854, por medio de la cual se crea la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción.

Puede anotarse en el Registro toda persona mayor de 25 años —salvo aquella que, sin cumplir con este requisito, su cónyuge o conviviente con quien pretende adoptar en conjunto sí tenga 25 años—, con residencia mínima en el país de cinco años. Además, puede tratarse de una persona sola o de dos personas del mismo sexo, casadas o en unión convivencial. Según la Ley provincial 7388, un niño, una niña o adolescente, puede ser declarado en situación de adoptabilidad cuando no tenga filiación establecida o cuando sus padres hayan fallecido y se haya agotado la búsqueda de familiares de origen por parte del área de Niñez y Adolescencia de la provincia; cuando sus padres hayan decidido que sea adoptado; o en caso de que se encuentre vencido el plazo máximo de ciento ochenta (180) días sin que hayan dado resultado las medidas excepcionales tendientes a que el niño, la niña o adolescente permanezca en su familia de origen o ampliada.

“No es cierto que sea un trámite que demore mucho o que sea engorroso, son todos mitos. Tiene, sí, distintas etapas, porque es algo muy serio, se trata de niños”, enfatiza García Veritá sobre este camino hacia la adopción; y señala que “el rol de la justicia es garantizar las medidas de protección de las infancias”.

El problema de la dilación en las respuestas -mal llamadas también “trabas de la adopción”- reside en lo que se denomina “cuello de botella” que se genera por la disparidad entre los menores en situación de adoptabilidad, la franja etaria que están dispuestos a aceptar los postulantes y otros requisitos como solicitar que les niñes no tengan hermanos ni problemas de salud. Un relevamiento, realizado por UNICEF y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) advierte que, en 2017 en Argentina, existían aproximadamente 9.200 niñes y adolescentes sin cuidados parentales. De ese total, un 45% ingresó al ámbito institucional en la adolescencia (más de 13 años), mientras que, en ese mismo año, la cantidad de pretensos adoptantes según el Registro Único de Aspirantes alcanzaba 5.352 inscriptos, lo que representa la mitad de la cantidad de niños, niñas y adolescentes en condiciones de ser adoptados.

Ese mismo informe, encendía las alarmas respecto a otros datos más duros: el 34% de esos postulantes, al momento de su inscripción, indicó que prefería un niño o niña de hasta 6 años; solo un 13% prefirió niñes de hasta 8 años, y un 0.8% hasta 12 años. El resto de los postulantes se inscribió para adoptar un niño o niña de hasta 1 año solamente. Es decir que la mayoría de los adolescentes institucionalizados nunca llegan a ser adoptados. Asimismo, de los 34 niños, niñas o adolescentes incluidos en convocatorias públicas de adopción de 2019 en Chaco, ninguno tiene menos de cinco años; trece tienen entre 13 y 15 años; y quince, de los 15 a 18 años. Pero entre los postulantes, ninguno aceptaba mayores de 13 años y el 81% prefirió a menores de 5 años.

“Yo me animaría a decir que ya después de los 6 años, es muy muy difícil conseguir que un niño o niña sean adoptados”, advierte Gonzalo García Veritá. “Si en el proyecto adoptivo, no está la meta de proteger a un niño, obviamente tu proyecto no va a ser el de adoptar un niño mayor a esa edad. Por eso es importante acompañar un cambio cultural en la concepción de la adopción”, alega.

“Hay un relato social construido en torno a que la adopción solo es para matrimonios heterosexuales, solo para personas con cierto nivel económico. La adopción es una política pública para las infancias que materializa derechos. Dice la Convención sobre los Derechos del Niño -un tratado internacional de las Naciones Unidas-, es una obligación social, del Estado y de las familias garantizar las medidas de protección de las infancias”, explica García Veritá.

Sobre el cambio de paradigma respecto a la adopción, también habla Delia “Choni” Pérez, referente feminista y actual subsecretaria de Género: “La universalidad de la adopción hoy está siendo revisada por la perspectiva de género. Este instituto como la familia en la maternidad no es solamente una figura legal que resuelve el deseo de ser madre o de acogimiento de un niño o niña en estado de abandono. Hoy se está cayendo el velo del romanticismo, que tiene que ver no solo con la maternidad, sino también con la adopción. Primero está el mito de que las mujeres debemos sí o sí maternar; y segundo, el mito de que la adopción de un niño o niña abandonado es un acto de generosidad o altruismo”.

Una visión con la que coincide Gonzalo García Veritá al afirmar que “tenemos que entender, como sociedad, que la adopción es ejercicio del derecho de la infancia”. “El eje adoptivo tiene que ser más derechos para los pibes y las pibas”, remarca y lo aplica en las sentencias por adopción que supo resolver en el tiempo que lleva como juez. “Cambió el concepto de familia, de adopción, y que cambie para ampliar derechos es bueno. Como sociedad nos debemos ese debate y reflexión, sobre todo porque va a servir para proteger a niños que esperan ser adoptados”, asevera el juez de Familia de Castelli.

Necesitamos debatir sobre la adopción con el eje puesto en las necesidades de los niños, necesitamos debatir sobre maternidad y repensar el concepto de familia. Es urgente avanzar — y evolucionar— hacia una sociedad más justa e igualitaria, que proteja el derecho de los niños a una familia. Una familia con dos papás, dos mamás, una mamá y un papá, una tía, una abuela, que garantice el derecho a la protección de la niñez y adolescencia. Mientras no hablemos de eso, la sociedad no será justa, ni igualitaria. “Los niños y adolescentes merecen un futuro marcado por una agenda de la igualdad”, declara Gonzalo García Veritá. Hago propias esas palabras e invito a que todos, todas y todes lo hagan.

Publicada en Modo Matria, Revista Digital de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros


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Categoria: Derechos de la Niñez | Tags: , , , | Comentarios: 0

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