Buenas nuevas de El Impenetrable, en contexto de rebatiña

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*Por Mempo Giardinelli

En la noche del domingo, regreso de una nueva visita al Parque Nacional El Impenetrable, que esta semana ha vivido un acontecimiento extraordinario. El miércoles pasado se detectaron huellas de un jaguar adulto dentro del perímetro del Parque, que tiene 130 mil hectáreas de selva virgen autóctona. Era prácticamente el único animal emblemático que faltaba identificar allí.

El miércoles pasado se detectaron huellas de un jaguar adulto dentro del perímetro del Parque, que tiene 130 mil hectáreas de selva virgen autóctona. Era prácticamente el único animal emblemático que faltaba identificar allí.

Fue apasionante la tarea de atraerlo para su identificación, posible gracias al auxilio de Conservation Land & Trust (CLT), la Fundación del desaparecido ambientalista Douglas Tomkins, de excelente reputación en el manejo de reservas naturales, así como en la repoblación de especies localmente extinguidas o en vías de extinción, y cuya sede está en los Esteros del Iberá, en la vecina provincia de Corrientes. Poco antes de su trágica muerte en el Sur de Chile, él había facilitado y financiado la instalación de los primeros campamentos de investigación y capacitación dentro de lo que hoy es el PN. Y ahora su ayuda fue nuevamente fundamental: enviaron desde el Iberá a Tobuna, una veterana hembra que todavía emite señales de parición, y cuya sola presencia hizo que este ejemplar se acercara lo suficiente como para que lo durmieran con dardos especiales. Eso permitió que veterinarios lo revisaran, midieran y pesaran (108 kilos), se le extrajera sangre para análisis y control de salud, y se le colocara un collar emisor de señales VHS que permitirá de ahora en más seguir sus rastros. Y saber si tiene familia o es un solitario itinerante y otros datos de comportamiento.

La algarabía de biólogos, científicos y demás profesionales fue impresionante, y en los todavía modestos campamentos que acaso un día serán posibles bungalows para turismo especializado, se vivió una fiesta. Ahora los investigadores podrán seguir el derrotero de este rey del monte (los chaqueños llamamos «monte» a la selva, como se le dice «tigre» al jaguar y «león» al puma) y se espera que el PNEI evolucione como el santuario natural que es y también como fuente de trabajo para centenares de pobladores de la región.

Los chaqueños llamamos «monte» a la selva, como se le dice «tigre» al jaguar y «león» al puma.

Bajo la batuta de tres nobles pero todavía muy solitarios guardaparques (Leo, Manu y Mariano) y un valioso grupo de voluntarios, se ha empezado un cierto ordenamiento y al menos ya hay señalizaciones y patrullajes contra cazadores furtivos. Claro que todavía está abierto el debate en el sector turístico chaqueño, porque algunas ONGs tienen atendibles reparos respecto de las mejores posibilidades de desarrollo comunitario, pero es decisión generalizada que sean los habitantes externos al Parque los principales beneficiados de un futuro turístico todavía imprecisable, pero seguramente enorme. Y no sólo para el PN y sus alrededores sino también para las comunidades originarias vecinas, como los habitantes wichís de Nueva Población y otros parajes como Las Hacheras y La Armonía.

Claro que todavía está abierto el debate en el sector turístico chaqueño, porque algunas ONGs tienen atendibles reparos respecto de las mejores posibilidades de desarrollo comunitario, pero es decisión generalizada que sean los habitantes externos al Parque los principales beneficiados de un futuro turístico todavía imprecisable, pero seguramente enorme.

Para quienes no lo saben, El Impenetrable es uno de los más recientes del sistema de Parques Nacionales. Creado en 2014 por Ley 26.996, y con una extensión de 130 mil hectáreas vírgenes en el norte de la provincia y a orillas del río Bermejo, es –como ya hemos dicho en esta columna– un tesoro fabuloso por su fauna autóctona. Tapires, pecaríes, corzuelas (cervatillos), ñandúes y todo tipo de animales andan en manadas todavía esquivas, y conviven con tatúes de todos los tamaños, zorros, pumas, gatos monteses, ocelotes y decenas de otras especies, junto con numerosos pumas y algunos casi extinguidos aguará guazú, además de víboras y serpientes de todo tipo y tamaño. Es impactante también la variedad de aves e insectos que vienen siendo estudiados por especialistas, así como la flora del Parque, que es de una extraordinaria variedad y belleza. Y por si fuera poco hay un sistema de lagunas tributarias del Río Bermejo, en las que una fauna ictícola fenomenal es custodiada, dicho sea irónicamente, por decenas de yacarés de todo tamaño.

Conozco muy bien este territorio maravilloso por haber sido uno de los promotores originales del Parque y por haberlo recorrido muchas veces. En la Fundación que presido aquí en el Chaco tenemos una relación de muchos años asistiendo a comunidades, escuelas y referentes de pueblos originarios, así como pobladores criollos que hoy empiezan a encontrar horizontes gracias a este Parque que con algunas pocas personas y una decisión increíble pusimos en marcha años atrás. O sea cuando convencimos de la necesidad de acompañamiento político y económico al entonces gobernador Jorge Capitanich, a quien es justo decir que costó muy poco convencer. Él puso en marcha la maquinaria legal que continuó el también convencido gobernador Domingo Peppo, y que culminó el año pasado con la inauguración de este Parque que ya empezó a ser un orgullo para el Chaco.

Y que es parte del tesoro ambiental que tenemos en la Argentina, y que tantos compatriotas desconocen. Son alrededor de 40 los parques nacionales, y hay cientos de predios protegidos, al menos en teoría, bajo jurisdicciones provinciales, municipales e incluso de gestión privada. Según la APN (Administración de Parques Nacionales) el sistema de 483 áreas protegidas totaliza unos 36 millones de hectáreas «de ambientes naturales de gran riqueza geográfica y biológica»: desiertos, mesetas, llanuras, montañas, sierras, selvas, bosques, ríos, glaciares y costas marinas. Un tesoro, ya lo hemos dicho, que inevitablemente despierta ambiciones y debemos cuidar.

Por eso preocupa tanto, a la vez, la rebatiña que parece practicar el gobierno macrista, que a despecho de la posible, inminente terminación de su mandato, sigue siendo cómplice de la feroz tala de bosques en Salta y otras provincias y, por si fuera poco, en la desbandada de choreos y timbas ahora están robándose el Puerto de Buenos Aires, al parecer en beneficio del amigo presidencial inexplicablemente nombrado Cónsul de Singapur. Y súmensele todavía la desnaturalización de la ESMA y del histórico complejo turístico de Chapadmalal; las presiones del ministerio de Justicia para beneficiar a los Macri en la causa del Correo Argentino; la presión a fiscales por parte de espías de la AFI, y la decisión de la todavía gobernadora Vidal de nombrar 42 jueces amigos justo antes de irse. En ese contexto, hoy El Impenetrable es un tesoro a cuidar.

Artículo publicado por el diario Página 12 .

*Escritor, periodista


Categoria: Ambiente | Comentarios: 0

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