La espera de Antonia: Un juicio para encontrar la verdad sobre la desaparición de Maira Benítez

Por el

Follow Proyecto Bohemia on WordPress.com



Luego de 26 meses de espera, Antonia logró que la Justicia provincial juzgue a los cinco acusados por la desaparición y muerte de su hija, Maira Benítez.

Con 18 años, Maira era mamá de una niña que ahora tiene 5 años. Desapareció el 16 de diciembre de 2016 en Villa Ángela. La última vez que la vieron con vida estaba dentro del auto de Rodrigo Silva, el principal acusado y con quien, según testigos, había tenido una relación de pareja que luego se transformó en amistad.

El lunes 18 de marzo a las 8:45, el tribunal de la Cámara del Crimen de Villa Ángela compuesto por los jueces Ricardo González Mehal, Hilda Beatriz Moreschi y Daniel Javier Ruiz inició la primera etapa de audiencias del juicio por “homicidio simple y facilitación de la prostitución” de Maira Benítez. El cual tiene como autor a Rodrigo Silva, Catalino Silva – padre de Rodrigo -, como partícipe secundario; Luis Coria, Gabriel Cáceres y Magdalena Ledesma, por encubrimiento agravado. Todos se negaron a declarar.

Quien si habló fue Antonia Moran Leiva, mamá de Maira y dio detalles de las últimas horas que vio con vida a su hija y la relación que tenía con los acusados. También declaró un policía chaqueño de la División Canes que participó del primer rastrillaje cuando buscaban a la joven con vida, contó que los animales “marcaron” el colchón en el domicilio del Lote 11 donde vivía Silva mientras oficiaba como cuidador de campo del ex juez Eduardo Costas.

Después, testificaron familiares y parejas de los imputados que en audiencia, negaron lo que habían declarado antes en sede fiscal. Por lo que debieron ser incorporadas esas declaraciones al expediente “para poner en evidencia las notorias contradicciones”, aseguró a Diario Chaco, Pablo Vianello, abogado querellante en la causa.

Más tarde, al concluir el primer día de audiencia, Vianello apuntó contra los acusados advirtiendo que “siguen con la intención de ocultar el crimen” y que “ante el tribunal han demostrado que no quieren que se sepa la verdad”.

Sin embargo, destacó que esa primera audiencia “fue importante porque tanto para la querella como para la fiscalía quedó acreditado que entre Rodrigo Silva y Maira Benítez había algún tipo de relación que no era formal. Habrían tenido una discusión que pudo ser el origen del homicidio y desaparición de la joven”.

En el segundo día el tribunal escuchó al padre de Luis Coria, otro de los imputados que el día anterior se había negado a declarar e incurrió en una serie de contradicciones. Seguidamente, habló una joven que había denunciado a Silva por abuso sexual en 2014, acusación por la que fue absuelto.

Continuaron los testimonios de una pareja de peones rurales que viven en una zona cercana al campo del ex juez Costas que confirmaron haber visto a Rodrigo Silva, Luis Coria y Maira Benítez sentada en el asiento delantero la fecha en que la joven desapareció.

Antes de finalizar, se incluyó por lectura la testimonial del perito de los K9 de Punta Alta (Buenos Aires), una división de canes especializada en la búsqueda de cadáveres perteneciente al Ministerio Público Fiscal de la Nación, que marcaron el baúl del vehículo de Rodrigo Silva y la casa de ex juez Costas en un segundo rastrillaje, a meses de la desaparición de Maira. Ese documento ratificó lo dicho por el policía de la División de Canes de Chaco.

En la tercera audiencia, se realizó el careo, a pedido de la defensa de Silva a cargo de Alfredo Massi. “Vos a mí me viste, me saludaste y me levantaste la mano. Eso fue a las seis y media», dijo el peón, que declaró el día anterior y aseguró haber visto a Maira Benítez sentada en el asiento delantero del auto de Silva la madrugada en que desapareció.

Tras un cuarto intermedio, llegó el momento de la testimonial del ex juez Eduardo Costas quien se victimizó al afirmar que le “plantaron las pruebas” para “involucrarlo” en el asesinato de Maira. Además, agregó que de su casa en el Lote 11 hay sólo dos llaves y que una de ellas la tiene su esposa negando por completo la posibilidad de que Silva hubiera ingresado a la casa.

En contraposición, testificó el perito de los K9 confirmando que los perros tienen un 99% de efectividad por lo que no hay esperanza alguna de que se hayan equivocado al marcar restos de sangre de Maira, ya sin vida.

La ronda de testimonios terminó con Pablo Bazán, el mejor amigo de Maira Benítez. Su declaración volvió a complicar a Rodrigo ya que contó que la joven desaparecida “sufría violencia y maltrato por parte de Rodrigo Silva”, quien la habría atacado tanto por mensajes de texto como de manera personal en varias ocasiones pero ella no lo denunciaba “porque le tenía afecto”. Según trascendidos judiciales, todo indica que Maira conocía un oscuro secreto de Silva. Una de las hipótesis es que Maira sabía de la relación paralela que este tenía con la hermana de la imputada, Magdalena Ledesma. Este era el motivo por el cual Silva la amenazaba.

Acá hay un femicidio”

Es la frase que desde noviembre del 2018 repite el abogado Pablo Vianello, a cargo de la querella, por lo que su objetivo es apuntar a un cambio de calificación penal de homicidio a femicidio en la etapa de alegatos. Por eso es que durante las audiencias, presentó pruebas y citará a un testigo más que confirmaría la relación sentimental y la violencia que Rodrigo ejercía sobre Maira.

Los alegatos comenzarán después de la inspección ocular que se realizó el jueves 28 de marzo en la casa del Lote 11 del ex juex Costa. Hasta allí llegaron los tres jueces del tribunal, peritos y abogados defensores y querellantes, por pedido de la fiscal de Cámara Silvana Rinaldis, con el objetivo de que conozcan el camino al campo, el lugar donde el peón vio a Silva, las distancias y la disposición de la casa donde habría estado Maira con vida.

Tras la última audiencia, la fiscal también detalló que el hallazgo realizado por los canes tanto de la Policía del Chaco como del grupo de perros adiestrados K9 demostraron la presencia de Maira en la casa del ex juez Costas. Los canes de la Policía del Chaco buscan rastros de personas con vida y marcaron el colchón, la habitación y la puerta de acceso a la casa. Mientras que los K9 que se dedican a la búsqueda de cadáveres marcaron restos de sangre que indicaban la presencia de un cadáver allí.

Lo que hace suponer que Maira habría llegado con vida al campo de Costas, fue asesinada y retirada del lugar en el auto de Silva, según la hipótesis de la querella.

Foto Chaco Hoy

Última esperanza

Desde el 16 de diciembre de 2016, Antonia no paró de buscar a su hija y de cuidar a su nieta, Brisa, la hija de Maira. Su único objetivo siempre fue saber #DóndeEstáMaira, una consigna viral en épocas del 32º Encuentro Nacional de Mujeres Chaco 2017 y que logró la mayor visibilización del caso en todo el país.

“El juicio es nuestra esperanza en que alguien pueda decir la verdad. Que alguien hable, que diga qué hicieron con Maira porque yo quiero llegar a la verdad”, dijo a Radio Ciudad y lo repite Antonia Moran cada vez que los periodistas le consultan.

La mujer, además de esperar una condena ejemplar por el crimen de su hija de 18 años, también apunta a que en algún momento alguno de los acusados “se quiebre y me diga dónde está Maira”, asegura.

Según Rinaldis, se espera que después de los alegatos no pasen más de 10 días para que el tribunal dicte sentencia. De esta manera, los culpables de la desaparición de Maira serían condenados, luego de 27 meses de espera, ¿se animarán a contar qué hicieron con el cuerpo de Maira?.

Por Pamela Soto – Periodista


Categoria: Judiciales | Tags: , , | Comentarios: 0

Avatar for Pamela Soto

Sé el primero en escribir un comentario.

Deja un comentario