Caso Pacce: esperan juicio oral

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Culminó la etapa investigativa en el caso Pacce, en el que se acusa al ex diputado nacional, recientemente fallecido, Daniel Pacce y a su esposa Noemí Alvarado por “corrupcción de menores y abuso sexual” contra una sobrina y otra mujer, cuando ambas eran niñas. Ahora las “sobrevivientes”, como prefieren reconocerse las víctimas, esperan que con todos los elementos probatorios que surgieron de esta etapa, el Fiscal de Coordinación, Sergio Cáceres Olivera, pueda tener herramientas suficientes para pedir un juicio oral.

Vale destacar que todas las medidas de pruebas de la investigación penal preparatoria fueron tomadas por el Fiscal.  Con las pruebas recolectadas mediante testimonios de testigos, profesionales de salud mental que atiendieron a las víctimas en el proceso de expresión de lo que les sucedió de chicas, con los testimonios de sus propias terapeutas e incluso con los descargos de las “sobrevivientes”, hora se espera que se resuelva la no prescripción de la causa, la imputación a Noemí Alvarado por haber corrompido el desarrollo de la infancia de Rosalía Alvarado y Belén Duet y con todo esto a la espera de que se lleve a cabo un juicio oral y público donde se ventile lo sucedido, en la búsqueda de una sanción a tan aberrantes hechos sucedidos en la década del 80.

Antecedentes reciente en la causa

El abuso sexual en la infancia es imprescriptible, con este argumento el año pasado la querella de Rosalía y Belén había solicitado el desarchivo de la causa, que había sido estipulado por la fiscal Daniela Meiriño. Finalmente y luego de mucha espera por parte de las víctimas, la medida fue discrepada por el juez Horacio Sandoval, que consideró que el caso se debía investigar y no archivar. Poniendo a cargo de la investigación a una fiscalía de investigación.

Esta etapa avanzó con el aporte probatorio de diferentes testigos. Con las notificaciones pertinentes a la parte acusada que designó abogados defensores a los abogados Ernesto Guidini y Jacques Rousselot por las acusaciones de “ corrupción de menores y supuesto abuso sexual en la infancia”. Si bien Pacce falleció el año pasado sin ser juzgado, se espera que su esposa Noemí ALvarado -familiar directa de una de las víctimas- sea imputada y compadezca ante un juicio oral donde se ventilen los hechos que marcaron a fuego la vida y la infancia de dos mujeres que después de más de treinta años pudieron denunciar los hechos aberrantes que padecieron de niñas.

Mutiladas en su inocencia

A ambas mujeres, Belén de unos treinta y pico y Rosalía, más de 40 años, las marcó el horror de haber sido abusadas en su infancia y por las mismas personas. Para entender el proceso que alguien debe atravesar hasta poder “hablar” y denunciar un hecho tan aberrante como este, es necesario saber que fueron mutiladas en su inocencia.

Rosalía lo describe claramente: “Es horrible, pero a mí me ayudó mucho encontrar a Belén”, sintetiza el sentimiento contradictorio que embarga a todas las víctimas que durante tanto tiempo intentaron olvidar, negar el horror. “Cuando nos pudimos encontrar por primera vez y hablar y recordar las mismas cosas horribles, fue terrible pero aliviador. Las dos recordábamos (y lo dicen a dúo) la cajita dorada (donde el monstruo tenía caramelos que usaba como premios). Ella era pequeña -dice Rosalía en alusión a Belén-  pero lo mío fue durante mucho tiempo desde los 5 ó 6, hasta los 11 años”.

Belén mira a su amiga y como siguiendo el relato que, de a ratos es de una sola, porque el horror es coincidente, sentencia: “En el caso del abuso no hay marca física. O si la hubo a esta altura, ya no la tenemos. Pero por sobre todas las cosas es un ejercicio del poder en la huella más simbólica, más profunda de la construcción. Y hay algo que se juega mucho en una, que es la culpa. Cuando decidí hacer la denuncia me lo planteé: ¿Será que esto es lo correcto? Por eso es muy importante cuando aparece alguna declaración que nos ayuda a confirmar lo que el cuerpo quiere olvidar”. Rosalía interrumpe y explica esa rara sensación contradictoria: “Es un mecanismo de defensa. Cuando leí sobre esto me di cuenta que a mí me pasaba todo el tiempo en el cuerpo y en el alma, en todo. No podes vivir con el horror todo el tiempo, porque es invivible. Entonces lo negas. No pasó. Incluso hubo años de mi vida en que yo seguía la relación familiar, iba a la casa (de sus tíos). La mente va intentando borrar esos recuerdos. Pero cada tanto te explota y lo hace de distintas maneras. No sólo gritando lo que él había hecho. Yo he tenido ataques de pánico que he terminado en el Hospital Perrando, sedada en la guardia y nadie sabía por qué”.

Belén la escucha y mientras se seca las lágrimas dice: “Incluso recordar donde sucedían los abusos, los colores de los lugares, los momentos, los horarios en donde pasaba”.

Significa un peso menos a tanta angustia saber que no están solas. A raíz de las publicaciones de los casos en las redes sociales se fueron sumando personas que dijeron saber que esto pasaba a mediado de los ‘80. Que esta familia era así. Personas que se ofrecieron como testigos incluso porque, como cuenta Belén, “era muy voraz el asunto. Siempre había muchos pibes en esa casa. Esto es lo que todos dicen. Ellos eran los anfitriones”.

¿Dónde pedir ayuda?
A partir de la modificación de la ley N° 27.206, que suspende los plazos de prescripción del delito de abuso sexual en la infancia y con el advenimiento de algunas denuncias de personas mayores que habían sufrido abuso de niños, se crea en Resistencia una organización que tiene por objetivo contener y guiar en este proceso a los “sobrevivientes”: AL FIN JUSTICIA para niñas, niños y adolescentes víctimas de abuso sexual.

La organización comunitaria se pone a disposición de quienes necesiten asesoramiento u orientación para saber qué pasos dar en caso de haber sufrido abuso sexual en la infancia. Los pueden contactar en facebook como Al Fin Justicia o mediante correo electrónico a:  alfinjusticiachaco@gmail.com


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