Las clases comienzan en las plazas públicas de Chaco

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Otra vez el inicio del clases en un nuevo ciclo lectivo vuelve a verse truncado por la falta de “salarios dignos”. En esta oportunidad buena parte de los educadores, nucleados en el movimiento espontáneo de Docentes Autoconvocados, reclaman desde hace semanas un aumento salarial acorde la inflación que deterioró su sueldos en más del 50%.

Calles y plazas de diferentes localidades cobijan el reclamo docente que se refleja en las redes

Mientras el acto central organizado por el Gobierno se realiza en alguna ciudad de la provincia (no anunciada), maestros y profesores de diferentes localidades protagonizan un acto simbólico de inicio de clases en las plazas de sus pueblos. Al evento convocaron a distintos sectores de la sociedad civil como padres, comerciantes y demás vecinos, muchos de los cuales los vienen acompañando en las marchas y protestas que desde hace semanas comenzaron a elevar el reclamo por un “salario digno”.

Imágenes publicadas por docentes de Las Breñas en redes sociales

Las manifestaciones de descontento con los empobrecidos sueldos docentes muestran una cohesión en la lucha de los trabajadores de la educación chaqueña, que incluso a superado las diferentes posturas sindicales en la provincia. A punto tal que los Docentes Autoconvocados se han plegado al paro convocado por el gremio nacional Ctera, medida que también replican los sindicatos mayoritarios de la provincia.

Marcha protagonizada por educadores en Charata

La fuerza del reclamo este 6 de marzo se siente en las plazas de ciudades y pueblos del Chaco, donde diferentes docentes serán la voz de esa gran mayoría reclamando ser escuchados.

En la intención de visibilizar el reclamo de quienes educan a nuestro pueblo, transcribimos el discurso del Profesor Gustavo Carnevale, de Las Breñas, expresado ante una multitud en la plaza Sarmiento de la localidad.

Es realmente un orgullo y una responsabilidad enorme estar en este lugar, se decidió que sea yo quien pronuncie este discurso. Pero esta es sólo mi voz, mi voz que trae la palabra de los docentes, es la palabra de la comunidad, es la palabra de parte del pueblo, es la palabra de los padres que además somos docentes, es la palabra de aquellos que creen en la educación pública como un derecho, como un derecho que debe garantizar el estado.

Por eso espero poder representar éticamente a todos aquellos que hablan a través de mi voz.  Porque esta lucha, sobre todo es una lucha por el saber, una lucha ética. Yo no soy nadie si no estuviesen ustedes acá, los docentes no somos nada si no estuviesen ustedes acá, si no estuviesen los padres, la comunidad, los alumnos, los comerciantes. Los docentes sólo podemos “ser” en la medida que se nos pueda reconocer un saber, una ética, un compromiso con la tarea para lo que fuimos formados y por la cual nos pagan (mal). Y de eso se trata, de entender que para que podamos reclamar una educación de calidad, debemos luchar por ella, luchar unidos, luchar con todas nuestras fuerzas y herramientas.

La división siempre fue la herramienta que nos puso a donde estábamos, la que nos llevó a tener que sobrevivir con un miserable aumento de 16,5 % en dos años, donde la inflación resultó ser según datos oficiales de más del 70% en esos mismos años.

Allí estábamos antes de entender que el camino es la unión, que el camino es entender que no hay derechos de algunos sobre otros, sino “derechos” y que el derecho a la educación es un derecho universal e inalienable.

Es el derecho que nos permite romper con las desigualdades que el mundo nos presenta día a día. Y que se lo ejerce como pueblo, participando y demostrando que así como el sistema democrático por el que nos regimos, es un sistema representativo, no sólo tenemos  el deber y la obligación de elegir a nuestros representantes, sino también el de vigilar y controlar sus actos y las políticas públicas que ponen en marcha. Y en ese sentido somos nosotros quienes tenemos el poder de marcar los límites, a nuestros dirigentes gremiales, a nuestras autoridades inmediatas y a todos los representantes que como pueblo democrático elegimos.

Hoy estamos ejerciendo ese derecho y esa obligación, este es el límite, el límite es el deterioro del sistema educativo, de los edificios escolares, de nuestros salarios de hambre. El límite es el desentendimiento sistemático y descarado del estado que hoy, y hace bastante tiempo podemos ver de la educación.

Este es el límite, decimos basta, y lo decimos de la forma más democrática que tenemos, en las calles, manifestándonos pacíficamente, pero con firmeza y unión.

También debo decir que hemos cometido un error involuntario. En la convocatoria a estos actos en toda la provincia, se podía leer: comenzamos las clases con las escuelas cerradas y los docentes en las calles. Es un error porque los que están cerrados son los edificios escolares, esos que el estado sistemáticamente ha abandonado, esos donde en algunos casos se despedazan, esos edificios a los que nos vemos obligados a mantener ante la ausencia del estado, a través de bingos, de rifas, de la famosa cuota de la cooperadora, que termina poniendo la ciudadanía para tapar las ausencias del estado. Están cerrados esos lugares donde los directivos y docentes son obligados a rebuscarselas para poder hacer funcionar comprando libros, hojas y demás insumos para que el gobierno tenga sus estadísticas sin importarle lo que pasa adentro y sin interesarle realmente la calidad educativa. Es eso lo que está cerrado. Pero la escuela está abierta, está acá en las plazas, en las calles, acá estamos enseñando: la escuela está abierta a la comunidad, está más abierta que nunca!!!

Por eso tenemos el deber y la obligación de decirles, que no queremos alumnos de rehenes ya que nuestra protesta arranca mucho antes de que comiencen las clases. Que hoy que comenzaba el ciclo lectivo decidimos enseñar acá en las plazas. Decidimos que ya no vamos a ser engañados más con los discursos como: la ilusión de los niños en su primer día de clases, la vocación docente como herramienta de dominación a la que muchas veces adherimos casi sin darnos cuenta. No, ya no nos creemos más. La ilusión de los niños debe ser a partir de hoy, ilusionarse con la idea de que cuando vean sus derechos vulnerados podrán reclamar democráticamente por ellos y serán escuchados. No debe ser la vocación una herramienta de sumisión, somos profesionales formados y estudiamos para saber y trabajar. Eeso acá y en cualquier lugar, como dice la constitución nacional merece un salario acorde al trabajo que se realiza!

Los docentes estamos unidos, en la calle, en las plazas, para decir basta! Al manoseo, basta al funcionamiento perverso de la actividad sindical, basta al ninguneo de la sociedad bombardeada por los medios de comunicación. Basta!! Acá estamos invitando a toda la sociedad, a la comunidad, a los gremios, a todo el mundo! Invitando a salirse de la perversidad del sistema, todos juntos. Por eso repito: la escuela esta abierta, más abierta que nunca!!


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