Yo me postulo a… (ejercer mi ciudadanía)

Por el

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Anoche leí en el Facebook de un militante peronista lo siguiente (lo que me llevó a sentarme a escribir esto):

“Han transformado a la política en un….
Quiero ser Gobernador, bueno, si no se puede, con la Vice ya me conformo, ah ¿tampoco? bueno, igual me candidateo a eso porque dicen que hay que volar alto para después negociar y agarrar alguito más abajo.
Así que quizás sea senador… ¿tampoco hay nada? Bueno, Diputación Nacional ya me viene bastante bien, ¿como que nacional no? y ¿provincial?. ¿Ya armaron la lista entre cuatro paredes me decís? ¿La misma historia de siempre? .
¡¡¡Nooooo, me quedo afuera de todo!!!
Intendente, ni loco porque no entiendo un joraca, ¿Concejal, quedó alguito? ¿Qué? ¿Ya está todo cocinado? ¿Me estás cargando? ¿Y a qué me dedico? La comisión vecinal ¿qué me decís? ¿vos sos o te hacés? Bueno, al menos voy a ser famoso entre los muchachos del vecindario… ¿qué?, ¿ya dormí de nuevo? ¿me acostaron con lo de la comisión vecinal también? Ahhh no, pero si hacen un campeonato de pelotu…s yo salgo campeón invicto!!!!
Perdón ¿puedo ser algo así como el que comanda todo en casa, al menos? ¿cómo? ¿que qué? ¿Que vaya al super y cuando venga lave qué? Bueno esta bien, tranqui gordita, ahí voy….
Creo que buscando precios, hoy por hoy, como lo hago cada día en los supermercados, soy un MINISTRO DE ECONOMÍA (sin prestación de juramento) recibido en Harvard.”

Cuánta realidad. No se habla de militancia, de estar trabajando en el territorio o de estar cerca de la gente.
Cuando se dice que los políticos son una casta alejada de la realidad, ¿harán referencia a esto? Al hecho de que las listas se terminan armando entre ellos, mujeres/parejas/amantes, empleados serviles o gente que aporta a la campaña.
Es sabido que para hacer política hace falta plata y esto abre las puertas a “contribuyentes” que se aseguran antes el haber negociado favores especiales (llámense: empresas que siempre terminan favorecidas en las licitaciones) y también a la “renovación política” que suele venir de la mano de apellidos que aportan montos importantes a la campaña.
Este no es un mal de un color político. Todos están atravesados por este mal, o al menos los llamados partidos grandes. En los chicos, la lista suele armarse por quién armó el partido o quien lo dirige, y la cosa es más simple… todo va a dedo.
Que necesitamos fortalecer nuestra democracia es algo en lo que todos concordamos. Que los tres poderes que componen el Gobierno argentino están devaluados no hay ninguna duda.
Que el Poder Judicial es la ”realeza nacional”, con funcionarios que se aferran al sillón hasta la muerte y con veredictos donde realmente “gobiernan” los destinos de la Nación a través de amparos y cuanto vericueto pseudo legal encuentren o inventen torcer la voluntad de las leyes; y cuando las usan estas terminan sujetas a la visión particular de quien ejerce el “acto de juzgar”. Genuflexos con el poder de turno y duros con quienes “caen en desgracia”. Nada más lejos de la práctica que la imagen de una mujer con ojos vendados y una balanza impartiendo Justicia. ¿Cuándo vio usted una sanción ejemplar a un evasor? ¿Sabía que tenemos un juez que ocupando el cargo mató a alguien por la espalda y adujo defensa personal? No es lejana a la realidad la frase que indica que “la justicia depende del capital con que se cuente…”, imposible que esperemos cosas buenas de un poder corrupto como lo es el judicial.
Del Poder Legislativo, qué podemos comentar que no se sepa. Las listas sábanas son una herramienta usada para cobijar impresentables sin representatividad popular, quienes llegaron a sus bancas por el “apoyo” de algún capanga (persona que defiende los intereses de su patrón recurriendo incluso, si es necesario, a la violencia; fuera de análisis quien es dicho patrón o siquiera si el mismo es argentino).
El Poder Ejecutivo no merece nuestro tiempo para analizarlo en profundidad, solo decir que llegan quienes están seriamente cuestionados en la cuestionada Justicia es una señal de que al “Sillón de Rivadavia” no llegan los probos.

 

Somos una democracia republicana, representativa y federal

Si lo republicano lo perdimos cuando se formó un poder (Judicial) con atribuciones monárquicas, si lo representativo es falso cuando llegan a sus escaños gente con poco respaldo de la sociedad posible, a través de las listas sábanas o de las necesidades económicas del ejercicio de la política… veamos lo federal.
Solo pensar que tres provincias (las más populosas) definen una elección nacional, es un atentado contra el federalismo. Quien llegue al “poder” con solo beneficiar a dichas provincias tendría asegurada la continuidad y el resto del país al tacho. Y viendo cómo está la cosa… nunca estuvimos lejos de eso. ¿Cómo podrían provincias “marginales” avanzar o mejorar la calidad de vida de sus habitantes si sus votos no pueden torcer la elección de las provincias ricas, populosas y más beneficiadas por el “poder de turno”?
Soñar con que la Presidencia sea elegida individualmente por cada provincia (somos 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y que los candidatos sumen un voto por provincia en la que ganen y en caso de empate se analice algún sistema de desempate, incluyendo la opción de tirar una moneda. ¿Es eso una utopía? ¿Permitiría eso que por lo menos desde el Gobierno Nacional se esfuercen por atender las necesidad de los habitantes del país sea donde sea que vivan?
Soñar con que desaparezcan las listas sábanas y que los candidatos a ejercer un cargo legislativo sean elegidos directamente y de forma individual ¿es mucho? Es complicado, lo reconozco; pero quién dijo que había que pensar soluciones sencillas.
Soñar que los jueces tengan final de mandato, o que sean elegidos democráticamente ¿es mucho?
Creo que los sueños existen para hacerse realidad. La democracia es un sistema de gobierno que si bien no es perfecto es perfectible.
Si bien la sociedad no es abierta a los cambios sino más bien ultra conservadora, la situación está reclamando una transformación y en profundidad. Para mejorar la democracia y poder realizar los cambios necesarios debemos estar todos. Seguir con el histeriqueo de “no me meto en política” no sirve. Muchas veces quienes se alistan entre las filas de los apolíticos son los primeros en defenestrarla. Si no te pones en movimiento para cambiar la realidad de hoy… no te quejes de la que te toque vivir mañana.
Cuando un jurista comenzó hace unos meses con una campaña en favor de cambiar la Constitución Nacional me llevó a pensar en dicha posibilidad.
Dejemos de quejarnos y de decir que somos los mejores del mundo, seámoslo realmente. Sumémonos todos, todas, todes (o como quieran que se los reconozcan), a la política. Hagamos que los cambios que buscamos se hagan realidad. Dejemos de buscar puntos de discrepancia (que siempre los va a haber y son las cosas que nos hace distintos, únicos), trabajemos sobre las cosas en común.
Reformular la Carta Magna y dejar que lo hagan los políticos nos llevaría a que los cambios los beneficien solamente a ellos. Por eso es necesario el aporte de todos. Y la discusión del tema debe ser plural y abarcativa de todos los que componemos la sociedad Argentina.
Considero que hemos pasado en nuestra democracia por todos los procesos de la vida de una persona.
El 10 de diciembre de este año (2018), la democracia argentina cumplirá 35 años y hemos pasado por una niñez temerosa (con la posibilidad de la vuelta a los golpes de Estado) por una temprana adolescencia donde nos manejamos con poca responsabilidad, en especial en lo económico, que nos llevó a los 18 años a caer en la bancarrota o default como lo llamamos hoy.
Una temprana madurez nos permitió crecer en derechos, en una leve mejora en muchos puntos, en un achicamiento en la brecha social entre los que más tienen y los que menos tienen. La economía terminó siendo inestable, creíamos que nos manejábamos independientemente, sin darnos cuentas de que no somos dueños de nada o, mejor dicho de muy poco (como Nación), la energía no es nuestra (gas, electricidad, combustibles), sino de empresarios inescrupulosos, ni hablar del derecho a la información. No supimos consolidar nuestra madurez y terminamos siendo víctimas de malas decisiones, muchas de ellas tomadas en la adolescencia (“Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas” – sabiduría popular).
Que necesitamos cambiar no hay duda. Que la palabra “cambio” ha sido utilizada para embaucar, es un hecho que nos trajo a nuestra realidad.
35 años es una buena edad en la vida para comenzar a enderezar las cuestiones principales de una persona. Ya es tiempo de que “deje la pavada y ponga los pies sobre la tierra”. Uno, a quien tiene 35 años le exige que actúe como adulto y sea responsable de sus actos. Como democracia la Argentina está próxima a cumplir los 35. Pongamos entre todos lo necesario para actuar como sociedad de acuerdo a la edad que tenemos.
Propiciemos el cambio y comencemos por nosotros. Metámonos en política, no para ocupar un cargo, sino para cambiarla de raíz. Refundemos la República antes que la refundan los que hoy se postulan al más alto cargo, para terminar “negociando” un conchabo rentable.


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One thought on “Yo me postulo a… (ejercer mi ciudadanía)

  1. Avatar for Juan Carlos Contreras

    Verónica Quiroz

    Es la mejor candidatura. Ejercer la mejor versión de tu ciudadanía te llevará a la victoria !!!!

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