“La escuela es una cárcel con salidas transitorias”

Por el

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Desde el año  2010, la comunidad de Las Breñas, Chaco, cuenta con una Licenciatura en Educación Física, carrera que se está dictando por sexta vez consecutiva, y una Maestría en Deportes de la que se han dictado dos cohortes (2014-2015 y 2016-2017), ambas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que se ofrecen en el Instituto de Educación Superior “Miguel Neme”. De alguna manera, estas carreras vinieron a romper con la reproducción teórica a la que está destinado el nivel terciario por tradición, desde su creación. O por lo menos persiguen teorías que ponen al maestro en un lugar de compromiso con el “saber” y lo alejan del concepto de “docente”, como concepto que se deriva etimológicamente de la palabra “dócil” o “que aprende fácilmente lo que debe reproducir”. Puede verse a estas teorías como aplicables a cualquier “saber” que deba ser enseñado. Por lo cual nos pareció necesario acceder a estos conceptos que llegaron a una pequeña población del interior de la provincia para movilizar ciertos arquetipos en educación.

Uno de los pilares fundamentales de estas carreras y, sobre todo, de transmitir estas teorías de ruptura, es el profesor Marcelo Giles, a quien Revista Bohemia tuvo la oportunidad de entrevistar.

Eran días gélidos y grises en Las Breñas, alumnos de diferentes ciudades chaqueñas y de provincias cercanas habían viajado para tomar los seminarios que un fin de semana al mes se dictan allí. Los primeros días de julio corrían y daban contexto a un arduo debate social en Argentina: el proyecto legislativo para legalizar el aborto, que finalmente no se aprobaría luego en la Cámara Alta del Congreso Nacional. Marcelo Giles, que no es, claramente, la primera vez que está frente a este grupo de alumnos, lleva un pañuelo verde atado a su muñeca izquierda (sería el único que se vió durante ese fin de semana).

Sin dudas es un provocador. En una comunidad, como otras de nuestro interior chaqueño y  de más de un lugar de donde provienen los estudiantes de esta carrera, donde hay muchos temas entendidos como de choque con la moral y “las buenas costumbres”, ¿a quién se le ocurre pararse frente a todos con ese pañuelo verde desafiante y no dejarlo de lado en ningún momento?

Y de hecho sí que provocó. Generó debate, posturas encontradas y lo mejor: que reflexionen, hizo pensar. No es poco en una sociedad más bien cómoda en el silencio ante ciertos temas conocidos, aún hoy, como “tabúes”. Sin embargo, no sé bien si fue intencional o no, pero en Las Breñas esos días se pensó sobre la legalidad del aborto.

Después de presenciar algunas clases del Seminario de Tesis y del Seminario Discapacidad e Integración en el campo de las prácticas corporales, a cargo de la profesora Maria Eugenia Scalise, integrante del staff, Marcelo Giles recibió a Revista Bohemia en la casa de Gustavo Carnevale, coordinador de la sede Las Breñas de ambas carreras y un profesor que se ha ganado el respeto de sus pares y alumnos por su trabajo y compromiso.

Algunas de sus ideas se reflejan en esta entrevista.

En las clases pude notar mucha autocrítica al sistema y a los docentes, ¿se aprende hoy en el actual sistema educativo?

– No, no se aprende. Creo que no se enseña hoy en el sistema educativo. La prioridad del sistema es el disciplinamiento. Foucault entiende a la disciplina como la aplicación de la ciencia sobre el cuerpo individual. Yo no creo en el individuo como concepto. No me sirve en la teoría. Por lo tanto, no hay enseñanza en relación al “saber”. Hay disciplinamiento y para normalizar, en todo el sistema educativo. Tampoco hay posibilidades de aprender desde la obediencia. Como el saber está ausente, no se da. Porque el maestro es concebido como un docente, o sea alguien dócil, lo único que puede transmitir son pautas morales, o requerimientos del comportamiento que no tienen que ver con el saber.

Entiendo que han hecho una investigación sobre ciertos casos de entrenadores que han sido exitosos, como por ejemplo “Cachito” Vigil (entrenador de la selección femenina de hockey que fue ganadora de múltiples torneos y medallas olímpicas) ¿Cuáles fueron los resultados más salientes?

– En el marco de un proyecto que se llamó “El camino inverso. Del alto rendimiento a la formación”, nos preguntamos cómo hacemos para aprender lo que los entrenadores habían logrado en la formación de equipos de deportistas. Al principio pensábamos que la diferencia era que los entrenadores sabían algo de enseñanza, imbuidos por esa lógica de la didáctica que nosotros no sabíamos. Resulta que cuando fuimos a preguntarles nos dimos cuenta que, sobre enseñanza, no sabían nada. Que decían no ocuparse de la enseñanza porque de eso se ocupa la Educación Física, ellos sólo se ocupan de estudiar el deporte que hacen. Y la diferencia está entonces en que ellos saben mucho de lo que enseñan. Saben mucho del contenido y no de enseñanza. La Educación Física promueve exactamente lo contrario: saber mucho de enseñanza y nada o casi nada del contenido. De esa manera, forma maestros con un cierto grado de ignorancia que luego van a formar a la población que va a obtener otro cierto grado de ignorancia.

“…Yo digo un poco en chiste en mis clases, la escuela es una cárcel con salidas transitorias. Pero el neuropsiquiátrico, el asilo para ancianos, la policía, las fuerzas armadas, todas son instituciones montadas sobre la idea del individuo y la responsabilidad”

Entendiendo al sistema educativo como un lugar de “disciplinamiento” y de búsqueda de la “normalización” de las personas, ¿puede concluirse que la escuela tiene violencia institucional?

– La violencia institucional se da principalmente en la escuela. No hay institución más violenta, salvo la policía, el ejército, las dictaduras. Pero la escuela es violenta porque tiende a normalizar. No tiene ningún interés por el saber, sino por el adoctrinamiento, por el disciplinamiento y por el adiestramiento. De hecho todas las teorías del aprendizaje, excepto una o dos están hechas con animales. O sea, comparan a un niño o a un joven con un animal. No hay ninguna comprobación científica de que hay un rasgo de animalidad en un humano. No sé cómo hacen para llegar a esa lógica.

Los Estados modernos se valieron de la ciencias (la biología, la medicina y la psiquiatría) para respaldarse como forma de gobierno de la burguesía. Y así las ciencias, a lo largo de los procesos históricos, son las que determinan quienes son “normales” y quienes no. Así, lo “normal” se propone como forma posible de unificación de una diversidad, de reabsorción de una diferencia. ¿El objetivo en la escuela, es formar un individuo para el trabajo y no una comunidad pensante y reflexiva?

– Dicen la mayoría de los autores que yo sigo que el disciplinamiento es necesario sobre el individuo para mantener libre al mercado. Claramente lo que se piensa es un individuo productivo, que si no es “normal” puede traer problemas a la producción.

¿Nos damos cuenta tanto docentes, en ese rol, como estudiantes, de esta idea de “normalizarnos”?

– Tengo una anécdota de un chico de San Pedro en Misiones, que cuando empezó a tomar la Licenciatura me dijo: “Voy a tratar de hacer las clases de acuerdo a la teoría esta”. Pero los estudiantes, a la segunda o tercer clase, le dijeron: “Profe ¿por qué no hacemos como antes: usted hace que enseña y nosotros que aprendemos?”.

Me parece que el problema ahí está en la formación de los maestros y en un concepto central que se aplica: se forma técnicos de enseñanza, que nada tienen que saber hacer para lo que enseñan y sí manejar todas las técnicas de dominación, de disciplinamiento, que emana de la ciencia. La ciencia entendida como la didáctica en relación al problema de la enseñanza. Y la ciencia básicamente biológica, como la que determina la “normalidad”. Ahí hay dos ideas fuertes: una que usa Hitler que la política es biología aplicada. Y otra que el hombre es un animal racional consciente de sí. La continuidad evolutiva que plantea Darwin y que no ha variado. El Museo de Ciencias Naturales de La Plata, que tiene más de cien años, tiene una sala de evolución, que durante 30 o 40 años he ido a verla y ahí se muestra como el mono se va irguiendo hasta que llega al homo sapiens. La última vez que fui vim con mucha alegría, que abajo bien chiquitito aparecía una pregunta: ¿Es verdad que el hombre desciende del mono? lo dominante es lo otro. Por eso digo que no hay “saber” ahí.

“…de esa manera, forma maestros con un cierto grado de ignorancia que luego van a formar a la población que va a obtener otro cierto grado de ignorancia”

¿Cómo se trabaja para erradicar la lógica punitiva en las prácticas de los docentes?

– La verdad que no sé si lo que hago todo el tiempo es tratar de crear un mundo que no sea punitivo. Básicamente sobre dos ideas: una es trabajar contra lo biológico como explicación final. Y trabajar contra lo biológico es trabajar contra el concepto de responsabilidad. Bueno, todo el sistema jurídico moderno burgués se basa en la propiedad privada y en el sistema de responsabilidad individual. Trabajar eso en relación a la formación del maestro sería revolucionario. Pero para eso tendría que haber un pensamiento de formar al maestro, como maestro, como intérprete, como crítico, como pensador y hasta como intelectual. Foucault dice que el rol político del intelectual, es poner en crisis el mundo, ponerlo patas para arriba, darlo vuelta. Estas son las dos cuestiones centrales. Que en realidad una se desprende de la otra: la lógica del individuo te lleva a la lógica de la responsabilidad. Yo las cambiaria por el concepto de comunidad.

Lo comunitario como cosa central. Incluso para poner a la educación en una dirección distinta. El problema que tiene la educación es que siempre va a tender a ser prescriptiva de algo. Va a intentar imponer un deber ser, en la medida en que se piensa que el hombre es una animal racional consciente de sí. En la medida en que se piense que el hombre es el creador del mundo, que el mundo se va a acabar cuando se acabe la palabra y no cuando se acaben los recursos naturales. Que el mundo se va a acabar cuando no haya cultura que transmitir. Hoy los conceptos son otros, no tiene sentido. Yo digo un poco en chiste en mis clases, la escuela es una cárcel con salidas transitorias. Pero el neuropsiquiátrico, el asilo para ancianos, la policía, las fuerzas armadas, todas son instituciones montadas sobre la idea del individuo y la responsabilidad.

 

Ustedes sustentan la Teoría de la Educación Corporal, nueva, de ruptura con la teoría de la educación física, que si bien estaba en el campo de las humanidades, no había abandonado casi nada de lo biológico sustentado en la medicina. ¿Cómo se da ese proceso de cambio teórico?

– Cuando se crea la investigación en el campo de la Educación Física en La Plata. En 1994, muchos nos metimos porque queríamos investigar, comenzamos a abrir el camino y desde el ‘94 al 2018 se expandió de distintas maneras. Esto nos hizo poner en crisis conceptual a la Educación Física y crear una Teoría de la Educación Corporal que tiene dos elementos centrales: uno es el cuerpo, que para nosotros es el cuerpo del lenguaje no el cuerpo de la materia, y el otro son las prácticas corporales que son la forma de hacer, decir y pensar que tienen por objeto las acciones del cuerpo. Eso no es un mundo cerrado, porque es simbólico, toda teoría lo es, por lo tanto está fallada.

Las neurociencias han ido poblando el lenguaje de la educación en los últimos tiempos ¿qué opinión le merecen?

– Hay un aumento ahora del discurso sobre el cerebro, sobre cierta independencia de aprendizaje cerebral explicado desde lo neurológico que para mi no reviste ningún carácter científico. Un médico argentino escribió un libro que se llama “Ellas” donde dice que las mujeres, aunque para mí es incomprobable, tienen más células espejo que los hombres. Digo incomprobable porque la célula espejo no es ni sensitiva ni motora; o sea, no te permite ni sentir ni reaccionar. Sólo registra lo que pasa. Eso explicaría, según este médico, la capacidad empática mayor que tienen las mujeres, lo cual ancestralmente las hace mejores para el cuidado de personas. Es la ciencia al servicio de la justificación de la explotación de las mujeres. Por parte de la sociedad, no sólo de los hombres, sino de toda la sociedad. Y están volviendo a intentar introducir esto a través de la educación. Ya pasó en otras gestiones y en otros momentos científicos. Estoy leyendo un libro en el que la nota científica se titula: Las mujeres reducen su actividad cerebral durante el período de gestación. Y cuando lees el artículo especifica que el estudio se hizo con pulpos. En nombre de la ciencia se han hecho experimentos en humanos, han discriminado a pueblos originarios y tantas otras aberraciones que nos ponen por lo menos a la defensiva cuando se trata de educación.

Hay varias delegaciones de estas carreras de la UNLP en distintos puntos de país ¿Cómo ve la experiencia en la sede Las Breñas?

– La experiencia de Las Breñas es inagotable, maravillosa. Empezamos con Gustavo (Carnevale) en 2010 y desde entonces no hemos parado de hacer cosas juntos. La universidad y la gente de la zona, el Instituto, no sólo nosotros. Se replica en muchas sedes pero nunca es igual. Voy a otros lugares, doy mi clase, me vinculo de la mejor manera que puedo con la gente, pero no siempre hay  un proyecto académico, aquí sí lo hay. Aquí quizá no lo logramos. En otros lugares no hay ninguna expectativa de pensarlo. Si hay proyecto académico, hay gente que está pensando. La Universidad Nacional, mal que le pese, tiene que ayudar a pensar.

Hay otras sedes, aunque tampoco hay proyecto académico, sin embargo lo sostenemos porque a pesar de todo lo que hacen para que las cosas no sean de otra manera, entendemos que alguno de todos puede aprender algo.

Como Amavet, (Alejandro Amavet fue el fundador de la carrera en la UNLP, el primero que propone la educación física “humanista”. Antes de eso era disputada entre médicos y militares), que nunca se imaginó lo que está pasando en La Plata, ni como está pasando. Pero algo pensó, con todas mis diferencias teóricas con Amavet, el tipo algo pensó. Y si algo se piensa, vale la pena. Una idea puede ser una revolución.

“Una idea puede ser una revolución”, una frase que resume las ganas de que la educación enseñe y funde comunidades pensantes y reflexivas. Quizá suene a utopía, sin embargo cuando hay algo que alguien piensa y cambia el punto de vista de las cosas, ahí comienza la revolución, cuando algo puede pensarse distinto, desde la ruptura y no de la continuidad.


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2 thoughts on ““La escuela es una cárcel con salidas transitorias”

  1. Muy buena nota. Gracias por compartir.

  2. Excelente! Muy interesante

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