Las balas de la sociedad, en el pecho de un niño

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“Soy la maestra de Ismael. Hoy tendría que haber dado clases y que él estuviera ahí, como todos los días. Pero no. Ahora estoy yendo a su velatorio”, dijo Patricia Ramírez a través de su cuenta de Facebook en donde publicó la verdadera foto del niño asesinado en la noche del lunes en Sáenz Peña.

Fotos falsas de otro u otros menores, portando armas comenzaron a recorrer las cadenas de Whatsapp y las redes sociales. ¿El morbo de una sociedad crispada por la violencia fue el caldo de cultivo para que la noticia de un chico de 13 años asesinado en un intento de saqueo fuera el regocijo de muchos para destilar odio racial, social o de clase?

“Esta foto que yo compartí es la foto del festejo del Día del Niño. Ahí pueden ver que él era un niño, como cualquier otro. Y como niño tiene derechos. Derechos que no se respetaron. El derecho a la vida. Y también otro derecho que no se está respetando: el derecho a la dignidad. Por eso por favor pedimos respeto para su familia en este momento tan difícil”, dijo la maestra. Pero aunque su testimonio apareció esa misma mañana, no pudo frenar la cadena del odio.

Las redes colaboraron con el trabajo sucio: “Se están diciendo muchas cosas feas. Se están publicando fotos que no son de él. Fotos de niños con armas. Sería bueno que se chequee la información. Y aquellos que no saben lo que pasó, que no lo conocieron, que no estuvieron cerca de él, que se llamen a silencio. Porque quienes convivimos con Ismael y lo conocimos bien sabemos cómo era”, agregó Patricia.

Pero aquí hay otro componente que define el fenómeno social que generó el asesinato del niño: la discriminación a indígenas. Patricia lo entendió muy bien, porque trabaja y convive con ellos: “En los comentarios en las redes también quedan en evidencia los prejuicios respecto a nuestros pueblos originarios. Algunos hasta justifican lo que le pasó justamente por ser miembro de una comunidad. Eso no se puede permitir”.

Los hechos

Ismael Ramírez tenía 13 años, murió el 3 de septiembre de un disparo en el pecho cuando se encontró circunstancialmente en medio de un intento de saqueo en un supermercado de Sáenz Peña. Contó la maestra que fue a la zona a buscar a su mamá acompañado de su hermano mayor. Según fuentes judiciales, la bala que se encontró en su cuerpo es compatible con la de una escopeta o una tumbera, la cual habría sido disparada desde la ventana de un vecino. Aún no hay detenidos por este crimen. El ministro de Gobierno, Martín Nievas, aseguró que el chico no participó del intento de saqueo.

Otro caso de un niño inocente víctima de los acontecimientos trascendió. Un chico de 14 años está alojado en el Hogar Madre Teresa de Calcuta y será operado en la mañana del miércoles en el Hospital Perrando. Bohemia charló con sus padres.

Mirta en el Madre Teresa de Calcuta

 

Mirta, la mamá, contó: “Estaba en mi casa sacando agua con mi nenito, del otro lado estaba la policía metiendo balas de goma a los que se le cruzaban por la calle”. Ellos viven en el barrio 19 de Abril, frente a las 713 Viviendas, que es donde está el supermercado Impulso, que fue el que supuestamente sufrió el intento de saqueo.

“Vimos corridas de gente, chicos y mujeres llorando, señoras en moto que la policía empezaba a bajar con sus escopetas, un descontrol de gente y de la policía”.

En Sáenz Peña, el agua no sale con buena presión. Es común que en las casas haya una bomba en la vereda para que el agua suba al tanque. “Mi hijo fue corriendo a sacar el motor para que no le lleven (roben). Estábamos en nuestra casa y las balas le llegaron”. Tiene heridas graves en el rostro, una afecta gravemente uno de sus ojos. “Lo llevamos rápido al Hospital 4 de Junio, yo fui la primera que entré con el hijo herido, después entró Ismael, pero sin vida. Lo conocíamos, conozco a la mamá, es una buena madre”, contó Mirta.

Ella relata que cuando lo atendieron quisieron llevarlo a la comisaría “herido como estaba”, pero un enfermero aborigen los ayudó para que no lo lleven. Son originarios y están cansados que ser siempre sospechosos. Sufren a diario esa discriminación, quieren caminar tranquilos por la calle sin ser perseguidos. “Cuando hay represión vienen al barrio, aunque lo que pase sea a dos cuadras”, dice Luis, papá del niño herido.

 

La sociedad y las redes

La revista Sudestada hizo un análisis de la repercusión de los hechos en las redes sociales: “Ismael Ramírez era un pibe Qom, era un pibe pobre. Le pegaron un balazo en el pecho. Los diarios hablan de “intento de saqueo”, y todos se creen la versión de los diarios que, curiosamente, siempre es la versión policial. Siempre. Igual que en el caso de Facundo Ferreyra, el pibito de 12 años fusilado por la espalda en Tucumán, en marzo pasado… Ustedes ya saben: subimos la noticia y se llenó de bichos: trolls y una caterva de idiotas útiles, subieron fotos de un nene cualquiera con gorrita y un arma en la mano, total… ¿a quién le interesa la verdad? Si lo que les sirve a estos bichos fascistas es limpiar rápido la imagen policial”.

Andrea Azzetti, una periodista chaqueña publicó en su perfil de Facebook: “Dicen los portales que “murió” un menor de 13 años en el medio de un intento de saqueo en supermercado de Sáenz Peña. Que murió dicen, así, a secas. Como si de repente su vida se apagó. Dejó de ser. Sin policía. Sin balas. Sin hambre. Sin desesperación. Sin gobierno. Sin sistema que lo haya asesinado… Otra vez la bala se perdió en el pecho de un niño. Siempre se pierden en los mismos pechos. En los mismos barrios”.

El escritor Francisco “Tete” Romero subrayó: “El neoliberalimo mata. Provoca genocidios más lentos, porque te despojan de derechos: a tener un trabajo, un salario que te alcance para vivir con dignidad, una vivienda, salud, educación, una jubilación, una cultura diferente a la del régimen plutocrático de las corporaciones; a manifestarte y contar con una justicia que resguarde tus derechos… El neoliberalimo mata porque la pasión de la que se alimenta es el odio clasista, racial, sexista. El neoliberalimo mata porque su proyecto de mega concentración económica busca dejar afuera de todo a las grandes mayorías… Duele y jode profundamente la muerte de Ismael. Y está bien que duela”.

Desde la justicia también se sumaron algunas voces. Kevin Nielsen, asesor legal en la Secretaría de Derechos Humanos del Chaco y miembro de la Asociación Pensamiento Penal dijo: “Esta vez no. Forzar la interpretación hacia la violencia policial es demasiado fácil, unívoco y simple. Reconocer que tenemos una sociedad que está dispuesta a matar por la propiedad privada es mucho más complejo y nos pone en crisis, pero es indispensable. Que alguien dispare balas de plomo desde la ventana de su casa para hacer su purga personal y que otro, a 170 km, se tome el tiempo de buscar deliberadamente una foto de alguien parecido (porque claro, los pobres se parecen todos) para justificar el asesinato de un pibe, es parte de la misma ecuación. Los dos mataron a un “parecido”. Ni Ismael estaba saqueando, ni el nene de los fierros era Ismael. Pero tanto en el que disparó, como en quien desde la comodidad de su computadora buscaba la foto de algún morochito con una pistola, sonaban aquel “da lo mismo, son todos iguales… si no había robado, en cualquier momento podía hacerlo”. Deconstruir esta clase de prejuicios es mucho más difícil que sumariar policías. Pero es vital”.

Aún no se ha reconocido el autor del asesinato de Ismael. Pero la sociedad juzgo y mató, justificó la muerte sin pruebas, sin datos, sin juicio, con mentiras, con odio de clase y de raza. Las voces disidentes están, pero no quieren oírlas.


Categoria: Derechos humanos | Tags: , , | Comentarios: 3

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3 thoughts on “Las balas de la sociedad, en el pecho de un niño

  1. Una tumbera no deja ese tipo de orificios. Una escopeta, tampoco. Eso es producto de una bala y las tumbera disparan cartuchos de perdigones, no balas.

  2. La discriminación hacia nuestros originarios es tan diaria y tamgible que duele,hace un tiempo fuimos víctima de un intento de robo y un policía nos preguntaba si los agresores tenían facciones aborígenes…que triste este prejuicio que no solo da bronca sino que mata no solo con hambre sino con balas.

  3. Es Cierto que se difundió la foto de un primo o amigo portando armas diciendo que era Ismael.
    Pero también hay fotos del mismo Ismael con un arma en la mano.

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