De locura y agravios

*Federico Lezcano

El Diccionario de la Real Academia Española le da a locura la siguientes acepciones:

  • Trastorno o perturbación patológicas de las facultades mentales.

“entre dos ataques el enfermo pasa por momentos de locura furiosa y le asaltan ideas de suicidio”

antónimos: cordura
  • Acción imprudente, insensata o poco razonable que realiza una persona de forma irreflexiva o temeraria.

“El protagonista de esta telenovela se pasa el tiempo haciendo locuras”

  • Amor o cariño exagerado que se siente por alguien o entusiasmo muy grande que se tiene hacia algo.

“Siente auténtica locura por sus amigos; sentía locura por los coches de carreras”

  • con locura 

Muchísimo, en extremo.

“se nota que la quiere con locura”

sinónimos: locamente

 

  • de locura 

Que es extraordinario, por ser muy bonito, muy grande o muy importante, o está fuera de lo que se considera normal o común.

“hace un viento de locura; tiene una casa de locura”

El presidente Mauricio Macri cree valerse de la segunda acepción cuando en el día de ayer (28 de mayo de 2018) le pidió, mediante un video pregrabado símil cadena nacional, a los senadores no dejarse llevar por la “locura” de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco de Ley Anti Tarifazo que se debate en el Congreso (ya logró media sanción en la Cámara Baja y el miércoles 30 de mayo de 2018 se define en el Senado). Cabe aclarar que el proyecto del Anti Tarifazo fue promovido por el Frente Renovador de Sergio Massa y apoyado por el Peronismo Federal (que no es kirchnerista). Pero suponiendo que en realidad hubiera sido creado por el Frente Para la Victoria o Unidad Ciudadana, ¿Sería una locura? El proyecto, con sus bemoles correspondientes, busca retrotraer la situación tarifaria a diciembre de 2017, entonces ¿no es por el contrario una medida preventiva? y ¿tiene potestad ética un presidente de calificar como locura a un proyecto legislativo de la oposición? ¿No es anti republicano? Aclaro nuevamente que estas preguntas son hipotéticas porque el proyecto, a diferencia de la acusación de Macri, no es de Cristina ni de los diputados que responden a ella.

Como sabrán, Cristina no tardó en responder en Twitter: “Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo.”

 

CRIS Y MACRI

A esta altura es evidente que el gobierno necesita tener un rival, una némesis, un chivo expiatorio. Por eso, en tiempos de crisis principalmente, acusan a sindicalistas y dirigentes opositores judicialmente (tengan causas reales o no) y, cuando no le encuentran carpetas judiciales, los critican por supuestas excentricidades, comportamientos patoteros, etc. Es su mejor carta política. Su rival favorito es Cristina, incluso cuando ella no está muy visible mediáticamente en la agenda política, la traen a escena para atacarla y lograr rédito electoral de cara a los comicios del 2019. Paradójicamente a los locos se los encierra y se los excluye, contrariamente a lo que hace el oficialismo con Cristina que la mencionan constantemente. La necesitan.

Para el Pro ser loco no solo es un insulto sino también una condición que carece de derechos ya que el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el distrito emblema del PRO, mantiene en un estado calamitoso al Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial “José Tiburcio Borda” y el contiguo Hospital “Braulio Aurelio Moyano” (el primero es para varones y el segundo para mujeres), donde los pacientes sufren la falta de personal y condiciones edilicias calamitosas de acuerdo a un estudio realizado por la Auditoría General de la Ciudad.

Incluso, si analizamos etimológicamente a Cambiemos (Alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica), nace pretendiendo ser un opuesto al kirchnerismo, al que lo rotula de malo y todos los descalificativos posibles. El germen se basa en el resentimiento. Sus propuestas de campaña fueron pobreza cero, unión de los argentinos y derrota al narcotráfico, slogans con términos amplios, que suenan lindo al oído del votante de clase media, pero prácticamente imposibles de cumplir.

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Volviendo a la interpretación del término locura como descalificativo, es el mismo que se usó para destronar a Juana I de Castilla no dejando que una mujer sea reina de España en el siglo XVI, o contra las Madres de Plaza de Mayo a las que los periodistas en la última dictadura cívico militar catalogaron como “las locas de la Plaza”.

Si nos ponemos a hilar fino, la mayoría de los insultos usados en la civilización occidental son agraviantes contra la mujer o con las minorías étnicas. De hecho, hasta es mal visto socialmente que una mujer use un lenguaje osado, pareciera que solo los hombres pueden insultar.

Mauricio Macri  no “cambió” y continuó con el léxico patriarcal.

*Periodista

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