¿Cómo hacen para viajar?

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Los Giusiano, una familia chaqueña y viajera.

Quienes sólo soñamos con viajes por todo el mundo nos asombramos de la valentía de quienes se proponen andar en bicicleta por la muralla china, navegar por el Ganges o dormir en un palacio venido a menos en la Ciudad Dorada en el desierto de Thar, en la India, con cuatro niños.

Eduardo Giusiano nos recibió en su casa vestido con camisa, zapatos y pantalón de vestir.  Muy lejos del aspecto que nos imaginamos en alguien tan intrépido como para planificar viajes sin las certezas de quién se entrega a una agencia de turismo.

El miedo, las dudas, el cansancio recorrieron la charla que mantuvimos en el living de los 6G (síntesis de seis Giusiano) mientras tomábamos unos mates.

“Cuando diseñás un viaje para la familia, hay cosas que harías y cosas que no”, dice Eduardo. A pesar de esta definición muchas de las aventuras vividas y relatadas en su libro (*)  puede que no se ajusten a lo que suponemos que haríamos “con la familia”. Como cuando caminaron seis horas para subir y bajar del monte Kilimanjaro, en Africa. “Al principio fueron todas sonrisas y predominaba la alegría: no teníamos idea clara de nuestro destino, ni de los tiempos, ni de la complejidad. Pero la situación fue cambiando a medida que las energías se consumían (…) El pequeño Tomás estaba extenuado, todos lo estábamos (…)”, explica Giusiano en el libro.

Si bien en los primeros años tuvieron que cargar pañales, leche y llevar a los chicos en brazos, ellos también fueron “abrepuertas”. “Cuando tomé conciencia de esto, comencé a observar los rostros de los lugareños al ver bajar a los cuatro niños de una camioneta, especialmente en algún lugar remoto, poco visitado por familias occidentales. El momento es mágico, las expresiones de las caras cambian casi instantáneamente, la apatía desaparece (…)”, detalla en la publicación.

 

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Los Giusiano hicieron más de 11 viajes. Recorrieron China, Cuba, Egipto, Grecia, Italia, Turquía, India, Nepal, África, Guatemala, México…y la lista continúa. Pero…¿Cómo hacen para viajar?

“Esta es la pregunta que más nos hacen. Son meses de trabajo. Porque con plata es fácil”. Eduardo es ingeniero. El puesto que tiene en una empresa le permite, desde hace 6 ó 7 años, sacar créditos que se renuevan inmediatamente cuando termina de pagarlos. “El financiamiento de esto es sostenido. No sólo con el dinero invertido sino con el bajo costo en ruta. Por ejemplo, en el último viaje a Nueva Zelanda, no fuimos a los parques a los que van todos los que hacen turismo, porque no podríamos pagarlos, fuimos a otros igual de lindos. Buscamos alternativas. Porque siempre hay”, aclara Alejandra, esposa de Eduardo y mamá de lo cuatro chicos.

“Todo es consensuado. Ella ve los detalles finos. Yo no tengo capacidad para decidir que vamos a hacer en cada lugar.El diseño del viaje significa estudiar el clima, los horarios. Tenemos que saber hasta qué hora es de día porque si termina a las 5 de la tarde por ahí no vale la pena organizar algo que signifique mucho dinero”, agrega Eduardo.

 

“Después tenés horas de trabajo nocturno para amortizar los costos porque por ejemplo: no contratamos una excursión a Dubai para 6. Con la plata de una nosotros recorremos medio mundo pero tomamos riesgos. Willi es nuestro caso testigo. Es un taxista de Jayapura, en Nueva Guinea. Para llegar a la frontera de Papúa Nueva Guinea, la opción era un transfer que costaba quinientos dólares o Willi por cincuenta dólares. ¡Y había que contactarlo por whatsapp! ¡Y te jugás! Por supuesto que a medida de que íbamos conversando teníamos que ir anticipando y deduciendo lo que estaba interpretando una persona desconocida. En ese momento yo me día cuenta que él no terminaba de entender que éramos seis los que viajábamos”, agrega….

Al principio partían casi sin decirle a nadie que lo hacían para que no intentaran persuadirlos de lo que, para muchos, era una locura. Ahora, luego de años y kilómetros transcurridos, la familia y los amigos ya saben de lo que son capaces. Además hicieron contactos, personas a las que conocieron en su deambular, más los que fueron siguiéndolos en las redes sociales, quienes también les aportan información .Para un viaje a Arabia Saudita les dieron el número de la tarjeta a un español, al cual no conocían pero que se los había recomendado una chica de Indonesia, para que les comprara unos boletos de avión. Situaciones difíciles de comprender sin todo el camino y la experiencia recogida.

Miedo dulce, es el término que acuñaron para referirse al temor con mezcla de adrenalina que les generan situaciones de incertidumbre. “Cuando no existía internet era más difícil. Comprábamos una plataforma a una agencia  y después la rompíamos. No había otra forma. Se nos complicó en China porque el gobierno controlaba todo.”

 

Muchos tenemos asociados los viajes al turismo por lo cual las complicaciones de este tipo de expediciones nos pueden parecer estresantes o poco atractivas. Esta familia ve estas excursiones como aventuras. Parten con una estructura predeterminada pero sabiendo que van a tener que tomar decisiones a diario, que van a tener que adaptarse a los cambios, pero eso no los desalienta.

“La alimentación es parte de la aventura. Muchas veces nos arreglábamos con un plato cada dos”, dice…

La diferencia entre viajero y turista atraviesa la conversación porque es lo que los empuja a salir. Ellos se identifican con los primeros. Conocer a las personas, compartir momentos, una comida, conocer los pueblos y las ciudades desde la mirada del habitante del lugar. Así fue que surgió la idea de llevar chupetines y globos. Para entregar un regalo que saque sonrisas en el primer encuentro con niños de otros lugares y viajeros por todo el mundo, con características diferentes. Algunos solos, otros en pareja y las hay familias nómades. Estas últimas, viajan todo el tiempo.

No sabemos de otra familia como los Giusiano. Un matrimonio, cuatro hijos y un programa de viaje que les demanda gran parte del año. Unas vacaciones que implican tomar riesgos, que suponen miedos, cansancio, enojos y la felicidad de superarlos juntos y disfrutar el encuentro con otros. Casi como la vida, ¿no?

 

(*) Guardianes de Sueños.Memorias de familia viajera. Editorial Contexto (2017)

 

 


Categoria: viajes/familia | Tags: , | Comentarios: 0

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