Todos estamos viviendo en el interior de una caverna, pero no nos damos cuenta

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Darío Stajnszrajber,  Darío Z, como él mismo se denomina para evitarnos enriedos con la pronunciación de su apellido, estuvo en Resistencia y Bohemia estuvo ahí.

Vino al Complejo Cultural Guido Miranda a presentar  “Salir de la caverna”. Un show de casi dos horas de duración, en el que de manera exquisita se fusionan la filosofía con el rock. Cada tema abordado por Z, tiene un cierre con alguna canción seleccionada de los clásicos del “Rock Na”, de geniales músicos como Luis Alberto Spinetta, Charly García, Los Redonditos de Ricota, Soda Stereo y Fito Paéz. El espectáculo los pone a la par de Marx, Platón o Aristóteles, entre otros clásicos , al tiempo que reflexiona sobre las ideas de Cortázar y Borges planteando el interrogante ¿por qué no han de ser nuestros filósofos?.

Una banda musical que supo darle la impronta personal al interpretar esos covers de la música nacional que invitó al público a pensar y replantearse diversos temas y experiencias vividas abordando situaciones que fueron desde el amor a la religión y diferentes preguntas existenciales que surgieron de la interacción con el público.

Como lo repitió a cada instante, el espectáculo “es una propuesta, una invitación a realizarse cuestionamientos sobre la libertad y la emancipación”.

¿Esas cadenas que no percibimos y que aún nos oprimen? ¿Las que vemos y terminamos aceptando? En todo momento el mito de la caverna de Platón, aparece como una metáfora que nos intenta explicar la doble realidad que percibimos.

Tal vez fue un paso fugaz por Resistencia, ni el primero y seguro no el último, en el que Darío Z pudo dejar algunas ideas sobre las que fue consultado, como por ejemplo su análisis sobre la realidad de un viernes a la noche y un montón de gente reflexionando sobre filosofía o las posibilidades que hoy estos temas se aborden en medios masivos como la televisión: “En estos últimos años hay un montón de disciplinas, sobre todo desde la creación de Canal Encuentro, que en la televisión empezaron a tener una mayor circulación a un público más masivo. Tanto la filosofía como otras disciplinas que vienen de la academia, con un discurso duro, hasta elitista porque era para pocos, empezó por suerte a tener una masividad sin perder parte de su rigor y profundidad”, dice el hombre que para su show llevaba puesta una remera negra con la imagen característica del arte de tapa del disco “Oktubre”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Ese hombre con sus cadenas en alto que marcaría la impronta del espectáculo y nos haría regresar a casa por lo menos preguntándonos cuáles son nuestras cadenas que aún no percibimos.

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Ahora, comprar una entrada para ir a ver un show así es una decisión y hasta una elección. Pero poder escuchar y ver algo similar en televisión donde cada vez las ideas parecen perder menos profundidad, es por lo menos un desafío interesante. ¿Cómo se encara un proyecto así, en estos tiempos de inmediatez y poca reflexión? “Yo me acuerdo de un profesor que nos enseñaba a dar clases y nos decía: Profundo, pero simple. Uno tiene la idea de que lo profundo tiene una cierta sofisticación y que cuanto menos te entiendan más profundo sos. Para los que hacemos divulgación, es exactamente lo contrario. Es poder rescatar algo de la profundidad, que en este caso propone la filosofía pero que cualquiera la pueda entender. Realmente no hace falta tener una formación especial para hacer preguntas existenciales que propone la filosofía. Hacer filosofía es algo que puede hacer cualquiera”, sentencia.

Hay una serie que ha mantenido pendientes a buena parte de los argentinos en los últimos días: Merlí, popularizada en nuestro país por la plataforma Netflix, por la que consultamos a Z, que asumió no haberla “seguido” aunque sí dijo “vi un par de capítulos, pero para mí todo proyecto que sume a la divulgación de la filosofía es bienvenido. Lo que hace es mostrar sus preguntas y sus provocaciones, porque la filosofía es muy provocativa y está al alcance de todos. Hoy los medios de comunicación son un lugar clave para trabajar esa socialización del conocimiento. En cuanto a los formatos, te puede gustar más uno que otro. Una serie, una película, un programa de radio. Hay mucha filosofía en radio. Nosotros tenemos un programa en Futurock”, cuenta y agrega, “en muchas provincias de nuestro país hay un montón de columnistas que vienen del ámbito de la filosofía, de la historia, de la ciencia, porque evidentemente hay algo de estos contenidos que a partir de Canal Encuentro empezaron a ‘garpar’. Hubo una reconciliación de la ciudadanía en algo que parecía que no le correspondía y que era para una exclusividad”.

Y en ese contexto el programa “Mentira, la verdad” es sin dudas paradigmático: “el rebote que tuvo a nivel trasmediático es incalculable. La cantidad de reproducciones que tiene el programa en YouTuve y en las distintas plataformas, es increíble. Ha circulado por toda Iberoamérica”, detalla mientras recuerda una anécdota: “Me ha pasado de estar caminando por callejuelas de Medellín, en Colombia, que un grupo de estudiantes vinieran corriendo y me dijeran ‘te acabamos de estudiar en el aula´, fue increíble”.

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El rol de Estado

Darío Z hoy llena teatros haciendo divulgación de la filosofía. Él sabe que esto no hubiera sido posible sin el Canal Encuentro, que según entiende, surgió porque “había una necesidad que Encuentro entendió. Fue un política cultural y educativa indiscutible. En la gestión anterior era parte del Ministerio de Educación, ahora con el cambio de gobierno pasó al sistema de medios públicos. Pero no es una cuestión burocrática, el hecho de que sea parte del Ministerio de Educación tenía que ver con que el canal estaba pensado en términos de una pedagogía popular, había una decisión de apostar a transformar el trabajo en el aula. Hoy se ha transformado más en un canal cultural al viejo estilo de los canales culturales” reflexiona el filósofo.

Salir de la caverna

Anticipábamos que esta no fue la primera oportunidad que tuvo la región de disfrutar de las propuestas de Z, “el público de Chaco y Corrientes ya vio “Desencajados” que era una obra de teatro que también tenía una banda de música”, recuerda y define el actual espectáculo:  “Salir de la caverna, es un recital. Yo en vez de cantar voy desgranando las diferentes ideas que aparecen en este relato tan famoso que todos lo estudian en la escuela que es la alegoría de la caverna de Platon, de la cual han surgido tantas adaptaciones que si no la leíste, viste Matrix o The Truman Show y sabés de qué estamos hablando. Todos estamos viviendo en el interior de una caverna, pero no nos damos cuenta. Yo la trabajo en el escenario adaptándola a nuestra realidad cotidiana, relacionándola con cuestiones de cómo hoy se reproduce el poder. Con mucha interacción con el público. Y en el medio, hay una banda de rock que hace temas que dialogan con el desarrollo filosófico. Uno sale de ahí con una sensación de libertad hermosa pero angustiante, que es lo que genera la filosofía, que vos te sentís  muy libre pero al mismo tiempo todo se tambalea”.

Así define su paso por Resistencia, el hombre que lleva una remera negra con alguien que sostiene sus cadenas en alto. ¿Libres, emancipados? No hay certezas, pero si hubo filosofía y rock, hubo amor. Y uno sale de ahí con el pecho desbordante y con la mente que sigue su búsqueda.

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