Siniestros viales: imprudencia y ausencia del Estado

*Por Federico Ezequiel Lezcano Del Balzo

El presidente Mauricio Macri expresó en el discurso de Apertura de sesiones del Congreso de la Nación su preocupación por los accidentes de tránsito y dijo que buscará aumentar las penas para los conductores negligentes.

Es correcta esta postura del primer mandatario ya en el año 2017 fallecieron en Argentina 7.213 personas (en nuestra provincia fueron 206) llegando a las 189.735 en el último cuarto de siglo. Es la principal causa de muerte entre las personas menores de 35 años y la tercera causa de muerte contando a todas las franjas etarias. Es una crisis no solo argenta sino de toda la humanidad que se cobra 1.300.000 víctimas por año a nivel mundial.

En cuanto al rol de las víctimas en Argentina, el 39% son motociclistas, el 32% conductores u ocupantes de automotor, el 22% peatones y el 7% ciclistas.

Analizando la situación en la ciudad de Resistencia, un informe de la Unidad Central de Emergencias Médicas (UCEM) indicó que al Hospital Perrando ingresan 17 personas a diario siniestradas, de las cuales la mitad se quedan por lo menos tres días más internadas. La mayoría ingresan los días viernes durante la horas pico: 7 AM, 13 PM y 19 PM. También es crítico el horario de la madrugada del sábado para el domingo.

Estas son las intersecciones de nuestra ciudad que registran más colisiones:

Siniestro5

Dejando un momento de lado los datos fríos, hay que recordar que esta problemática tiene raíces socioculturales ya que el capitalismo y consumismo mundiales se manifiestan en la baja calidad de vida en los países periféricos, lo que conlleva a que gran parte de la población viva estresada, con la sensación de no tener todo lo que el mismo sistema le establece que debe tener, por lo cual se esfuerza de más para tener mejores ingresos en su trabajo, ya sea asalariado o cuentapropista, o bien para insertarse en el mismo, en el caso de los desempleados. La frustración de no poder vivir el sueño americano genera tensiones sociales que se reflejan a la hora de salir a la calle y manejar un vehículo a grandes velocidades, o cruzar la calle caminando desprevenido pensando en cuestiones del trabajo (también se refleja en la marginalidad y su correlativa delincuencia).

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A estos aspectos socioculturales se le suman las cuestiones políticas, ya que la mayoría países subdesarrollados no cuentan con la infraestructura vial adecuada. En las grandes ciudades de nuestro país, el transporte público es deficiente, predominan los motovehículos por ser baratos y con pocos requisitos para lograr la licencia de conducir. En el ámbito interurbano la situación es preocupante: de los 500.00 kilómetros de carreteras argentinas solo 5000 (aproximadamente) son autopistas. El ferrocarril, el medio de transporte terrestre más seguro según los especialistas en la materia, se encuentra en estado deplorable ya que viene en franco desmantelamiento desde el Plan Larkin y el lobby a favor de las automotoras en la década del ‘60 y tuvo su tiro de gracia con la privatización en 1993. La aviación, por su parte, es solo accesible para las clases medias y altas, y el sistema de low-cost (que aplicado correctamente como en Europa es una buena opción) acaban de incursionar este año y con el pie izquierdo.

Si bien es un problema mundial que viene desde hace décadas y hay responsabilidades individuales de los ciudadanos, la dirigencia actual de nuestro país no dio señales de disminuir el malestar social (el reciente hit del verano es muestra de ello) ni de mejorar la infraestructura en general. Solo algunas obras viales y metrobuses (versión argenta disminuida pero marketinera electoralmente, del BRT de Curitiba) en distritos manejados por miembros de Cambiemos o afines, sin coordinación con gobernadores e intendentes opositores. Tampoco hay grandes campañas de educación vial. Es decir, políticas a corto plazo, que le permitieron ganar las elecciones de medio término pero no ayudan a bajar considerablemente la cantidad de víctimas.

Esperemos que estas buenas intenciones discursivas del presidente se concreten y no queden solamente como unos párrafos de un discurso frente a congresistas.

*Estudiante de Periodismo

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