Sala 88: teatro cooperativo para todos los públicos y todos los elencos

“Nuestro presente es bárbaro, porque fueron 12 años de inquilinos y hoy somos propietarios”, dice Hugo Blotta, Director de la Sala 88 mientras se apronta a contar a Bohemia la historia de un par de locos que soñaban con hacer del teatro su forma de vida y sustento. Unos cuantos “planetas” tuvieron que alinearse. Con mucho ingenio y poca plata, hoy el teatro de la calle French al 800 ofrece dos salas con todo el equipamiento necesario para brindar espectáculos de teatro, danza y música para todos los gustos.

“Tenemos este terreno desde el 2000, pero recién en 2005 inauguramos al público la parte central de la sala”.  Un buen tiempo ensayaron al aire libre, “en la cancha de padel que antes estaba acá”. Para ir al baño había que pegarle una corrida hasta la estación de servicio de la otra esquina. “En ese entonces éramos 10 o 12 locos, pero por “la sala” pasaron más de 150 personas”.

“Esto arranca con mucha utopía. Porque en los 80, lo más cercano a hacer una revolución que había era hacer una cooperativa. Esos doce años de inquilinos fueron terribles, era la época de la hiperinflación, de los cinco presidentes, no había subsidios de ningún tipo”.

No eran muchos, pero eran jóvenes. Ese grupo originario eran Coco Barreda, Elsa Michani y Hugo. Lo que quedaba de otro colectivo cultural que se llamaba Instituto de Teatro. Al poco tiempo a Coco lo nombran Director del Teatro Universitario y Elsa se va a vivir a Buenos Aires. Pero ya había nacido la Sala 88.

Algunas cuestiones externas a las meras ganas y el entusiasmo juvenil colaboraron: En el año 98 se sanciona la Ley Nacional de Teatro, lo que permite el acceso a una de las tres partes de un primer subsidio para proyectos teatrales. Al año siguiente, Elda Pértile, intendenta de la ciudad de Resistencia, cumple una promesa hecha siendo espectadora habitual junto a sus hijos de la función de títeres, de otorgar a la cooperativa el terreno actual. El sueño de la casa propia ya estaba haciéndose ver.

Ahí se establece la “segunda camionada”, como dice Hugo. Eran sus alumnos de aquel entonces, un grupo adolescente formado por Néstor Roa, Pedro Monzón, Chela Monzón, Sandra Altabe, Valeria Santos, Pablo Barbetti. Y sale un elenco que emprende un derrotero por toda la ciudad. “De ese grupo quedamos Chela y yo. Teníamos la locura de que íbamos a construir lo que finalmente construimos”.

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La cooperativa

La Sala 88 es un colectivo formada por 14 personas entre actores y técnicos. También es una familia, de afectos y de sangre. “No es una cooperativa utópica en donde todos cobran por igual. Es más, recién ahora aparece la palabra “cobro”, porque antes la veíamos pasar”, dice Hugo. Fueron años de empecinamiento por tener la sala abierta, sin ganar dinero. Años de ponerle mucho ingenio y “hacer rendir” el dinero que entraba de los subsidios y de las funciones.

“Construimos la sala con más ingenio que plata”, cuenta mientras señala con un giro de dedo la segunda sala del teatro. “Tenemos 35 aberturas y no compramos ninguna. Parte de la tribuna popular de la cancha de For Ever sostienen nuestros depósitos, los tablones hoy son mesadas o bancos”. Y así, muchas cosas que la gente iba donando y los amigos consiguiendo, edificaron las dos salas hoy habilitadas.

Hoy, la sala

“La sala” es también un espacio de formación artística. Se desarrollan talleres de fotografía, comedia musical y teatro para niños y adultos. En verano funciona una colonia de vacaciones que invita a redescubrir antiguos juegos como la rayuela, el elástico y “jugar a ser otro”. Y para adolescentes, cursos de verano para probar si gusta esto de la actuación en tiempos de vacaciones. Estos últimos talleres están a cargo del Grupo Fulanos con la propuesta de trabajar y divertirse a través del teatro: el trabajo en grupo, la expresión corporal y el juego. 

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Stand Up, un emblema de la Sala

Ya van 12 años de viernes de Stand Up, ese formato tan particular de humor y monólogo que el elenco estable ha sabido hacer tradición.  Y en verano, viernes y sábados. Si el tiempo acompaña se hace en el patio, para disfrutar de un trago en la noche chaqueña al estilo café concert.

En esta temporada actúan Paulo Segobia, Mamacha Massin, Emilio Asis, Nelson Fernández y Tato Monzón, además del anfitrión Hugo Blotta. Para arrancar los temas serán los obvios: el verano, las vacaciones, navidad, Papá Noel y los Reyes Magos, cada uno desde una óptica diferente, siempre con humor.

El stand up de la Sala comenzó en 2007 con un formato improvisado, como una aventura de verano para ofrecer una actividad diferente a quienes se quedaban a pasar el verano en Resistencia. La respuesta del público fue, inesperadamente, buena; por lo que las funciones siguieron durante toda esa temporada.

El verano siguiente, la idea del show en el patio continuó pero con un formato renovado: música y humor se fusionaron ofreciendo una idea diferente. Hace dos años la cooperativa redoblo la apuesta y las funciones se realizan durante todo el año (todos los viernes y los segundos sábados de cada mes).

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Un espacio para los pequeños elencos

La Sala 88 cuenta con la infraestructura adecuada para que las academias de barrio -de danzas o de música-, jardines de infantes y elencos nuevos que no tengan acceso al Guido Miranda, a la Casa de las Culturas o al Domo del Centenario, puedan brindar un espectáculo con todos los requerimientos técnicos. Con espacio para 200 o 300 personas, con o sin butacas, con luminaria y sonido completos, los pequeños elencos brindan sus espectáculos y sus muestras durante todo el mes de diciembre.

“Cuando una academia de danza pone un espectáculo en escena, está generando un producto bruto interno que los políticos no dimensionan”, asegura Hugo mientras explica que un elenco de 60 bailarines que compraron tela para los trajes, zapatillas, maquillaje, escenografías, que precisan de los servicios de las modistas -que en determinada época del año viven pura y exclusivamente de las academias- conforman “un movimiento económico muy importante que hay que desarrollar”.

En ese camino se encuentra la Sala 88, una cooperativa teatral, un pequeño elenco, pero con la clara idea de que las industrias culturales tienen un gran potencial que ellos ayudan a desarrollar.

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