Amar sin condiciones: Una experiencia de adopción

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Ramón de 13 y David de 9 años ya tienen una familia con la contención que necesita cualquier chico para crecer feliz. Pero la mayoría de los niños que esperan ser adoptados superan los 10 y tienen alguna afección a la salud, condiciones necesarias para no ser los “elegidos” por los pretensos adoptantes ( personas que se postulan para adoptar). Proyecto Bohemia fue testigo de esta experiencia de un amor inconmensurable.

Susana Benavidez hace unos 26 años fue madre por primera vez, luego llegó el segundo hijo varón que ya supera los 20 y hace un año y medio decidió adoptar a David y Ramón. Ella sabía de la luz que estos chicos traerían a su vida, aunque sabe también del esfuerzo y el trabajo que solo con mucho amor debió volver a afrontar.

Los niños tienen 9 y 13 años y una corta, pero difícil vida que dejaron consecuencias en la salud de ambos: tienen microcefalia, mal de chagas y retraso madurativo como resultado de la desnutrición severa que padecieron. Pero eso no pudo más que el inmenso amor y compromiso de Susana, su esposo y hermanos; para darles una familia, una nueva oportunidad.

“Uno ve gente en la calle y se compadece, se angustia, pero … no hace nada” nos cuenta mientras recibe un abrazo sorpresivo de David que no dejará de hacerlo a cada instante durante nuestra estadía en el hogar. “Yo creo que hay que hacer algo – sigue- y que hay mucha gente que tiene mucho amor para dar y muchos chicos que necesitan recibirlo”.

“Uno a veces piensa que será difícil ocuparse de chicos con alguna discapacidad, pero no. No te digo que es fácil -aclara-  lleva un pasito más. Pero con mucho amor se logra. Porque cuando uno quiere ser madre, no elige como será y lo recibe así como es. Sólo decide ser mamá. A mi me dijeron son ellos y los recibí así como fueron. Este es un proceso de ir conociéndonos, ir queriéndonos, eligiéndonos de a poquito cada día”.

EL CONTEXTO EN LA PROVINCIA Y EL PAÍS

Esta fue la decisión y es la experiencia de Susana, que forma parte de las menos en la realidad chaqueña y nacional. Desde el Registro Único de Adoptantes, que funciona en red en todo el país comentaron que “ hay alrededor de 70 niños y/o adolescentes, algunos solitos y otros en grupos de hermanos que esperan una familia. Y -paradójicamente-  hay 100 en lista de adoptantes, entre personas solas  o familias que quieren adoptar. Hay matrimonios, monoparentales, uniones convivenciales, en este momento no tenemos parejas igualitarias, pero las tuvimos”, indica la Dra. Lilian Borelli, Secretaria del Registro.

Los niños que esperan son los mayores de 10 años. Aunque pueden haber más pequeños, que están en un grupo de hermanos. También es usual que esperen mucho, los chicos con problemas de salud. “La edad es hoy un impedimento para ser adoptados, la salud es otro y también que se trate de un grupo de hermanos que el juez considere contraproducente que sean separados”, cuenta, y detalla experiencias que sorprenden y hasta duelen: “hoy me llegó un correo en respuesta a una convocatoria de tres hermanitos de 14, 9 y 5 años. _“Estamos interesados en el de 5 años” expresaba el mail, sin ver lo que significaría para los hermanos separarse. Otra aspirante rezaba que sólo adoptaría “hasta 10 años”, y se le ofreció la posibilidad de adoptar un niño de 11 y dudó mucho en aceptar. Así la gran mayoría buscan niños pequeños”. Hoy por hoy hay muchos legajos en espera, documentos de niños que son institucionalizados.

A pesar de realidades como esas, Susana celebra que desde el mes de abril ya cuenta con la adopción plena de Ramón y David. El desarrollo de la adopción fue sin mayores demoras ni procesos burocráticos que inició en la Justicia de Sáenz Peña y terminó en el Juzgado número 3 a cargo de la Dra. Karina Feldmann “me sorprendió la rapidez -dice- fue una experiencia que no tardó mucho y me tocaron dos angelitos que vinieron  alegrar este hogar”.

UN PROTOTIPO “ESTÉTICO” PARA ADOPTAR

“Yo creo que mucha gente busca una estetización en la elección de un hijo adoptivo. Hay como un prototipo de niño al que quieren elegir. No estoy en contra ni juzgo, pero creo que si alguien quiere a alguien, lo quiere como es, como viene. Si aprendemos a saltar ese prejuicio, encontramos la inmensa felicidad de ser padres”.

“A nosotros nos cambió la vida. Fue volver a andar de aquí para allá – nos cuenta entre risas mientras recrea en su mente la tarea ajetreada de una mamá- pero con una inmensa alegría: David, que es el más chicos es inquieto, no para y siempre nos hace reír. Ramón, el más grande es un angelito, es más sensible, muy cariñoso”.

Susana apela a quienes tienen dudas o temores de adoptar chicos en condiciones parecidas a la de sus hijos, “hay que pensar que los chicos necesitan y están esperando que alguien los quiera. Sobre todo los que tienen alguna discapacidad más simple o grave, pero no hay que tener miedo. Con amor todo se puede” expresa la mujer que les cambió la realidad a David y Ramón, quienes vienen de experimentar una vivencia muy diferente a la de este hogar en el que ahora crecen.

“Ellos tienen una hermanita más chica que también fue adoptada y otras dos más grandes que esperan, están institucionalizadas y tienen 16 y 19 años”. Lo que demuestra la realidad de muchos chicos que crecen en instituciones públicas sin la contención y el amor de un familia. No tuvieron la posibilidad de elegir en qué familia nacer. Nosotros, la sociedad y sobre todo quienes deciden ser adoptantes, sí tienen la oportunidad de ser padres ahora. Hay alrededor de 70 chicos chaqueños (entre niños y adolescentes) esperando una familia que los quiera.

EL ESTADO PUEDE Y DEBE ACOMPAÑAR

Hay experiencias en otros países, como España, de acompañamiento a las familias que deciden adoptar, sobre todo a chicos más grandes. Donde el Estado (Poderes Ejecutivo y Judicial) apoya a las familias mediante equipos interdisciplinarios con el crecimiento de los niños y adolescentes y la adaptación a los cambios. Experiencia que ha demostrado resultados muy positivos y sobre todo evitar que haya chicos que crezcan sin el amor familiar.

Por estos días se trabaja desde una Comisión Interpoderes de Adopción, así lo expresó la Dra. Cecilia Murad, abogada de la familia, quien detalló la intención que existe de “generar un equipo de trabajo que haga un proceso de acompañamiento en contención psicológica y adaptación a la nuevas experiencias familiares. Si bien se trabaja articuladamente entre ambos poderes, no existe un ámbito o equipo específico conformado como corresponde. Para lo cual solo es necesario el compromiso de hacerlo, porque los procesos de adopciones, a veces, no son fáciles”.

Se hace duro de comprender cómo al tomar la decisión de ser padres haya condicionamientos que  afecten la determinación de “elegir” o no a un hijo, sin embargo las estadísticas son elocuentes. “Hay indicadores en el Registro sobre los casos similares a los hijos de Susana  con ciertas patologías y más grandecitos – comenta la abogada- que son los que esperan más tiempo para tener una familia y a veces cumplen la mayoría de edad, sin lograrlo. Un acompañamiento real del Estado, podría modificar muchas elecciones de estos pretensos adoptantes. Esto provocaría que se amplíe la franja etaria de los elegidos y ayudaría a muchas personas que también esperan hace mucho para adoptar, a darse cuenta, mediante un trabajo de acompañamiento del Estado, que el amor no viene sólo en niños de 1 o 2 años sino en cualquier chico con necesidad de cariño. Sobre todo aquellos con capacidades diferentes, maravillosas, que te hacen ver cómo uno puede cambiarles la vida. Ellos te traen felicidad y vos a ellos se la das, que es lo único que necesitan”.

 


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