Un jardín, un hogar, un estilo de vida

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Una nueva forma de educación se está desarrollando hace unos años en nuestra provincia. Nueva para los que estamos acostumbrados a la educación formal, con materias, cursos y libreta de calificaciones. Pero la pedagogía Waldorf ya tiene sus años. De hecho, el primer colegio argentino de estas características fue el Rudolf Steiner, que se instaló en 1940 en Buenos Aires.

Esta forma de concebir la educación va más allá de la transmisión de conocimientos y se concreta en el desarrollo integral del niño, fortaleciendo su voluntad, cultivando sensibilidad y desarrollando el pensamiento creativo. Proyecto Bohemia visitó la Morada del Limonero, en donde la Asociación Infinito tiene su jardín de infantes que desarrolla la pedagogía Waldorf y que es pionero en el Chaco.

La Asociación Civil Infinito se define como un grupo de padres, madres y docentes unidos con el fin de una nueva forma de vida y educación. “Este jardín funciona hace tres años, y su principal fin es ver al niño como un ser integral”, comenta su Directora, Claudia Arellano. Waldorf trabaja en esta primera etapa de la vida, la parte física del niño: “Le damos mucha importancia al fortalecimiento físico, al juego libre. Es muy importante que ellos puedan trepar, saltar, correr en los espacios abiertos. En tanto en los espacios cerrados, van aprendiendo actividades por imitación”.

Como en un hogar

Entrar a la Morada del Limonero es como entrar a una casa. De hecho, el ambiente no resulta el que uno acostumbra encontrar en el ámbito educativo formal. Una sala, la cocina, el estar, el patio abierto y la galería, como un hogar. Claudia explica que esto responde a una idea pedagógica: “Las maestras van realizando las actividades y los niños se van sumando. La jornada empieza luego de que los niños van llegando y sumándose el espacio con una ronda de saludo, luego desayunamos y vamos al patio donde trabajamos la huerta y las actividades del espacio abierto. Los días suelen ser bastante parecidos porque entendemos que los niños necesitan de actividades rítmicas, tener el día bastante armado. No necesitan todos los días cosas nuevas que los bombardeen o los sobrestimulen”.

“Hay una sola sala integrada, la idea del jardín es que funcione como un cuenco, como un hogar, que funcione en un solo espacio. Dentro del espacio cerrado están nenes de 2 a 5 años integrados. Y después tenemos el espacio de sueño, en donde los chicos pueden descansar si lo desean o jugar a la casita o juegos más tranquilos”, comenta Claudia.

Lo vivencial

Al ser consultada acerca de cómo manejan los contenidos de aprendizaje, Claudia explica que es muy propio del adulto querer enseñarles cosas a los niños. Esta pedagogía trabaja con lo vivencial y lo experimental. “Entendemos que, más que decirles cosas para que aprendan, hay que hacer cosas. Hacer el pan o hacer la ronda. Pero si un niño no quiere hacer una determinada actividad, no pasa nada”.

“Lo más beneficioso de esta pedagogía es el contacto con las personas con las que uno trabaja, que no son solamente los niños, sino los padres, los demás docentes y los integrantes de la asociación civil. Se trabajan mucho los vínculos, que en las escuelas formales a veces no hay espacios para estas relaciones”, explica Vanesa, una de las docentes del jardín. “Con los niños es un reaprender permanente, sobre todo en el tema de la comunicación y los tonos que uno utiliza. A la hora de hablar lo hacemos con un tono más bajo y también el tono muscular es pausado. Tratamos de ser suaves en la voz y en movimiento”, dice Vanesa.

En cuanto al material didáctico, todos los juguetes están realizados a mano con materiales nobles que provienen de la naturaleza, como la madera y la lana. Sus formas son abstractas, para que el niño pueda construir el juego simbólico.  “De un momento a otro, un bloque de madera pasa de ser un teléfono a un auto. Los muñecos están tejidos a mano, no tienen expresión en su rostro, justamente para que el niño pueda identificarse y ponerle la emoción que él esté sintiendo. Siempre es juego libre, el docente está para guiar y acompañar”, explica Vanesa.

Otra de las actividades pautadas es el amasado del pan, con masa madre, que se hace una vez por semana. Los papás acompañan también en la mantención de la huerta una vez a la semana.

Un hogar, una familia

Las familias tienen un rol fundamental en esta pedagogía, básicamente porque esas instituciones educativas dependen generalmente de asociaciones civiles sin fines de lucro, como en este caso en particular. Se sostienen con el trabajo conjunto de las familias y las maestras, desde la mantención del edificio, el patio y los juguetes, hasta cuestiones más humanas, como la familia y sus particularidades. “Es muy importante para nosotros el acompañamiento de la familia, se invita a la familia para que conozcan de qué se trata la pedagogía Waldorf, y para que traten de implementarla en la casa, buscamos que haya coherencia en la vida del niño”, explica la directora.

La Morada del Limonero arrancó en el 2015 con tres familias. Entre todos, fueron armando los espacios, construyendo los juguetes, los juegos y, sobre todo, conociéndose. Hoy son 20 familias y sus niños los que concurren a la morada. “Una familia que traiga a su niño aquí tiene que saber que no es solamente enviar a un niño al jardín, es un estilo de vida. En el alma del niño esto tiene otro valor, ver a su familia en la escuela tienen otra connotación”, expresa Claudia.

La familia Waldorf

Para algunos papás y mamás, concurrir a una institución como esta puede ser una elección o simplemente un encuentro. Una de las mamás nos cuenta cómo llegó a la Morada del Limonero: “Mi hermana hizo un seminario de pedagogía Waldorf y me habló del tema. Del otro lado del ovillo estaba mi hijo que era un niño gris, triste, que no encajaba en ningún jardín. La cosa cambio. De ver a un niño que volvía del jardín y parecía que venía de hacer 8 horas en una oficina, a éste en donde todo es cuentos, color, naturaleza, cada día una historia distinta. La verdad es que fue un encuentro muy lindo”.

Otro de los testimonios nos habla de una búsqueda de los papás cuando piensan en la educación inicial de sus hijos: “Buscábamos con el papa de mi hija, un lugar que nos permitiera dejarla confiados y tranquilos, que esté bien cuidada en un ambiente sencillo donde prime el sentido común. Cuando fuimos conociendo el jardín empezamos a sentir que había conceptos profundos y una justificación que a simple vista no se veía pero que era muy interesante, y sobretodo que tenía buenos efectos en nuestra hija”.

Para otros padres, lo importante es que haya coherencia con la idea que uno tiene de la vida. Así lo expresa una mamá, cuando dice que elije esta pedagogía porque “la idea de ser humano que mueve es la idea que yo tengo. Un ser humano que pueda desenvolverse en libertad, en armonía con la naturaleza y con los otros”. En esta búsqueda, la educación de los hijos se va construyendo de acuerdo a las ideas de la comunidad y no a ideas o principios dogmáticos.

“Lo que recibimos en la primera infancia tiene mucho que ver con lo que seremos en la adultez. Darle importancia a los primeros años de la educación, es algo que esta pedagogía lo presenta como fundamental”, expresa otra de las mamás Waldorf.

El trabajo en comunidad está presente en los testimonios de los papás y mamás Waldorf: “El sentido de comunidad me parece una de las cosas más interesantes, sin duda hace una gran diferencia”, comenta una mamá. “Trabajar en comunidad es maravilloso, todos aportamos desde nuestro lugar con la mirada hacia nuestros hijos. En un mundo donde muchas veces somos espectadores de lo que nos pasa, poder involucrarnos y ser protagonistas es enriquecedor. Ellos, que son nuestro reflejo, van viendo y aprendiendo que somos una comunidad”.

Esta manera de pensar y hacer educación puede generar algunas dudas para algunos padres cuando piensan en la continuidad de los estudios académicos. Sin embargo, la pedagogía Waldorf tiene años implementación exitosa. Los estudiantes logran insertarse con facilidad en el sistema formal. En este caso en particular, los niños concurren hasta los 4 años y luego continúan en un jardín tradicional. En otras provincias como Buenos Aires y Córdoba, ya existen los niveles equivalentes a primario y medio en dónde los estudiantes pueden terminar el ciclo completo y luego concurrir a los niveles superiores.

La portada de la página del Colegio Rudolf Steiner lo expresa claramente: “Los niños de hoy se enfrentarán a problemas sociales y ambientales… ¿Cómo preparar a esta generación para semejante tarea. La pedagogía Waldorf participa en la formación de seres humanos que se convertirán en iniciadores de un cambio cultural desde lo humano y desde lo social. El pluralismo en el sistema educativo y el derecho de los padres a elegir libremente la educación de sus hijos, son la expresión de una sociedad libre”.


Categoria: Educación | Tags: , , | Comentarios: 3

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3 thoughts on “Un jardín, un hogar, un estilo de vida

  1. Muchas gracias chicas, por el proyecto, el compromiso y el espacio; un trabajo impecable , gracias por su dedicación, es para nosotros un inmenso desafío en estos tiempos, ofrecer una educación basada en la autoeducacion del adulto, y que ustedes hagan visible nuestro trabajo diario, nos reconforta, y nos alienta a seguir, muchas gracias

    • Avatar for Proyecto Bohemia

      proyectobohemia

      Gracias por confiar en nosotros. Tratamos de hacer un buen trabajo y visibilizar el buen trabajo de nuestra comunidad

  2. Avatar for Proyecto Bohemia

    Carla Innocente

    Gracias chicos, gracias!! Muy lindo salió

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