Tenés que Ver: Period

Un corto documental premiado en los Oscars



Hablemos de menstruación, ¡y punto!

Por Eugenia Barberis

La menstruación, incluso en sociedades modernas o “avanzadas”, suele poner a la gente en un lugar incómodo. En ese sentido, podemos recordar que hasta hace muy poco tiempo, para todos los publicistas argentinos era un líquido generalmente azul que llegaba casi impoluto a manchar las toallas higiénicas que nos venden. Ahora algunos al menos parecen haber descubierto su verdadero color.
“Period. End of sentence” se alzó con el premio Oscar en la categoría Mejor Corto Documental en la última entrega narrando una historia en el que sus hacedoras siguen a las jóvenes de un pueblo de la India que comienza a fabricar sus propias toallas higiénicas en una pequeña fábrica.
Una vez más se puede evidenciar que el capitalismo y sus crisis económicas golpean más fuerte a las mujeres. Sin ir más lejos, podemos citar algunos aspecto propios de la economía femenina y el “consumo obligado” para las mujeres -mayormente por la cultura ññññññpatriarcal que habitamos- entre los que se encuentran toallas higiénicas, tampones, anticonceptivos, elementos de depilación, de perfumería y el rubro mal denominado “belleza” en general.
El dato no es menor porque, según relatan en el film, en ese país asiático donde la pobreza no es ajena a nadie, el 90 % de las mujeres no tienen acceso a productos de higiene sanitaria por cuestiones económicas pero también culturales. Tal es el tabú que existe sobre el tema que en muchas de ellas son consideradas “impuras” cuando están en esos días y no pueden salir de sus casas, ir al templo, a la escuela, ni siquiera compartir la cama con su pareja. De ahí viene el título del documental, que cuya traducción sería “Período. El fin de la sentencia” que además juega con la idea de que, en inglés, period es el signo de puntuación “punto” o puede referir a la noción de un período, otro eufemismo para no nombrar a la menstruación. Y parece aludir a la sentencia que significa ser mujer en algunas sociedades, pero al mismo tiempo “sentence” quiere decir frase u oración.
En los 26 minutos que dura la película se puede ver entrevistas a chicas jóvenes que cuentan su experiencia en primera persona sobre lo que significa la menstruación pero también convoca a varones del pueblo -cercano a Nueva Dehli, pero ubicado en una zona rural- que en muchos casos no tienen la menor idea de lo que significa.
Por eso llama la atención que la “máquina” (bastante rudimentaria pero muy útil) para fabricar las toallas higiénicas fue diseñada por un hombre, además de que permitió tener una salida laboral para muchas habitantes de un pueblo de la India. No son datos menores y hacen al por qué es importante contar este tipo de historias.
El corto ayuda además a salir un poco de la zona de confort y enfrentar los tabúes e incomodidades que muchas veces generan estos temas para ponerlos sobre la mesa, discutirlos y pensar en modos de mejorar la vida de miles de mujeres que cotidianamente conviven con la discriminación por el sólo hecho de ser mujeres. Como casi todas, en casi todos los puntos del planeta.
Es necesario verlo, poniéndolo en contexto pero también mirando nuestra realidad. En una sociedad empobrecida como la argentina actual, en la que ser mujer puede ser una sentencia para muchas, a veces damos por supuesto que todas tenemos acceso a ciertos bienes de consumo básicos. Este tipo de producciones audiovisuales, aunque hayan sido hechas del otro lado del mundo, nos ponen en eje y movilizan, invitan a uno de los debates que nos debemos y abren los ojos respecto de las dificultades muchas veces ocultas que implican las diferencias de género en nuestras sociedades.