¿Qué tiene Mayra Arena en la cabeza?

Por Victoria Stéfano

Carta de una travesti popular a Mayra Arena:

En el imaginario social de Mayra Arena evidentemente las travestis, las personas trans y no binaries somos todes de clase media acomodada con un interés específico: ser la distracción del objetivo que debe perseguir el gobierno de Alberto Fernández.

En la lectura que ofrece, gran parte del estruendoso fracaso del Frente de Todxs en los comicios del 12 de septiembre tiene que ver con hablar alguna que otra vez con la E, consolidar la posibilidad de acceder a un DNI sin marca de género y además, esto no lo marca, pero lo apunta, el cupo laboral trans.

«¿A cuántos incluís cada vez que decís todes y a cuántos dejás afuera?», se pregunta la socióloga villera.

Bueno Mayra, esta travesti de un barrio popular te va a contar un par de cosas que quizás, en el afán de salir a posicionar tu representatividad de las clases sociales más bajas, corona que te otorgó nada menos que el operador político Infobae, se te saltearon. O quizás simplemente, como a la mayoría de la gente cis como vos, siquiera le importan.

Mientras la economía se derrumbaba en pleno Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, las travestis, personas trans y no binaries que, en el 90 por ciento de los casos, como única base para su supervivencia tienen a la prostitución, también se cagaron de hambre.

Increíblemente, pese a vivir en los mismos barrios que el tuyo y el mío, fueron muy poques les alcanzades por el IFE. Les poques que lograron desenmarañar el camino virtual de inscripción a ese beneficio. Te lo digo yo, que me pase madrugadas renegando con links colapsados para cargar a mis compañeras, y después hacer todo el seguimiento de sus depósitos y cobros para hacer los reclamos pertinentes, por teléfono, porque yo también estaba aislada y esperando la mercadería repartida por los camiones de asistencia sanitaria que dispusieron las fuerzas armadas.

Y si te molesta el uso de la E porque no te sentís incluida compañera, te hablo en el lenguaje que ya conoces, ese con el que a las travestis nos dicen ‘los travestis’, y también ‘putos’, ‘sidosos’, y tal. Ese te debe sonar más cercano y familiar, ¿no?

Sigamos. Desarmas un par de puntos interesantes en tu nota de opinión. Hablas de Seguridad, Salud y Educación. Bueno, te voy a comentar un par de cosas al respecto, como para que la próxima puedas hablar con cierta claridad conceptual.

En términos de seguridad te puedo decir que abril de 2020 (plena pandemia) fue el mes con la mayor cantidad de denuncias de situaciones de violencia hacia personas de la diversidad sexual. Podría hacerte un copy-paste también con todos los nombres de las travestis y trans que fueron asesinadOs en 2020, además del crecimientos exponencial de las cifras en relación a la violencia institucional hacia personas LGBTIQNB. Pero capaz te suena excluyente.

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También puedo contarte de la cantidad de trabajadores y trabajadoras sexuales marikas, lesbianas, trans, travestis y no binaries que fueron detenidos intentando garantizarse un plato de comida, un mango para el gas, un peso para el alquiler, porque a nosotros tampoco nos alquilan con papeles y legalmente, por pobres y por travestis.

En salud, puedo decirte que en 2020 enterré a tres compañeras, muy cercanas. Pero no fue por el covid, ni por la crisis producto de la aparición del virus Sars Cov 2. No. Fue porque sistemáticamente se niega con prácticas expulsivas el acceso a la salud a las personas trans, travestis y no binaries. No te tengo que explicar a vos la violencia que ejerce el sistema de salud hacia los que nacimos en barrios con calle de tierra y tenemos casas con techos de chapa. Vos ya lo sabes. Ahora imagínate esa misma violencia, y además llamarte por un nombre que no es el tuyo y adjudicarte una identidad que no te pertenece. Y agregale que el resto de la gente, esperando en la misma sala, te mire inspeccionándote, se codee entre sí, murmure entre dientes, se ría de vos. Pero tranca May. Nosotros no te lo vamos a hacer a vos. Esa violencia se la dejamos a la gente cis.

Te puedo compartir estadísticas de abordaje de situaciones de intento de suicidio de personas TTNB durante la pandemia, espero el acrónimo no te resulte excluyente. Estadísticas claro que pertenecen a las organizaciones, porque para el Estado eso no es un problema. Ni lo son nuestras situaciones de consumo. Ni lo fue si nos quedamos sin insulina, sin hormonas y sin medicación antirretroviral.

Pero no te quiero aburrir con dramas de salud. Sigamos con la educación.

Mi provincia, Santa Fe, gobernada también por un peronismo tibio, decadente, medio antiderechos y pseudoprogre que no termina de ser ni fu ni fa, inauguró este año algunos espacios educativos para que la gente trans pueda ir al colegio. Imagínate un sistema educativo tan expulsivo con cierto sector de la población que tenga que crear espacios para educar a esa misma población. Claramente May lo sabes. Porque vos terminaste en un EEMPA.

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El 60 por ciento de mi población no terminó los estudios secundarios. ¿Sabes por qué? Por la violencia de las instituciones educativas y cada uno de los sujetos que las integran. Así que el 2020 no fue nada nuevo para nosotros. Acceder a la educación nunca fue garantía par mi colectivo.

Hago este recorrido para que sepas fundamentalmente que tu barrio, como el mío, está minado de gente trans, travesti y no binarie, marikas y tortilleras. Que tampoco habla con la E. O que directamente tampoco habla. Es gente que rara vez vas a ver de mañana, caminando por la calle tranquila. La vas a ver más a menudo de noche, ofreciendo servicios sexuales o intentando existir un rato sin ser violentada, o por las instituciones del Estado, o por sus propies vecines.

No tenemos el objetivo de distraer al gobierno nacional de bajar la inflación e incrementar los índices de empleo, paliar la deserción educativa, y abordar la inseguridad y la crisis de salud con políticas concretas. Queremos vivir en un país con todo eso, y también con derecho a ser nombrades.

Nosotres, May, también queremos dejar de vivir de ayuditas del Estado. Queremos un sistema educativo que incentive el acceso al empleo. Queremos un sistema de salud que responda a todas las necesidades, desde el primer nivel. Queremos vivir segures, sin miedo a ser asesinades por ser quienes somos. Y queremos que vos también vivas en paz, y que nadie te rompa las pelotas.

Por esa Argentina, nosotres salimos a cacerolear en 2001 para defender una población que nos perseguía y violentaba, marchamos al Congreso en 2017 a defender una jubilación a la que no tenemos acceso, y muches de nosotres también elegimos a Alberto buscando en el la esperanza de otro país. Y también nos asfixia el clima actual. Porque somos pobres como vos. Porque no estamos en el bando contrario. Así que bajá las armas, que estamos queriendo construir lo mismo.

Cuando quieras nos tomamos un café y lo conversamos.

 

Fuente: Periódicas



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