Todos los caminos conducen a la ESI

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“ESI para decidir”, “Sin ESI no hay ni una menos”, “La ESI va a cambiar el mundo” son algunas de las consignas que podemos ver en las marchas feministas. El mensaje es que la Educación Sexual Integral forma parte esencial del cambio cultural que se necesita en un país donde se registra un femicidio cada 36 horas (Informe Febrero 2023 del Observatorio Nacional MuMaLá «Mujeres, Disidencias, Derechos») y las violencias de distintos tipos son cotidianas para las mujeres y la comunidad LGTTIBQ+. 

Ante esta realidad han crecido las políticas de asistencia a víctimas y dispositivos a nivel nacional y provincial, pero resulta imprescindible repensar los instrumentos educativos que hoy se disponen para que los conceptos de igualdad y equidad de género se incluyan en el colectivo social. 

Las violencias contra las mujeres e identidades diversas han sido naturalizadas de múltiples formas en nuestra cultura, de allí que constantemente apelamos a un proceso de desconstrucción para debatir y erradicar aquellos estereotipos, roles de género y parámetros binarios (que sólo podemos identificarnos como mujer o varón) y heteronormativos (considerar la heterosexualidad como norma general y única)  que son la raíz de esta situación. Muchas personas emprenden este proceso de forma voluntaria y particular, a veces desde las organizaciones, pero al día de hoy es necesario extenderlo para que tenga un verdadero y profundo alcance social. 

Aún con resistencia de algunas familias, la docencia y sectores conservadores de la adultez sobre todo, en el camino del cambio cultural, la Educación Sexual Integral es una herramienta fundamental para generar una transformación desde las nuevas generaciones hacia el resto. Incluso, a través de la ley 26.150, está establecida la incorporación de la Educación Sexual Integral en todos los niveles y modalidades educativas lo que incluye a la educación de personas mayores. Se proyecta que esta sea la semilla para la construcción de una sociedad igualitaria en algunos años.

¿Pero qué sucede con todas las generaciones que no recibieron una ESI adecuada? ¿Cuál es el camino para aquellos grupos etarios que siguen perpetrando la cultura patriarcal? La respuesta tiende a ser, nuevamente, que la Educación Sexual Integral se extienda de manera comunitaria: de las nuevas generaciones a las personas adultas. Este es el debate que buscamos plantear.  

La ESI que tenemos vs. la ESI que necesitamos 

La ESI consta de cinco ejes básicos: cuidar el cuerpo y la salud, valorar la afectividad, garantizar la equidad de género, respetar la diversidad y ejercer los derechos. Según la ley debe ser transversal y aplicarse en todos los niveles educativos. La gama de contenidos es realmente amplia y busca construir personas con conocimiento de sus derechos, con afectividad responsable y respetuosas hacia les otres, que comprendan los conceptos de igualdad  y en diversidades todas, del cuerpo, de discapacidades y de género. 

En diálogo con Proyecto Bohemia, Nadia Musaubach, integrante de la Red de Educadoras Feministas, señaló: “La aplicación de la ESI tiene avances y retrocesos, hoy en día en todas las escuelas tienen algún departamento de ESI, se trabaja en la currícula o desde la dirección se pide que se integre pero también está toda esta otra parte social de que aún es tabú, por lo que no se aborda de manera transversal en todas las áreas disciplinares y materias y tampoco se aborda profundamente, entonces se tratan siempre los mismos temas”. 

En otra línea, agregó “Seguimos teniendo muchas denuncias de acoso a jóvenes y entre estudiantes en muchas escuelas”. Ante ello, planteó la necesidad de fortalecer y ampliar los contenidos incluidos en la ESI: “Hay que profundizar, no solamente cuidar el cuerpo, cómo cuidar mi salud, sino también cuidar el cuerpo del otre, de respetarlo. Hablemos de las emociones y de valorar la emoción del otro, de que si una compañera te dice ‘me estás haciendo sentir incómoda’ tenés que parar. Falta realmente embarrarse, son temas muy delicados que generan mucho tabú, pero somos nosotras quienes tenemos las herramientas en las aulas, porque muchas veces en la familia  y en las y los propios jóvenes, esto se naturaliza”. 

En este marco, la docente manifestó que la ESI debe ampliarse a todos los grupos etarios: “Nosotras también buscamos una ESI de aplicación comunitaria porque lo que sucede dentro de las instituciones en realidad pasa en todos lados y no sólo con los jóvenes, obviamente con los adultos mucho más”. 

Delia “Choni” Pérez, subsecretaria de Género, Diversidad y Disidencia, también entrevistada por Proyecto Bohemia, coincidió: “La ESI debe ir con fortaleza en el sistema educativo y no solamente ahí, nosotras ya vemos con absoluta necesidad que la ESI vaya a los clubes de barrios, en los niveles comunitarios y que se hable de educación sexual integral porque no solo significa hablar del cuidado del cuerpo y la prevención en relación al desarrollo psicosexual de las personas, tiene que ver con la construcción de ciudadanía”. 

Al respecto, convocó al Estado, incluyendo a las organizaciones civiles y sociales, a “tomar el compromiso de trabajar en la desconstrucción de las personas adultas. Las organizaciones que están en los barrios, en la asistencia o en la promoción de derechos tienen que hablar de cómo se construye una mujer, de cómo se construye un varón y cómo se miran los problemas de nuestra sociedad. Se requiere un trabajo comunitario y colectivo, o sea, cambiar las lentes con las que se mira la realidad”. En relación a ello, mencionó como una primera experiencia la del programa de Promotorxs Territoriales contra la Violencia Sexista, quienes recibieron una capacitación para trabajar en territorio y brindar herramientas de asistencia antes situaciones de violencia de género, además de promover el reconocimiento de las desigualdades entre varones y mujeres y la idea de que las autonomías de las mujeres se construyen a partir de una vida libre.

A modo de balance, la subsecretaria planteó como primordial abordar las masculinidades. “En la mayoría de las actividades que propiciamos permanentemente vemos que nos estamos hablando a nosotras mismas y que hay una gran ausencia de la masculinidad. Es una cuestión que las feministas tenemos que replantearnos, creo que no podemos llegar a una sociedad equitativa sin que haya aliados que reconozcan que tienen que renunciar a sus privilegios y tienen que desconstruirse”. 

Ambas entrevistadas mencionaron la necesidad de generar acciones similares en las instituciones sociales, como los medios de comunicación y también la iglesia, donde usualmente se reproducen como norma los roles de género estereotipados, se niega la diversidad de identidades y orientaciones sexuales, entre otros mensajes que hacen a la vulneración de derechos y la discriminación. 

Todos los caminos llevan a la ESI. Resulta imprescindible entonces convocarnos y convocar a las organizaciones y principalmente al Estado a delinear el cómo, los instrumentos para aplicar una Educación Sexual Integral de forma amplia, transversal y hacia toda la sociedad. Es un debate en el que todxs y cada unx debemos participar para lograr una sociedad más libre e igualitaria.

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