Nueva ley de HIV e ITS: para combatir la discriminación, para más contención y para más información
Tras 8 años de lucha por parte de organizaciones de todo el país, finalmente el Senado de la Nación aprobó el proyecto de ley de VIH, hepatitis virales, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual (ITS) que reemplaza la Ley Nacional de Sida, vigente desde hace más de 30 años. La nueva ley propone un abordaje de la problemática orientado hacia los determinantes sociales de la salud, haciendo foco en la eliminación del estigma desde una perspectiva de género y de derechos humanos.
Estando un paso más cerca de asegurar una sociedad sin discriminación y una mejor calidad de vida para las personas que conviven con enfermedades de transmisión sexual, la aprobación de esta nueva ley nos invita a reflexionar sobre los cambios necesarios que se deben hacer en nuestra región.
Y es que, de acuerdo al Boletín sobre el VIH, sida e ITS en la Argentina, son más de 136 000 las personas que conviven con el VIH, de las cuales el 17 % desconoce su diagnóstico. ¿A qué se debe esto? En las provincias no centralizadas, principalmente, se debe a que faltan más diagnósticos, más recursos y más información.
La deuda pendiente
En el 2013, la ONUSIDA estableció los principales objetivos en materia de tratamiento del VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) para el 2020:
- El 90 % de las personas que vivieran con el VIH debían ser detectadas y diagnosticadas.
- El 90 % de las personas diagnosticadas con el VIH debían recibir el tratamiento respectivo.
- El 90 % de las personas en tratamiento debían tener cargas virales indetectables, esto es, que con su nivel de VIH en sangre no pudieran provocar que otra persona contrajera la enfermedad, como consecuencia del tratamiento de terapia antirretrovírica continuada.
Si bien la famosa meta 90-90-90 fue imposibilitada con la llegada de la pandemia, aun así, nuestro país estaba muy lejos de llegar a esa meta.
En promedio, se notifican 4800 casos de VIH por año a nivel nacional, mientras que, en la provincia de Chaco, ha habido de 120 a 130 nuevos diagnósticos anualmente. De acuerdo a Juan Quintana, médico jefe del programa de VIH, ITS y Hepatitis Virales del Ministerio de Salud de la provincia del Chaco, hay, por lo menos, 2000 personas, en la provincia, que tienen VIH y están registradas en su sistema de salud, así como también en el de obras sociales, con diagnóstico y tratamiento.
Sin embargo, y al igual que en el panorama nacional, la cifra real de casos es, probablemente, un 30 % mayor a la registrada. Uno de los principales motivos de esta brecha es la centralización de la atención del VIH. Esto quiere decir que no en todas las localidades de la provincia y del país se puede acceder a atención médica que trate esta problemática de salud. Además, la realización de test también está centralizada.
Ante ello, el doctor Quintana explica: “si queremos diagnosticar el 90 % de los casos, tenemos que llevar los test a todos los rincones de la provincia. Y si queremos que las personas estén bien tratadas y bien controladas, para cumplir ese 90 % de tratamiento y 90 % de carga viral indetectable, debemos llevarle la atención lo más cerca que se pueda de donde vive la gente”.
Ante las cifras que revelan que 2 de cada 10 personas no saben que tienen VIH, herramientas de detección, como el autotest, son cada vez más necesarias para garantizar a la ciudadanía un acceso a test rápidos para que puedan saber si conviven con el VIH y qué pueden hacer al respecto.
En este sentido, el trabajo de organizaciones como la ONG Aids Healthcare Foundation (AHF) ha sido clave para detectar a las personas que contrajeron el virus. Además de brindar folletería y capacitaciones, actualmente trabajan con fundaciones aliadas, como la Fundación Travesti Trans de Chaco y la Red Diversa Positiva de Corrientes, para encontrar los casos reactivos de VIH, realizando testeos, generalmente en la vía pública, para luego vincularlos al sistema de salud y hacer seguimientos de los casos.
La mejor arma es la información
Ariel Núñez, coordinador regional de la AHF en Argentina, considera que es necesario “profundizar en lo que es la promoción y prevención sobre las ITS, porque falta hablarlo”, y explica: “nosotros en la región, como coordinadores, vemos, en la calle, que hace falta mucha información”.
Hace falta informar mucho y constantemente sobre qué es el VIH, cómo se transmite, cómo se trata y cómo se previene. En este sentido, el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) resulta fundamental para prevenir no solo esta enfermedad, sino todas las ITS.
“La implementación efectiva y temprana de la Educación Sexual Integral es fundamental (…) porque es la manera en que la gente, por su propia voluntad y necesidad de cuidar su salud, va a buscar tempranamente realizarse el test. Yo creo que, en el tema del autocuidado y la prevención, hablando específicamente de infecciones de transmisión sexual, el punto decisivo está ahí”.
Juan Quintana, médico jefe del programa de VIH, ITS y Hepatitis Virales del Ministerio de Salud de la Provincia del Chaco.
Si bien la nueva ley amplifica la mirada biológica médica asistencial que la Ley Nacional del Sida mantenía para centrarse en formas de socavar la discriminación hacia personas que conviven con el VIH (una realidad que, hasta el día de hoy, desafortunadamente, se evidencia en todos los ámbitos sociales, incluso en las propias instituciones de salud), el estigma que rodea a esta cuestión solo puede clarificarse hablando, y hablando mucho. Es necesario generar más espacios de concientización e información sobre las ITS, donde se hable de cómo utilizar el preservativo peneano, vaginal y el campo de látex para prevenir su transmisión; de que el VIH no se contagia, se transmite; y, sobre todo, de que tener VIH no significa la muerte, sino que, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, las personas que conviven con el virus pueden vivir plenamente. La seguridad de esas personas depende de que sigamos informándonos, e informando.
Los 4 puntos más importantes de la nueva ley:
1-Establece el acceso universal y gratuito al tratamiento, garantizado por el sistema de salud público, las obras sociales y la salud privada. Se destaca que toda prueba para detectar esas patologías deberá ser voluntaria, gratuita, confidencial y universal.
2-Promueve la creación de un régimen de jubilación especial, de carácter excepcional para quienes transiten las enfermedades de VIH y hepatitis B o C, así como una pensión no contributiva de carácter vitalicio para quiénes se encuentren en situación de vulnerabilidad social. En la iniciativa aprobada se establece que quienes acrediten al menos diez años desde el diagnóstico de la enfermedad y 20 años de aportes jubilatorios, pueden solicitar la jubilación a partir de los 50 años.
3-Impulsa la capacitación, investigación, difusión de campañas masivas y la conformación de una Comisión Nacional de VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis, integrada de forma interministerial e intersectorial por representantes de los organismos estatales, sociedades científicas y organizaciones de la sociedad civil con trabajo en estas patologías.
4-Propone un Observatorio Nacional sobre Estigma y Discriminación, con el objetivo de visibilizar, documentar, disuadir y erradicar las vulneraciones a los derechos humanos de las personas afectadas.
Categoria: salud/derechos | Tags: Argentina, Derechos humanos, HIV, ITS, Políticas públicas | Comentarios: 0