Río Negro: crónica de una agonía

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Por Paulino Moreno*

Es domingo 23 de agosto a las tres de la tarde, coordinamos entre “La juntada de los sábados” y “Voluntarios Ambientales” una jornada de visibilización del estado del río Negro, bajo el puente de la avenida Sarmiento. En la bajada del Gauchito Gil, los voluntarios a pie juntaron los residuos sobre la margen derecha del río, mientras que los navegantes improvisamos la bajada sobre margen izquierda, zarpando frente al barrio cerrado con destino hasta el Parque de la Democracia.

Encontramos manifiesta vulnerabilidad ambiental del río frente a la sostenida bajante y la falta de precipitaciones, como profundidad máxima 1,40 mts., (que habitualmente tiene tres metros) con riberas cubiertas de una capa blanquecina salobre y, por supuesto, los residuos sólidos, plásticos botellas, cubiertas, lo que se puedan imaginar. Lo que se puede reconocer sobre la superficie del río es cierta turbiedad que podría ser algas o heces humanas en descomposición.

Recordemos que toda el área norte donde está asentado el barrio cerrado carece de cloacas, el medio por el cual se deshacen de los fluidos cloacales es el pozo absorbente que conecta con la napa, y al ser este un sistema fluvio-lacustre va a parar al cauce del río.

¿Qué resultados arrojaría el análisis químico de ese lodo?

Nos enteramos por los medios de comunicación que hay desarrollos inmobiliarios en ciernes río arriba de la avenida Sarmiento y alertamos del agravamiento sobre la vulnerabilidad ambiental de mantenerse sin cloacas el área Norte. Prevenimos a la población que tenga la posibilidad de adquirir lotes en vez de estar pagando una ubicación ambientalmente privilegiada en un barrio privado con aires del delta del Paraná, que caerá en la triste realidad de tener una casa con fondo a una gran cloaca a cielo abierto.

Ataque al hábitat de los carpinchos

Hace un par de años que ha sido avistada una familia de carpinchos en el Parque de la Democracia. En la exploratoria previa, cuatro días antes del encuentro, encontramos la morada del capibara, sus rastros y heces, además de filmar con un dron su hábitat: una laguna de 60 metros de díámetro pegada a la ribera del Negro, donde el carrizal seco oficiaba de colchón. Este magnífico círculo amarillo, estaba franqueado por el monte a la izquierda, (con recorridos en el soto-bosque que cubriría la retirada), y por la derecha una hectárea de pastizal alto y seco, sobre los cuales seguramente se mimetizaban. El recorrido que habíamos programado, llevaría un sendero con machete en mano, hasta las últimas casillas de madera, en el fondo del predio.

Ambientalistas en la zona quemada, antes usada como guarida por los carpinchos.

Este domingo de «juntada» una sorpresa nos esperaba. Todo el entorno amarillo de estos animalitos se hizo cenizas. Un incendio (intencional, no hay manera de explicarlo) dejó en tierra arrasada los territorios del herbívoro. Solo quedó el monte verde que aguantó las llamas y el río contaminado donde tener sosiego. ¡No entendemos cómo en un parque urbano, custodiado por el estado provincial, puede ocurrir esto! Mientras que estamos reclamando a los propietarios privados que no quemen campos, aquí pasa esto.

La guarida de los carpinchos, luego del incendio.

Un duro regreso a casa

Luego de atravesar este oscuro escenario, nos agrupamos respetando la distancia social obligatoria a la sombra que arrojan los aleros de las casillas, mientras la gente en bicicleta circulaba por el recorrido vehicular, sin entender por donde habíamos ingresado al parque. Se hace difícil no compartir el mate o que cada uno traiga sus mandarinas. Será algo a lo que tendremos que acostumbrarnos.

El sol cae y el regreso se hace pesado. El panorama era peor del imaginado.

La vuelta del recorrido se hizo más rápido. En 45 minutos estábamos al pie del Puente, realizamos el descargado de los botes y los residuos recolectados en bolsas. Cargamos los botes al acoplado canoero mientras el sol se ocultaba detrás del monumento al “progreso” (Hotel Howard Johnson) que hasta la vista nos privatiza. Y la reflexión sobre el río Negro y la historia chaqueña atravesada por el extractivismo es: ¿la contaminación del agua dulce, quema de pastizales y el desmonte, será nuestro rastro?

*Arquitecto, ambientalista.

Videos: Javi Meza. Fotos: Ani Liba y Ana María Galaraza. Todes integrantes de «La Juntada de los Sábados», donde pueden ingresar en Facebook para ver muchas más imágenes.


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