Tarea de cuidados: mapa federal para empezar a combatir la desigualdad

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Un modelo de sociedad más justa, libre e igualitaria que sea capaz de producir modos de vida y organización más dignos e inclusivos, es uno de los objetivos del feminismo. Cuando el presidente Alberto Fernández lo anunció, primero en campaña, y luego en funciones puso en práctica el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, muchas expectativas (esperanzas) comenzaron a tornarse en posibles concreciones de políticas de Estado que comiencen a efectivizar años, siglos de desigualdad.

Por ese camino, se conoció estos días un avance sustancial: Argentina contará con un Mapa Federal del Cuidado. La ministra Elizabeth Gómez Alcorta confirmó que la cartera que dirige lo construirá con el apoyo de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL). Fue después del encuentro bilateral que mantuvo con Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de CEPAL, en Chile. Esto es solo un primer paso de una serie de políticas públicas de cuidado que el Ministerio tiene proyectadas para avanzar en revertir la desigualdad histórica en la cuestión, donde son mayoritariamente las mujeres quienes sostienen estas tareas absolutamente desvalorizadas y sin ninguna remuneración. 

La iniciativa responde al reclamo de los movimientos feministas, sectores políticos, sindicatos y de muchísimas mujeres que a diario sostienen estas tareas sin reconocimiento.

¿Qué son las tareas de cuidado y quiénes la realizan?

El anuncio fue ratificado por las redes del Ministerio, sobre todo acercando claramente detalles de la temática y en un lenguaje coloquial, que reproducimos a continuación.

“Esta semana festejamos un logro histórico de este Ministerio. CEPAL se comprometió con la ministra Eli Gomez Alcorta a apoyar la elaboración de un mapeo federal del modo en que se organiza socialmente el cuidado en nuestro país. ¿De qué se trata todo esto?
Las tareas de “cuidado” se vinculan con todo eso que se hace para que los hogares y las familias funcionen. Básicamente, todo lo que hacemos desde que nos levantamos. ¿Pensaste quién lo hace? Si no ponemos el foco en quién garantiza la reproducción, no hay producción.
Son actividades que conocés: comprar, cocinar, limpiar, vestir niñxs, higienizar personas dependientes y otras tareas que tienen en común no estar valoradas socialmente (¿alguna vez alguien te felicitó por limpiar el baño?). Además, son invisibles en la economía.
En la actualidad, todas las tareas del hogar y el cuidado de personas dependientes (niñxs, personas adultas mayores, con discapacidad, etc.) recaen, en general, en las familias y, en particular, en las mujeres de las familias, quienes las realizan sin recibir una remuneración.
De hecho, según datos que surgen de la Encuesta de Uso del Tiempo del INDEC Argentina, las mujeres destinan, en promedio, 6 horas diarias a las tareas de cuidado. Los varones, sólo 2.
Estos temas se pensaron durante siglos como “cuestiones privadas”. Hace ya un tiempo que los movimientos feministas vienen haciendo visible que los cuidados deben ser parte de la agenda pública e involucrar a todos los actores que tienen responsabilidad en garantizarlos.
¿Por qué pensar esto desde el género? Porque al recaer mayoritariamente en las mujeres, complican su desarrollo: hacen más difícil el acceso y promoción en los trabajos y también la realización de otras actividades. ¿Cuántas veces tuviste que dejar de hacer algo por cuidar?
Las mujeres son consideradas “cuidadoras naturales” y esto las condiciona para desarrollar sus proyectos de vida de manera libre. Los indicadores de mercado laboral, brechas salariales y otros datos socioeconómicos dan cuenta de esto.
Cuidar es un derecho y también lo es ser cuidadxs. Una distribución más igualitaria de las tareas de cuidado al interior de las familias, pero también que involucre al Estado, a las empresas y a toda la comunidad es condición para una sociedad más justa.
Estamos trabajando de manera prioritaria para generar las alianzas necesarias entre todos estos actores y promover políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades y derechos para quienes cuidan y para quienes son cuidadxs todos los días, en todo el país.

Propuestas para transformarlas en políticas públicas

Históricamente ha sido el reclamo de varios sectores feministas, militantes por los derechos humanos y sectores políticos. De hecho, son varias las propuestas que se conocen. En diciembre pasado, a poco de asumir la nueva gestión de Gobierno nacional, recibió una de parte de la Comisión de Cuidados del PJ, coordinada por la socióloga y creadora del Consejo Nacional de la Mujer, Virginia Franganillo.
“Con esta propuesta hemos podido incidir en un tema clave para avanzar contra la pobreza y la desigualdades de género. Su armado contó con la participación fundamental de compañeras como la economista Lucía Cirmi, la dirigente sindicalista y de la economía popular Carolina Brandariz, la especialista en empleo María José Rodríguez, entre otros», explicó Franganillo a la Agencia Paco Urondo. Asimismo agregó que: «por primera vez en la historia, un presidente habló de feminismo, de cuidados y de economía popular como obstáculo principal para alcanzar la igualdad de las mujeres. Habló de educación temprana, de los servicios desde los 45 días y de la doble jornada en escuelas, todos temas prioritarios en la agenda de cuidados. Las políticas públicas serán progresivas y se irán definiendo con el gobierno en funciones». La consulta a la especialista se daba días después del discurso de asunción donde Alberto Fernández hizo hincapié en viejos reclamos del feminismo. 

Según el Observatorio de la Maternidad, en Argentina el 84% de los hogares monoparentales está a cargo de una mujer. Los hogares con jefatura femenina son 5% más pobres que los hogares con jefatura masculina, producto de las históricas marcas de género sobre los diferenciales de ingresos. Como lo expresan en la agencia, “la efímera oferta pública de cuidado infantil, que sólo cubre al 6% de infancias entre 0 y 2 años (ENES 2015), y la falta de ingresos para contratar servicios privados, disminuyen las posibilidades temporales de generación de ingresos y de ocupación fuera del hogar para las mujeres. Pobreza, desigualdad de género y cuidados están íntimamente relacionados”. 

A continuación reproducimos un resumen elaborado por Josefina Figueroa para la Agencia Paco Urondo, sobre la propuesta de la Comisión de Cuidados del PJ.

Fuente: Agencia Paco Urondo

“El Programa de mayores cuidados busca trabajar sobre dos problemáticas incrementadas por la  crisis económica de los últimos años: el desempleo de jóvenes y las necesidades de cuidado de personas adultas mayores. Propone una iniciativa estatal que forme al primer grupo poblacional en tareas de cuidado y ofrezca sus servicios a domicilio (o en instituciones) a personas adultas mayores que así lo necesiten (y que demuestren algún grado de dependencia funcional). El servicio podrá ser gratuito (financiado por el Estado) para jubilados y jubiladas que perciban el haber mínimo; subsidiado en casos de ingresos medios y remunerado para ingresos que puedan afrontar la contratación de estos servicios.

El fortalecimiento de las redes comunitarias de cuidado (asociaciones civiles, cooperativas y cooperadoras, movimientos sociales) que resuelven diariamente la necesidad de cuidado, alimentación y otras urgencias en el marco de la emergencia social. Estas actividades son llevadas a cabo en su mayoría por mujeres organizadas con una larga trayectoria de trabajo, compromiso y capacidad de articulación con distintos niveles del estado. Por lo que la iniciativa apunta a encarar procesos masivos de reconversión laboral que apunten a la integración a trabajos en relación de dependencia de expandirse los servicios de atención públicos de educación temprana.

Refuerzo de ingresos para personas a cargo de cuidados familiares. Se propone como alivio inmediato para él o la adulta que debe asumir responsabilidades de cuidado de más de dos niños menores de entre 1 y 4 años de edad que no cuenta con ingresos propios ni de otro miembro de la familia y la provisión de cuidado público o comunitario no está disponible.

Aumento inmediato de la remuneración por hora para las trabajadoras de casas particulares . Las trabajadoras de casas particulares constituyen un universo de relaciones laborales que permanece aun mayoritariamente en la informalidad (75%), considerando las características particulares del régimen de aportes y contribuciones a la Seguridad Social (montos mínimos) que distan de ser las del resto de de la clase trabajadora asalariada. También se exigirá la utilización de la figura de presunción (indicadores técnicos mínimos) para que AFIP deduzca y grave a los hogares que están utilizando servicios de trabajadoras de casas particulares sin registrarlas. Es necesario también crear o fortalecer registros de provisión pública, mayor formación y capacitación que incluya derechos laborales, así como aplicar cupos inversos (que se emplee varones para ir modificando  estereotipos).

Plan gradual y sostenido de expansión de la oferta pública de educación temprana. El desafío es definir e implementar una política nacional que requiere de un abordaje intersectorial, en el máximo nivel del Estado. Estas políticas deberán contemplar las distintas realidades de las jurisdicciones a través de  acuerdos federales y sectoriales, regulando, protocolizando y generando estándares de calidad, sintetizando la educación y lo comunitario, incluyendo las necesidades de las mujeres, de la diversidad de familias, jerarquizando los trabajos y a los/las trabajadoras del sector; mejorando lo existente y ampliando la cobertura hasta  universalizar, invirtiendo con presupuestos especiales y garantizando servicios de calidad.

Licencias igualitarias y corresponsabilidad empleadora en los cuidados. La iniciativa se propone ampliar la participación de los padres o progenitores en el goce de las licencias o períodos de prohibición de trabajar por maternidad/paternidad o crianza. Promoviendo la  corresponsabilidad en el cuidado, se propone avanzar en el cambio cultural eliminar la dinámica estructural de la discriminación laboral y la desigualdad en el campo del trabajo en perjuicio de las mujeres y otras feminidades. La agenda propone además extender los regímenes de licencias por cuidado para monotributistas y autónomos. 

Prórroga de la moratoria jubilatoria y reconocimiento del trabajo no remunerado de las mujeres. Deberán restituirse las moratorias previsionales que permitieron acceder al haber mínimo a quienes no contaban con aportes suficientes. El 87% por ciento de los 2,7 millones de personas que accedieron son mujeres. Esta política basada en principios de equidad de género aplicados a la seguridad social, garantiza ingresos en la adultez e implicó el reconocimiento de las tareas domésticas y de cuidado que obstaculizaron la participación plena de las mujeres en el mercado de trabajo. Permitió asimismo activar el ejercicio de la autonomía económica”.

Según la coordinadora de la iniciativa  «son políticas intersectoriales. Deberían implementarse  a través de varios Ministerios como Infraestructura, Economía, Educación, Salud, Igualdad, Mujer y Diversidad”. 

Las acciones han comenzado, la decisión política de romper con las desigualdades históricas empiezan a dar sus primeros pasos. Algunas son de hecho, trabajadas con la sociedad civil organizada. Hay esperanzas de contar con un proyecto de desarrollo con perspectiva de género que coloque a los cuidados en el centro de las políticas sociales, económicas y culturales. 


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