¡Es la economía, Macri!!!!!

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La campaña electoral del candidato a presidente de los Estados Unidos de Bill Clinton, en 1992, el eje principal  fue que la política debía enfocarse en la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas, acuñando la frase Es “La economía, estúpido.”, lo que fue decisivo para derrotar a su contrincante Bush, quien encabezaba la intención de voto fundamentalmente debido a sus éxitos en política exterior, como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico. Con esto señalaba Clinton que más allá de cualquier debate lo que más importa a la gente es el funcionamiento de la economía.

¿Por qué es importante la economía?

La economía y su funcionamiento es lo que más importa o debe importar a una sociedad en toda dimensión temporo espacial, ya que ella  define decisivamente el estado de ánimo de los pueblos, sus actitudes y comportamientos frente a quienes se encuentran en el gobierno, y obviamente influye de manera absoluta  en la elección de uno u otro candidato en tiempos electorales, lo que en definitiva no es otra cosa que la determinación de la variación de la intención de voto en un año electoral, máxime cuando el gobernante busca la reelección.

Ciertos actores de la política y de la economía, principalmente los economistas ortodoxos puros, se encierran o encapsulan en un lenguaje incomprensible harto de tecnicismos para el común de la gente, pregonando que los “ciudadanos de a pie no entienden de economía”.  Pero, ¿es difícil entender la economía como nos hicieron creer tanto tiempo? tal vez lo que existe en realidad es el interés de algunos pocos en que mucha gente no la comprenda, que no la entienda y la delegue en “eruditos económicos que son los que saben”.

Todo lo que existe en el mundo puede ser explicado de manera tal que cada persona según sus posibilidades, sus propios conocimientos, contextos, culturas, lenguajes pueda comprender aquello que le es explicado. De allí la importancia de la frase “Es la economía, estúpido.”, pues la que  la democracia real solo existirá en tanto y en cuanto la mayoría de la población comprenda según su propio sistema de creencias y valores de lo que se habla cuando se habla de economía, cuando el ciudadano entiende aquello que se explica. Si no se puede explicar es porque no se habla con la verdad, o por que no se sabe de lo que discute, permitiendo así eliminar del debate de la conciencia colectiva, de  la opinión pública o del discurso político temas tan importantes como la desigualdad, eliminando cualquier tipo de entendimiento real, y es ese entendimiento lo que sostendrá la implementación de distintas sociedades, es decir diferentes proyectos políticos.

¿Para qué sirve la economía?

Para saber si un país avanza. Pero, ¿como se sabe? A través de indicadores, como por ejemplo el “producto bruto”, que en términos sencillos es la cantidad de bienes y servicios que produce un país, pero que casi nadie sabe qué impacto tiene en el bolsillo de el señor que vende diarios, o de la señora que fabrica miel de exportación. A la economía también se la relaciona generalmente con la cantidad de dinero que circula en la sociedad, pero el dinero no es la economía, ésta es mucho más que eso.

Euro coins isolated on white

Necesariamente  la economía debe estar al servicio de la sociedad fundamentalmente en tres aspectos: al servicio de la familia, entendida esta como cualquier forma de contención afectiva del ser humano, debe también estar al servicio de la educación, y fundamentalmente al servicio de la salud de la población.

A fin de la semana pasado se conoció que el gobierno nacional “convocó” a través de Whatsapp” a algunos dirigentes de la oposición a consensuar una propuesta de diez puntos destinados a llevar tranquilidad en el año electoral a los mercados. Más que un acuerdo, se trata de una suerte de contrato de adhesión con cláusulas peligrosamente amplias que no son explicadas, o no las pueden/quieren explicar, de manera tal, que la gente común, como yo o como vos, las entendamos. En ese acuerdo se propone “Lograr y mantener el equilibrio fiscal”, “Mantener un Banco Central independiente que combata la inflación”, “Mayor integración al mundo”, “Consolidar la seguridad jurídica” “Creación de empleo con cambios en la legislación laboral”, “Reducción de la carga impositiva a nivel nacional, provincial y municipal”, “Consolidar un sistema previsional sostenible”, “Consolidar el sistema federal”, “Asegurar un sistema estadístico transparente”, “El cumplimiento de las obligaciones con los acreedores.”

La pregunta que sigue es ¿cómo?, ¿cómo lo harán? ¿cual es el significado en términos de economía casera o callejera todas esas palabras de economistas ortodoxos? ¿qué impacto tienen esas palabras que representan políticas económicas de estado en nuestros bolsillos y en nuestros futuros? lo cierto es que estos 10 puntos, contenidos en ese contrato de adhesión que revelan la ideología de clase y neoliberal del gobierno, que no es otra cosa que la ortodoxia económica, contienen nada más ni nada menos que los objetivos o herramientas del macrismo y del FMI, presentando una suerte de decálogo de plataforma electoral con miras a los próximos comicios nacionales. Como dije antes,  la economía debe estar al servicio de las familias, la educación y la salud de los pueblos, que son los motores necesarios, fundamentales e imprescindibles del crecimiento económico de un país. Notablemente, en el decálogo de adhesión no figuran  ni la educación, la salud, la vivienda, la ciencia, la tecnología, la cultura, ni muchos otros puntos que hacen al desarrollo de una nación, sino que claramente se tratan de intenciones de un plan a futuro que se basa en mayor deterioro de la clase trabajadora y del poder adquisitivo del salario, incremento de la desocupación a través de una reforma laboral, privatización del sistema previsional y asegurar a los acreedores extranjeros que pagaremos las deudas, a cualquier costo, aun cuando implique venderles el “alma del pueblo argentino”.

Está demostrado por la historia en distintos países del mundo como en Grecia hace algunos años, que las estrategias de austeridad propuestas por los organismos de financiamiento exterior como el FMI sólo maximizan el desempleo, la exclusión,  la pobreza y el atraso de los pueblos, privilegiando el salvataje de los bancos con fondos públicos en detrimento del gasto social o la reconstrucción de los lazos sociales de crecimiento.

Las noticias de hoy se ocupan de los ajustes financieros y no de los “desajustes humanos”, en términos de Kliksberg. Las crisis económicas como la que hoy enfrentamos en Argentina, desintegran la trama social y la necesidad de la gente de pertenecer a la sociedad, como por ejemplo el aumento de la tasa de suicidios durante la crisis griega o española con los indignados, o el aumento de la tasa de infartos en argentina durante la crisis del 2002 según la fundación favaloro. La gente no resiste tanta incertidumbre y  niveles de exclusión como estos. Así se generan protestas y movilización social que incluso han hecho caer gobiernos. Lamentablemente, estos procesos económicos y políticos de economía neoliberal y ortodoxia pura, son aprovechados por políticos de derecha, como Trump o Bolsonaro para generar además xenofobia, racismo,y discriminación, cargando la culpa y los costos de la crisis a los inmigrantes, a los pobres, a los adultos mayores, a las mujeres y a los niños y jóvenes.

Por eso, los pueblos debemos exigir que nos expliquen la economía. Debemos saber el qué, el cómo, el dónde, el cuándo y el para qué de las medidas de política económica que implementen o propongan .Porque la economía es política, la política es económica, así también, la política es comunicación y la comunicación es política. En definitiva “es la economía, Macri·”



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