El vago estatal y el profesional del mercado… de lo que hablaron y pensaron algún día

Por el

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Una vez se encontraron el vago estatal y el profesional que vive del mercado, en realidad no podría decirse que se encontraron, por que se veían casi a diario. Para ser preciso, lo que pasó es que ese día el vago, tras escuchar las quejas del profesional sobre lo mal que le estaba yendo, decidió hablar de eso que hacía años habían decidido no hablar… una decisión tácita para seguir con la amistad… una forma de evitar pelearse como tantas veces.
Por que el vago, como es de esperar, es de esos que creen que el Estado debe garantizar todo aquello que sean derechos para hacerse cargo de los más débiles, para hacer que las oportunidades sean “más justas”. Como es vago y le paga el Estado, siempre anda pensando en cómo las políticas se están yendo al carajo en temas de derechos, de oportunidades, es de esos que sufren por que a muchos les esta yendo mal, pero mucho mas mal que a él.
Sin embargo, como es de esperar también, el profesional es de los que creen que un país no puede funcionar así, que nada funciona gracias al Estado. Pero no es que no funciona porque no piensa con perspectiva de derecho, sino más bien nada funciona porque enmascarado detrás de “esos derechos” , hay un Estado que mantiene vagos, que no sirve para nada, que habría que terminar con esta forma de hacer política y que sobreviva el mejor, que todo sea regulado por el mercado. Dice siempre: “el que no trabaja es por que no quiere, el que no avanza es por que prefiere vivir de arriba”, y muchas cosas más que no hacen falta detallar, ya que sería una repetición de lo que muchos escuchamos a diario.
Pero ese día cuando el profesional dijo: _“¡Que locura! … Antes por este laburo cobraba ssmil y ahora no se puede hacerlo por menos de sssmil o ssssmil!! (sí, de uno a tres ceros más) Y encima cada vez alcanza menos!!…”
Entonces el vago pensó: “¡esta es la oportunidad!… Parece que algo de aquello que yo sospechaba que iba a pasar está pasando, algún día se quejaría. Cuando se de cuenta que lo que el vago le dijo varias veces sobre que algunas políticas son para pocos, era eso!! Son para muy pocos y que él también quedaría afuera. Y así arrancó la charla:
_“Si está terrible, hoy estuve analizando y nosotros perdimos más del cincuenta por ciento con nuestro sueldo, ante la inflación. Y eso no sabés cómo lo noto”, dijo el vago distendido. Convencido que la charla estaba habilitada.
_“En dos años nos aumentaron el 17,5% mientras que si sumamos la inflación subió en esos dos años casi un 70% y eso que todavía no terminó este año…” Dijo el vago…con la esperanza que el profesional asintiera en ese punto y la charla continuara, más bien se reanudara después de varios años.
Pero nunca sospechó que el profesional explotaría de esa forma antes de poder terminar la idea que el vago estaba por desarrollar para contarle a su amigo, que no sabía muy bien cómo iba a llegara fin de mes.


_“¿Qué?… ¿Qué decís?… ¿Que perdieron, decís?”
Y parecía como que en ese momento iba a explotar, ¡explotar literalmente!
“Uhh, cómo me equivoqué, este se muere de un infarto”, pensó el vago.
_“Mira…”, dijo el profesional… y agarró un papelito, un lápiz y se puso a mostrarle en números y gráficamente para que no quedaran dudas. Ustedes siempre arreglaron antes por un porcentaje de aumento, y así siempre les quedaba un resto que es mayor, ya que le dan un tanto porciento ahora, que se calcula para todo el año. Por ejemplo: le dan un 20 en este mes y este mes la inflación es de 5 y así hasta que se llega a 20% a fin de año, ustedes están ganando”.
“¡A la mierda, que teoría!”, pensó el vago, mas vale no interrumpo porque entre el miedo al infarto y esta locura que dice, prefiero seguir escuchando, que se descargue, quizás afloje el bobo y siga teniendo amigo.
_“Los que estamos para el culo somos nosotros, hay gente que se está fundiendo, cada vez tenemos menos laburo y no tenemos como ustedes el sueldito seguro a fin de mes. Nosotros nos tenemos que romper el culo sino no comemos, y esa gente que se funde, esos están mal, y nosotros pagamos las consecuencias”.
_“Bueno… está pensando en los otros, en algún punto”, pensó el vago, creo que por ahí voy a entrarle para poder seguir la charla…pero antes de que pueda decir algo, el profesional siguió.
_“Encima están todos de paro, no podemos laburar por culpa de esos pelotudos que están de paro, podes creer que cortan las calles, están en los organismos públicos cortando la entrada o no laburan y nosotros necesitamos que los entes funcionen para poder laburar, necesitamos que ellos laburen, ¿no se dan cuenta que si no laburan van hacer que la gente se siga fundiendo? Si laburan ellos nosotros también laburamos más, se recauda más de impuestos y todo puede mejorar. Aparte ¿yo que tengo que ver con que sean vagos y no quieran laburar? ¡Podrido me tienen con los paros, no se que mierda reclaman y lo único que hacen es joderle la vida a todo el mundo, son una lacra para todos!”
Ah, bueno… capaz que por ahí viene la cosa…yo sabía que pensaba así, pero con lo de los impuestos puedo decir algo, pensó el vago…y le salieron las palabras que sabía que podían poner más cerca del infarto a su amigo, pero no pudo callarlas:
_“¡Están reclamando porque no les alcanza la guita para vivir, no pueden comer con lo que ganan…! ¿sabías que hay vagos como yo que cobran doce o catorce mil pesos por mes? ¿Vos podrías vivir con eso? ¡Mirá que es una quinta parte de esos honorarios que vos me hablabas recién por un solo trabajo tuyo!”
_A mi no me vengas con que no tienen que comer, eso es mentira estoy harto de esa boludez que dicen, todos los vagos que viven del Estado están mucho mejor que nosotros.


Ahí el vago pensó, y recordó alguna charla anterior donde muy seguro el profesional dijo: “si no les gusta lo que ganan los maestros, que renuncien y se dediquen a otra cosa y chau”!! Pero si le decía que él podría hacer lo mismo, dejar su título y dedicarse a otra cosa, tendría que llamar a la ambulancia seguro!! Y Sólo dijo:
_“¿Vos no te das cuenta que lo que te pasa a vos, de lo que te quejas, es por lo mismo que se quejan ellos? Y que, como a vos te gustaría ganar mejor, a los que hacen paro también, con la diferencia que a vos no te falta para comer como a muchos de ellos, vos queres ganar mejor para seguir invirtiendo o volver a viajar a Brasil o Europa”. Además, ya le escupió con bronca: _“¡Nosotros también pagamos impuestos como vos!”
_“¿Qué?… ¿Queeee?… ¿Impuestos?.. ¡no tenes idea!”
_“¡¡¡Y sí!!!… ¿No pagamos impuestos en el IVA con cada cosa que compramos? En todo pagamos impuestos para que funcione el estado y vos puedas laburar, y pagamos todos, no podemos evadir un solo peso, por cada chicle que compramos pagamos el veintiuno”.
_“Deja de hablar pelotudeces…” dijo el profesional papelito y lápiz en mano y siguió la explicación. “¿Cuanto ganas vos?”
_“Treinta, porque soy de los pocos que ganan bastante más que muchos por suerte, no soy un parámetro”, sentenció el vago.
_“No, no… no hablemos de vos, hablemos de la mayoría entonces”.
Y ahí vino la cuenta…¿con que me va a salir?, pensaba el vago.
_“Hagamos el promedio, catorce me dijiste? Al veintiuno son dos mil novecientos cuarenta por mes a doce meses son treintaicinco mil doscientos ochenta. ¿Sabes cuánto pago de impuesto yo por año?, en realidad ¿cuánto deben pagar mis clientes y yo por los laburos? Por un trabajo a veces se paga sssscientos mil (si, cinco ceros) ¡Y cada vez me controlan más, tengo que negrear un montón, porque sino encima me cambian de categoría y me cobran mucho más!
El vago pensó: “¡qué lindo sería poder negrerar todo eso! Que envidia le dio, si eso negrea, es que paga mucho más, como me gustaría pagar mucho más… Pagando esa cantidad sideral de impuestos, seguro que el sueldo me alcanzaría para llegar a fin de mes, y capaz me alcanzaría hasta para comprarme ese sillón plegable de mil mangos para sentarme en la vereda…”
Pero cómo se tratan de cifras imposibles de imaginar para el que gana treinta mil y como tendría que trabajar como veinte años para poder negrear eso y por consiguiente para poder pagarlo, enseguida se le fue la envidia y pasó a querer ganar “la batalla” con los argumentos del miso profesional.
_“¿No te das cuenta entonces que si pagás eso es porque ganas mucho más que el vago que hace paro? ¿Vos le preguntaste alguna vez a esas maestras que traes en uno de tus tres autos –no importa si hablamos del único auto que tenés registrado en blanco o en uno de los otros- a laburar por esta zona, que están haciendo dedo para llegar al laburo… cómo están? ¿Les preguntaste cómo se hacen para vivir ganando de lo que vos pagas de luz en una de tus dos casas?”
_“Si traigo maestras haciendo dedo, pero están mucho mejor que yo, a mi me cuesta mucho laburo poder pagar esa luz, y tengo que viajar hasta acá para poder laburar, también viajo. Sin embargo ustedes pagan en cuotas con la tarjeta un viajecito y a fin de año se van de vacaciones por ahí, yo tengo que romperme todos los días y encima se la pasan de paro y cortando las calles y las rutas, ¡no puede ser! Además no tiene nada que ver el laburo que hace uno y el otro”.
“Si, claro…ahí tiene razón”, pensó el vago y replicó, _“vos estudiaste en la universidad del estado, esa que podría estar mejor si no negrearas tanto… aunque la maestra estudió en un instituto, que también estaría mejor si te subieran a la categoría para que pagues impuestos según la verdadera ganancia que tenes”. “Bueno… yo también después estudié en la universidad otros años más, pensó el vago. Pero bueno, el laburo es distinto, claro… el es un profesional al que formó el estado y al que el propio estado le dio la obligación de “controlar” las operaciones del mercado” es decir le está dando trabajo!.
En cambio a nosotros los vagos – por que si no se descubrió todavía el vago era docente igual que la maestra a la que defendía- nosotros, no tenemos tal responsabilidad en nuestro trabajo. A lo sumo lo que hacemos es enseñar a gente como vos, que no estaría bueno que quieran pasarles con el auto por encima a esos veinte que están cortando las calles. Tratamos, en lo posible, de hacer que puedan controlar esos deseos que otros como vos te han generado y te generan todos los días.
En todo caso les enseñamos eso a otros cien como vos, con lo que sumarían dos mil negros vagos aplastados por sus auto. Y seguía sin poder contener los pensamientos: mirá si dentro de esos veinte esta justo la señora que hoy vino a limpiarte la oficina, esa a la que le pagas ciento cincuenta pesos en negro, tendrías que buscarse otra… que capaz te quiere cobrar doscientos “la caradura”. Uhh nooo… mejor no hablo de eso, porque muchos de los vagos sólo les pueden pagar eso a quienes les cuidan los hijos para laburar, y esas cosas que hacen cuando no están haciendo paro o protestando por sus derechos.
Pero pensar en mas preguntas, sí podía el vago: ¿si vos negrearas menos o si esos vagos ganaran más? ¿no sería posible que el estado haga funcionar guarderías para que las maestras puedan ir a trabajar? Noooo, eso no lo puedo decir, si comenzamos hablar de “con qué mano escribimos”… ¡se pudre todo! Ya que la izquierda es donde está el corazón de “los de derecha también”, y la que provoca el infarto sin ninguna duda.
Mientras todo esto pasaba por la cabeza del vago, el profesional cada vez más ofuscado seguía dando argumentos de por qué él estaba peor que esos vagos que no lo dejaban laburar por que hacían paro. Fundamentos bajo la misma teoría, pero que ya no eran escuchados por el vago, ya había escuchado demasiado, ya estaba muy dolido y decidió emprender la huida, decidió dejar la charla en pausa para vaya a saber cuantos años más adelante y dijo:
_“¡¡No, no me podes decir eso!! No podes decirme que vos estas mejor, muchas cosas te banque para no pelearnos pero… que vos con tus tres autos, tus dos casas, tus números para negrear más de cinco o diez salarios anuales de los vagos que hacen paro por mes. No sos capaz de ver que ninguno de esos vagos podría pagar los impuestos que vos pagas en tres años, aunque vivieran cincuenta años trabajando y cobrando su sueldo sin gastar un peso. Si me decís eso, no podemos hablar más. ¡Chau!”

Y cuando se iba, masticando bronca… bronca de vago, claro… mucha bronca. Con cientos de preguntas que lo torturaban. Todas la preguntas vinieron a su cabeza al mismo instante…
¿Como un modelo que fracasó en varios puntos, pero que intento ser más justo, pudo hacer que vuelvan a emerger estas formas de pensamientos?
¿Como puedo ser amigo de este tipo?
¿Que será de la vida de sus hijos creciendo bajo estas lógicas?
Y… ¿qué pensarán ellos dentro de un tiempo cuando hablen con los hijos de los vagos?
¿Como romper con estas lógicas individualistas que hacen tanto daño?
¿Como pueden ser tantos los que piensan asì aùn hoy?
¿Como no se da cuenta que manda a sus hijos a una escuela de gestión privada para que no tengan paros, pero a esos docentes les paga el estado?
Y muchas más… por suerte, para no seguir sufriendo tanto, un pensamiento las cortó, paró las preguntas, quizás por la angustia de no tener respuesta a ninguna de ellas… quizás por tenerlas. O quizás para no cortarle el teléfono al profesional cuando lo llame en dos o tres días y le diga: ¡che! ¿seguís enojado o venís a tomar unos mates?
Y más que un pensamiento era una respuesta: la verdad que en algún punto tiene razón, yo estoy un poco mejor que él…él creyó y está convencido que Macri sería la solución… ¡¡yo NO!!
Y así se fue el vago, que no cree que las charlas se “terminen” sino más bien que se ponen en pausa por un tiempo y que no necesariamente continúan siempre con las mismas personas.
Se fue con mucha bronca y algo aliviado por la respuesta a la vez. Recordando que tampoco se conforma con lo que otro amigo le dijo: “no te olvides que la alternativa a neoliberalismo en Argentina, sigue siendo un estado burgués con algunas pequeñas reformas, nada más”. Y en esto de pensar las conversaciones nunca finalizadas también pensaba en la misma charla con otro amigo: “si no hubiera un desmanejo, descontrol y sistema de desfalco al estado muy bien organizado hace tiempo, algunas provincias podrían soportar y resistir mejor al neoliberalismo, sin que sean los vagos quien paguen tan alto costo”.
Pero como es tan difícil romper ciertas estructuras de pensamiento, volvió a pensar: “¡en algún punto tiene razón este! Yo estoy mejor que él… él creyó y está convencido que Macri es la solución y lo sostiene solo mirando su ombligo, a mi me duele el negro vago que debe hacer paro por no poder negrear como él. ¡Yo definitivamente estoy mejor!

P/D: espero que no me denuncien los escritores, esto no es ficción. Palabras más, palabras menos yo escuche esa charla. Esto no es literatura, jamás me atrevería a intentarlo.

Esto es un análisis teórico-político de la realidad Argentina, y aunque en “números reales” hay muchísimos más vagos estatales, que profesionales del mercado, en la realidad es al revés, y lo que interesa es que haya cada vez más pobres, para que los pocos ricos sean cada vez mas ricos. Y en estas lógicas el Estado burgués ha logrado con éxito su mejor jugada: hacer pobres fachos. Es decir de los “unos y de los otros”, de los vagos y de los profesionales, pero fachos y pobres. De esta manera logra que se “autorregulen” que se “controlen” que se “excluyan”, así la tarea sucia la hacen los pobres que el propio estado moderno genera (aunque de vez en cuando sean necesarias algunas balas “oficiales” también).
El odio hace desear la “desaparición” del otro, en formas tales como: te rompo el auto si queres pasar, te apedreo los vidrios, te rompo tu casa a palazos, o te paso por encima si no me dejas pasar, porque el UNICO que interesa acá soy YO. Estas son lógicas funcionales al “Estado moderno burgués liberal” ya que el neoliberalismo sólo amplía los márgenes de la categoría pobre, vago y excluido. Ahora también están “incluidos” dentro de la misma categoría los vagos que hacen paro y cortan las calles y los profesionales con tres autos.


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One thought on “El vago estatal y el profesional del mercado… de lo que hablaron y pensaron algún día

  1. Muy bueno el cuento…tan real entre los amigos

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