Que se queden todos

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Cuando yo era un pre-adolescente, entre los diez y doce años, mi viejo compraba la revista Humor. Para aquellos que no la conocieron, fue una publicación que salió entre el 78 y el 99, con notas de actualidad, deportes y espectáculos, con el humor político (gráfico y en textos) como base de su contenido. Dirigida por Andrés Cascioli, por allí pasaron Fontanarrosa, Dolina, Rep, Carlos Abrevaya, Osvaldo Soriano, José Pablo Feinmann, Sandra Russo, por nombrar solo algunxs. Además, los domingos era sagrado el programa de Tato en mi casa. Leyendo la Humor y mirando Tato, transcurrieron aquellos años en mi vida.
Si bien los comienzos son gráficos (Caras y Caretas, El Mosquito, Tía Vicenta) y teatrales (las famosas “revistas”, donde un capocómico tenía una parte en donde hacía un monólogo, generalmente político), es hasta la llegada de la radio, y sobre todo de Pepe Arias (que venía del “teatro de revistas) y luego de la tele, con el gran Tato Bores, en donde éste género se difunde en los medios audiovisuales.
Por eso hoy traemos cinco ejemplos del humor político en televisión.

Osmar Amarilla

Comenzamos por el más nuevito, Osmar Amarilla, personaje creado por Pablo Picotto para el programa Detrás de lo que Vemos de Crónica TV. Amarilla es un analista político, de origen paraguayo, que cada domingo hace una rutina de entre 5 y 10 minutos, en donde realiza un análisis de la realidad de nuestro país.
Vale aclarar que todo el programa e, básicamente humorístico, y es la versión televisiva (reciente) de una audición radial de igual nombre que ya lleva unos años al aire, conducida por Claudio Villaroel y Fernanda Llorente, que tiene otro genial humorista en sus filas, Sebastián Fernández.
Aquí una de las participaciones de Osmar Amarilla.

El Cadete

Pedro Rosemblat arrancó como twitero (luego de regresar de una marcha por el 24 de marzo, en 2012) bajo el alias de Pibe Trosko. Pero fue su participación en el programa El Destape por C5N con el personaje de El Cadete, que se hizo popular.
El Cadete es, justamente, el cadete del canal, una especie de motomandado que le trae las “novedades” a Roberto Navarro (conductor del programa), en un estilo ácido y crítico.
Hoy el personaje aparece esporádicamente en El Destape, y tiene centrado su trabajo en teatro, haciendo exitosas giras por todo el país.
Aquí una de las participaciones de El Cadete.

Caiga quien caiga

Con la conducción de Mario Pergolini, Eduardo de la Puente y Juan Di Natale (en su etapa más recordada, luego pasaron otros conductores), y la producción del propio Pergolini y Diego Guebel, se emitió desde el 95 hasta el 2013.
CQC, como se lo conocía, era un resumen semanal de actualidad en donde se analizaban los hechos con humor, ironía y cierta irreverencia.
A principios de los 90, plena era menemista, la farandulización de la política, había llevado a que los políticos aparecieran en los medios, poco menos que como rockstars, o estrellas de cine, incluídos los programas cómicos de la época, y en donde, en definitiva, ellos se reían de nosotros, mientras destruían el país.
Ahí apareció CQC con la idea de revertir, justamente eso, y hacer desde la crítica y (en varias ocasiones) la denuncia, que nosotros podamos reírnos de quienes se reían de nosotros.
Aquí un resumen, cuando cumplieron 500 programas.

Enrique Pinti

Actor, humorista, dramaturgo, director teatral, escritor, y, sobre todo, el mejor monologuista, vivo, que tenemos hoy en nuestro medio.
Si bien su paso por televisión no dejó grandes huellas (fue censurado muchas veces), es en el teatro donde se hizo fuerte, y nos deleitó con espectáculos que, aún hoy, al ver esos shows, nos sigue “obligando” a pensar, cosa que a muchos, no les gusta.
Si bien dejó clásicos como Vote Pinti o Pericón.com.ar, es Salsa Criolla, su obra cumbre, un resumen de la historia argentina con crítica, humor e ironía.
Fue muy criticado por su lenguaje directo, duro y con altas dosis de “malas palabras”, pero, en definitiva, lo que “molestaba” era el contenido, no la puteada en sí.
Aquí un monólogo de Pinti.

Tato Bores

Y cerramos con el mejor, el “Actor Cómico de la Nación”, como se lo conoció en sus últimos años.
Con más de 50 años de carrera, hizo teatro, cine y televisión, y fue en este último medio, donde nos deleitó con sus análisis agudos, críticos y humorísticos.
Todavía recuerdo los domingos antes de las 22, en mi infancia y adolescencia, mi viejo, luego de cenar, apagaba la luz y, como en un cine, con la sola iluminación de la tele, nos disponíamos a mirar el monólogo de Tato. Todavía me resuenan sus carcajadas y las de mi vieja, y yo no entendía muy bien de qué se reían. Hoy entiendo todo, y carcajeo a voz en cuello, mientras las neuronas se activan.
Aquí el monólogo Nº 2000

Hasta la próxima, ¡y no dejemos de pensar!


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