Las rebeldes muchachas peronistas: Cuando la justicia social es la doctrina

“Indisciplina partidaria” fue la acusación del dirigente de la derecha peronista saenzpeñense Nallip Salomón, ante el Consejo Provincial del Partido Justicialista (PJ) sobre las figuras de las legisladoras nacionales Analía Rach Quiroga y Lucila Masin. Con esta presentación pidió la “expulsión” de las diputadas del partido tras votar en forma afirmativa la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Salomón solicitó que la Junta de Disciplina del PJ evaluase la supuesta inconducta de las diputadas nacionales. Recurrió a los fundamentos que, según él, versan las “20 verdades peronistas”: “No se entiende cómo los bebés que las diputadas autorizan a matar en el vientre materno (y que son hijos de la Patria), pueden acceder a la Felicidad, si se les niega el principio fundamental y necesario para lograrlo, que es la VIDA”, expresó. “Nuestra Doctrina se basa en los principios cristianos y humanistas. Ninguna de estas corrientes filosóficas acepta ni avala la muerte de bebés en el vientre materno”, concluyó en su presentación el referente del peronista.

El pedido fue quizás el corolario de una operación a través de las redes sociales consistente en escraches y convocatorias a apoyar la expulsión del partido de las legisladoras a determinados sectores afiliados al Partido Justicialista y otras fuerzas políticas y religiosas, en donde se las acusó de “genocidas” por apoyar con su voto la media sanción de la Ley IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).

La respuesta vino desde el Frente de Mujeres del Campo Nacional y Popular, quienes denunciaron en un comunicado la violencia de género y política, la persecución y estigmatización sobre quienes responden a la voluntad de miles de mujeres de todo el país que hace muchos años vienen militando por que se amplíen sus derechos.

 

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Indisciplinadas

Las muchachas peronistas no han sido precisamente de las más disciplinadas y sumisas a lo largo de la historia. Desde la mirada de los hombres del partido, de los sectores más acomodados de la sociedad, de la clase media “desclasada” y llamativamente de sus congéneres, las mujeres del peronismo han recibido los peores calificativos: “Putas”, “trepadoras”, “vengativas”, “usurpadoras de poder”. En el mejor de los casos fueron “la compañera de fórmula” o “la sucesora”. “Me han llamado yegua, puta y montonera”, dijo Cristina en una entrevista y pronto el triple calificativo se hizo remera y fue adoptado por algunos grupos del feminismo.

Aunque, para hacer justicia a la historia, poco tuvieron que ver las luchas feministas con el peronismo, aun cuando fuera el gobierno de Juan Domingo Perón quien consiguiese el sufragio femenino en nuestro país.

El peronismo es una fuerza que trastorna a la Argentina, en el doble sentido de producir rupturas y de crispar a la sociedad. Su irrupción en los años ‘40 rompió el molde e incorporó como actores políticos a dos sectores históricamente marginados: los “cabecitas” y las mujeres”. Jorge Halperín, “Las muchachas peronistas”, 2009.

Ya en aquel Partido Peronista Femenino, al mando de Evita, las normas morales eran rígidas, “porque Eva, la mujer a la que se le dijeron mil y un insultos sobre su supuesta mala vida, no quería que se pensara que sus compañeras podrían no ser mujeres de bien”, dice Halperín en el libro citado. Y esto tiene que ver con el imaginario peronista de la década del 40, la mujer era la responsable de guardar la moral de la sociedad y esa responsabilidad empezaba por casa. El peronismo de aquellos años juega en el limbo: privilegia el rol de la mujer como madre en el seno del hogar. Sin embargo, esta mujer recurre a la unidad básica y desde allí, aprende a hacer política. En estos tiempos de la “cuarta ola feminista” claramente no puede sostenerse esta dualidad y mucho menos ocupando un lugar de decisión en el Congreso de la Nación.  

“Es deber de estas legisladoras, de un Estado laico, bregar por las garantías e igualdad de condiciones para el derecho a la maternidad. Esa responsabilidad debe ser deseada y en las condiciones de igualdad y garantías para la vida, el ejercicio pleno de un derecho social y la garantía efectiva al acceso de la salud pública”, dice el texto emitido por el Frente de Mujeres del Campo Nacional y Popular en apoyo a las legisladoras nacionales Masin y Rach Quiroga, frente a los pedidos de excomunión y expulsión del Partido Justicialista por parte de algunos sectores de la derecha peronista y de otras fuerzas políticas y religiosas. El documento cuenta con la adhesión de la senadora nacional por el Frente para la Victoria María Inés Pilatti Vergara, además de organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles.  

“Sabemos de los derechos aún pendientes de conquistas, en ese camino nuestro compromiso para fortalecer las organizaciones y la participación política para combatir y erradicar las violencias, las desigualdades sociales, económicas, educativas, políticas y culturales que impregnan las instituciones sociales, porque sin igualdad de género no habrá justicia social”, expresa el comunicado.

Y aunque la doctrina peronista tenga una raíz católica y conservadora, la fuerza colectiva y las necesidades sociales, en especial los derechos de las mujeres en este nuevo contexto histórico marcado por el feminismo, deben ser atendidos para conseguir la justicia social que tanto resguarda el peronismo.

Sobre su voto dijo Masin: “Entendemos que esta es una discusión histórica y que claramente incomoda a un sector patriarcal y machista de la sociedad, esta es una cuestión no solamente de los legisladores y legisladoras nacionales, sino que ha permitido la discusión en el campo social y militante”.

Por su parte, Rach Quiroga expresó que se trata de “una iniciativa profunda y democráticamente debatida que responde a una demanda y una realidad social que luego de muchísimos años pudo llegar al recinto. En el juego democrático son admisibles las diferencias y las disidencias, pero siempre deben darse en el marco del respeto”.

Para el próximo 8 de agosto se espera el tratamiento y votación de la ley en la Cámara alta. Aunque siempre se manifestó en contra de la legalización del aborto, la expresidenta Cristina Kirchner adelantó que votará a favor de la despenalización. En una serie de tuits publicados en la cuenta oficial del bloque de senadores del FPV-PJ, la totalidad de los integrantes del espacio adelantaron que apoyarán el proyecto: “El bloque de Senadoras y Senadores del FPV-PJ informa que, en su totalidad, votará a favor de la media sanción de Diputados, atendiendo una demanda de la sociedad que se ha expresado masivamente través de los Colectivos de Mujeres”, publicó la cuenta.

Al parecer, la fuerza de la “ola verde” está flexibilizando la doctrina y deconstruyendo los estereotipos sobre las mujeres, sus roles en la sociedad y sus derechos. La voluntad popular y la militancia activa están haciendo que el ideal de la justicia social se resignifique.

Fuentes:

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