Con derecho a un embarazo pleno y a un parto respetado

 

Desde 2004 en Argentina existe la Ley 25929 de parto respetado que fue reglamentada recién en el 2015. En el Hospital Perrando de la ciudad de Resistencia funciona desde hace casi 18 años el PIM (Preparación Integral para la Maternidad) que le hace honor al derecho de las madres a vivir un embarazo pleno y a experimentar un parto consciente, con la información necesaria, con opción a decidir sobre algunas prácticas y con la persona que elijan para acompañar su embarazo y parto.

Viviana Verbeek, Licenciada en Obstetricia y miembro fundadora del PIM, conversó con Bohemia: “Nos ocupamos del entorno familiar, antes se hablaba de psicoprofilaxis, en donde solamente nos abocábamos a la embarazada. Hoy, con la preparación integral nos interesa el núcleo familiar”.

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El Hospital Perrando abre las puertas al familiar. Y esto es porque la ley permite que la paciente esté acompañada. “Si está su pareja, es lo ideal. Pero si por algún motivo no está, es la paciente la que va a elegir quién va a ser su soporte, la persona que le va a dar la fuerza, el empuje para llegar lo mejor posible al parto”, dice Viviana mientras invita a pasar al consultorio a una pareja. El salón no es muy grande, pero es muy agradable. Unas 20 embarazadas y sus acompañantes presencian la clase con diapositivas y videos.

“Se comprobó que si la paciente está acompañada de la persona que ella conoce, que ella ama, el trabajo de parto se acorta, la dilatación se produce mucho más rápido, por ende tenemos un parto feliz”, dice Viviana.

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El curso PIM no es una charla meramente informativa. “Es una indicación”, asegura Viviana. “Tenemos que tener informada a la paciente, así como se le dice a la paciente que debe realizarse ecografías y laboratorios, así también indicamos el pase por el consultorio PIM”.

El PIM
El curso PIM consta de una parte teórica y una parte física. Cada clase dura dos horas que se dan de lunes a sábado de 9 a 11 y de lunes a viernes de 14,30 a 16,30 en el Consultorio PIM del Hospital Perrando.

La clase teórica tiene un programa que incluye temas como lactancia materna, trabajo de parto, signos y síntomas de alarma, puericultura, estimulación prenatal, entre otros. Luego viene la parte física en donde el baile es el protagonista. La misma Viviana es profesora de danzas e instructora fitness. Para concluir, las embarazadas se preparan para la modificación que su caja ósea pélvica afrontará al momento del parto, con ejercicios localizados.

No es necesario que las embarazadas sean mujeres activas a nivel físico: “Recibimos pacientes que han sido sedentarias toda su vida. A veces cuesta que comprendan que el embarazo no es una enfermedad, que es totalmente natural, que tienen que disfrutarlo a pleno. Les hacemos saber que este es un embarazo único e irrepetible. Tendrá otros hijitos pero el embarazo no va a ser igual”.

Al PIM pueden empezar a asistir a partir de la semana 20 de embarazo, es decir, pasado el primer trimestre. Pero hay pacientes que han venido desde la semana 10, porque son mamás que les gusta la actividad física, los masajes y la relajación que el curso ofrece. “Obviamente les ofrecemos un control estricto del estado de la mamá y el bebé, tanto al inicio como al final de la clase. Tenemos todo lo necesario para estar tranquilas nosotras y dejar tranquila a la paciente”, dice la obstetra.

La mayoría de las embarazadas que concurren son primigestas (primerizas), pero también hay multíparas que, cuando llegan, se dan cuenta de que no disfrutaron de los otros embarazos como están disfrutando de este. “Siempre les decimos a nuestros colegas: ¨inviten a todas las pacientes, inclusive a las que van a ir a cesárea¨. Porque ellas quieren la preparación física que les va a permitir recuperarse rápido. Incluso informarse sobre otras prácticas como la lactancia y el puerperio”.

Luego de concluir su embarazo, el último contacto que el PIM tiene con la mamá y su acompañante es el consultorio de alta conjunta. “La mamá que no asiste, no se va de alta. Es un requisito. Tiene que ir a escuchar la charla donde se le informa sobre métodos anticonceptivos y lactancia. Recién ahí se le firma el alta”, explica la profesional.

Ámbito público, ámbito privado

La paciente que asiste al PIM y su acompañante están totalmente informados acerca de los procedimientos que el médico o la partera pueden o deben realizarle, incluso los términos que deben usar al momento de referirse a ellas. “Esto en el privado no se respeta. Por más que intente decirle a su médico que quiere probar hacer un trabajo de parto, muchas veces el médico la lleva a una cesárea”. Esto ocurre porque un trabajo de parto dura alrededor de 8, 12, 16 y hasta 20 horas. En el ámbito privado, en donde la productividad prima, no se suele esperar tanto tiempo. Y si bien, la pareja puede exigir el cumplimiento de la ley (25.929), muchas veces, puede más la palabra del médico.

El consultorio PIM no es exclusivo de las pacientes de hospital o las salitas, también asisten del sector privado. Los procedimientos de uno y otro sector son muy diferentes. En la salud privada, normalmente, no hay el acompañamiento de una partera, por ejemplo, entonces el PIM trabaja acompañándola más. “Acá la paciente se interna y va a estar en manos de la partera todo el tiempo: con los ejercicios, los masajes, los movimientos, ayudándola a respirar, a concentrarse en su cuerpo y a no llevar la atención a las molestias, porque nosotros no queremos usar la palabra dolor, sino molestias”.

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Mamás, familia y médicos

Cuando las mamás y sus acompañantes están informados y toman conciencia de que el embarazo y el parto son un hecho natural y no son una enfermedad, se animan a pedir que se respeten sus deseos y decisiones. Las pacientes piden: “No me rompas la bolsa, voy a deambular”; “permitime esta posición, yo practiqué los ejercicios de cuclillas ¿me dejás que pruebe?”. “Realmente tenemos pacientes muy preparadas ”, asegura la obstetra.

Pero, ¿qué ocurre con los médicos cuando una paciente decide cuál es la mejor manera de hacer algo, con mayor comodidad o simplemente quiere probar si funciona?

Dice Viviana: “La mentalidad ha cambiado, quedan muy pocos médicos que están en contra del parto humanizado. La guardia del hospital está integrada por médicos que están muy abiertos a esta ley y permiten que la paciente haga lo que realmente sienta en ese momento”.

Y como se trata de un estado de absoluta plenitud para las mujeres y de un proceso natural, los resultados se evidencian: “Los efectos son espectaculares, es realmente una belleza como ellas pueden tener un parto favorable y maravilloso, más aún si está el familiar compartiendo ese momento”, concluye Viviana con un entusiasmo que se renueva en cada mamá gestante que llega al PIM.  

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