Diseño único, sustentable y puramente chaqueño

Con una impronta colaborativa, los diseñadores chaqueños marcan presencia en eventos de primera línea a nivel nacional. Pero ¿qué es lo que hace del diseño de autor de nuestra provincia una marca de identidad y calidad? Las particularidades se dan en el diseño con sello regional, en la manera de producción y también en la forma de mostrarlo. Proyecto Bohemia charló con la diseñadora Anabella Oviedo, que hace pocos meses emprendió una nueva marca llamada “Uno Ropa Circular”, pero que ya tiene 20 años recorridos en la industria del diseño de indumentaria en el Chaco.

“UNO es una forma de pensar indumentaria y de producirla desde otro lugar, una propuesta que tiene que ver con la circularidad. Son cápsulas cerradas de 15, 20 prendas con la sustentabilidad como hilo conductor”, resume Anabella. “La sustentabilidad se da en los materiales, en la forma en que se corta y se produce, y en la reutilización de géneros que ya están en el circuito comercial para no generar demanda de nuevos y más textiles. Las prendas son enteramente diseñadas y armadas en mi taller”, explica.  “Tenía ganas de hacer esas prendas únicas y contar algo con la forma con la que Uno hace la ropa. Una de ellas es la sustracción, que es un tipo de moldería experimental que intenta desperdiciar lo menos posible, se parte de cuadrados y rectángulos para generar las prendas”.

“La primera cápsula fue hecha con pruebas de lavado de jean de Santana. Hice una tirada con jean procesado y lavado con los cuales ellos hacen sus muestreos. Ahora estoy armando una nueva cápsula para “La Región Encendida” – evento de diseño que tendrá lugar en Resistencia el 16 y 17 de septiembre-, también con retazos de Santana mezclados con otros textiles que se encuentran en las retacerías. No hacen falta grandes cantidades para hacer estas cápsulas. La próxima cápsula que estamos armando para el verano tiene que ver con la reutilización de camisas”.

Anabella es una de las fundadoras de la marca chaqueña Fluxus, una experiencia más masiva y de producción en serie. Muy diferente a esta nueva manera de diseñar y producir prendas únicas y en cantidades reducidas. Esta etapa “está atravesada por la emoción, las nuevas tendencias de consumo y la forma de pararse ante la vida”.

“Cuando empezamos con Fluxus, que el año que viene cumple 20 años, no concebíamos la manera de producir una marca sin armar tu taller y tener gente a cargo. La producción estaba muy presente, el diseño era una cuestión funcional al servicio de quien va a ser tu usuario. Fue una experiencia hermosa, la marca creció por eso, por tener mucha escucha con el usuario. Hoy, 20 años después, la industria de la moda está colapsando y está mutando. El planteo de Uno es un paradigma que tiene que ver con este fenómeno: la industria globalizada de la indumentaria está fisurándose”, comenta Anabella.

Pero este fenómeno global, “está atravesado por la búsqueda de muchas personas de consumir lo local, con el precio justo y con situaciones de no explotación”. “Que la gente sepa quién hace la ropa, qué es lo que te estás poniendo, y darle un valor más apreciado a eso”. Esa es la apuesta de Uno: la “no temporada”, la “no tendencia”, la “no moda”, que la ropa que la gente compra no sea descartable. Dice Anabella: “Tengo esta prenda y la puedo hacer circular, la puedo usar con algo abajo o arriba para el invierno, y para el verano la uso sola y funciona perfectamente”. Así es Uno.

De origen rosarino, aunque se define como chaqueña, Anabella se sabe testigo y partícipe del proceso del diseño chaqueño. “En el Rosario de los 80, el diseño era un fenómeno muy prominente. Yo venía de una familia de modistas, mi abuela y mi tía lo eran, mi mamá tenía máquinas en la casa y hacía bordados para una fábrica de ropa de bebé, mi prima había iniciado una fábrica de zapatitos. Pero cuando vine acá, el diseño era la nada misma. Es más, había una cuestión del no origen, que no se sepa que era chaqueño. Tuvimos que ir adquiriendo conciencia de tener una marca. Teníamos clara la idea de hacer ropa que le sirva a la gente y que le dure. Antes, te compraban un jean y tenía que ser de buena calidad porque tenía que durar. No existía la moda rápida. Pero nos faltaba esa idea de marca chaqueña: primero que penetre en el mercado, decíamos. Se leía eso, que si era del Chaco no era bueno”.

Las cosas fueron cambiando y el diseño chaqueño supo encontrar ese espacio en la industria textil: “Hoy el origen chaqueño ya tiene un peso a nivel nacional. Somos una de las pocas provincias que estuvimos presentes en BAF (uno de los eventos de moda más importantes del país) en tres ediciones, donde los diseñadores son seleccionados”.

¿Cuál es la clave para que el diseño chaqueño esté posicionado de esta manera? “Refleja lo que somos, somos historias en cada prenda, pero también somos prendas de óptima calidad”, dice Anabela y cuenta que los gestores culturales suelen destacar “la forma que tenemos los diseñadores chaqueños de comunicarnos y de colaborar entre nosotros”. “Yo, que soy una de las más antiguas trato de empujar ese formato. Esa transferencia y esa colaboración en otros lugares no pasa. El proceso del diseño chaqueño es muy rico y yo soy una testigo privilegiada”.

Ese trabajo colaborativo que rescata la diseñadora, se traduce también en los formatos que ellos elijen para sus muestras, muchas veces, corriéndose del lugar común de las pasarelas. “Nos mostramos en grupo, y esto también es una particularidad. Sea desde el formato de Chacú, que lo maneja el Estado pero que es una plataforma y un empujón para los que se inician, hasta las iniciativas privadas. La visibilización en conjunto nos permite hacer eventos más interesantes con un costo menor para cada uno. No estamos en las mismas condiciones de las marcas que gastan fortunas en campañas publicitarias o en eventos para promocionarse. Nosotros tratamos de generar experiencias face to face con el usuario”.

“Cuando armamos el grupo exportador, lo hicimos a través de un formato que fue el Vení que Late, en donde mostrábamos los procesos, dábamos charlas y capacitaciones. Fue una modalidad innovadora, en donde también hacíamos desfiles e intervenciones. Para la Región Encendida estamos armando experiencias vivenciales que involucren algún tipo de procesos que nosotros les hagamos a las prendas, en donde la gente va a poder participar haciéndolo. También habrá degustación de sabores y música”.

La Región Encendida será un espacio, generado desde el Departamento de Industrias Culturales del Instituto de Cultura del Chaco, los próximos 16 y 17 de septiembre, en donde convergerán actividades musicales, encuentros, conferencias y circuitos de diseño. En esa instancia quedará inaugurada la Casa Velasco, de la Diseñadora Emilia Velasco, en donde también se va a comercializar Uno, con su cápsula de camisas recicladas. Además, estarán presentes los diseños de Kalu Grib, con atelier propio y los de la marca Fluxus. En dos sedes fijas, Casa de las Culturas y Cecual, pero con recorridos por circuitos, el mercado de la música y el diseño del NEA se paseará por la ciudad y contará con la participación de las provincias de Formosa, Misiones, Corrientes y Chaco. Uno Ropa Circular, es la marca seleccionada para representar al Chaco en este evento que promete vestir de autor a la ciudad.

 

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